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El otro gran acierto de “Rumbo a la Isla del Tesoro” es su interfaz, a la que accederemos con un simple clic derecho. Se trata de un completo menú, reinado en su parte central por los huecos del inventario donde se acumularán todos los objetos que encontremos. Pinchando sobre estos podremos ver su descripción. A la izquierda está el acceso a las opciones de juego. También la sección “hazlo tu mismo”, donde se van registrando las mezclas que hayamos hecho. Esto es útil, porque las cosas se pueden montar y desmontar siempre, pues a veces necesitaremos un instrumento, y otras, alguna parte suelta de ese instrumento. Siguiendo por la izquierda de la pantalla encontramos el apartado “nudos”. Otro de los puzzles recurrentes son los nudos marineros. Consisten en ir eligiendo el movimiento adecuado para su realización (nudos de cinco o seis pasos). Al igual que la mezcla de objetos, una vez que hagamos un nudo, se guarda en “nudos” para echarle un vistazo si hace falta. Desde otra pestaña vemos el “mapa”, que más que una guía turística, es el método para ir directamente de un sitio a otro de la isla sin ir saltando pantallazos, muy de agradecer. Y por último, las comentadas ayudas: el “enigma” escrito de John Silver y los “objetivos” actuales, ambos dibujando claramente el camino a seguir en todo momento. Los enigmas que sirven de pistas son muy peliculeros, diciendo frases en clave llenas de simbolismos.
La isla termina convirtiéndose en una especie de laberinto del Fauno, donde avanzamos paso a paso por las antesalas del tesoro, repletas de pruebas y acertijos. Recalcamos que la línea de dificultad va de muy fácil a bastante fácil. Todo dependerá de la experiencia en aventuras gráficas del jugador. Para alguien que no ha necesitado la ayuda de guías en juegos como “Indiana Jones: Fate of Atlantis” o “Myst V”, “Rumbo a la Isla del Tesoro” será una broma. Para el nuevo o joven aventurero que se muestre audaz con los rompecabezas, será una gran elección, incluso por el perfecto castellano del que hace gala.
Gráficos
Tampoco en ésta ocasión la vista en primera persona ha empujado a sus desarrolladores a dar el salto a las tres dimensiones. Con lo que seguimos desplazándonos con clics entre fondos pre-renderizados. De todas formas, la amplitud de estos, su colorido y alta definición, dan como resultado unos paseos agradables por la isla. El diseño artístico del escenario es excelente (no olvidemos que, aunque estén pre-renderizados, alguien ha tenido que crear la isla en 3D). A pesar del aire “adolescente” del juego, el acabado visual es foto-realista y precioso. La mayor virtud es el empeño en crear vida a nuestro alrededor. Uno de los grandes inconvenientes de ésta clase de aventuras es que suelen parecer bonitos cuadros inertes. En el título de Kheops Studio hay pájaros revoloteando en el cielo, olas que rompen en la arena, riachuelos, mariposas… Aunque, cíclicos (son vídeos superpuestos en el fondo), dan otra alegría a la vista. Cuando encendemos una hoguera en algún sitio, el humo se ve desde otros puntos. Esa modificación en el escenario supone un cambio de renders en los alrededores. No todos se interesan por esos detalles. El caso de las escenas cinemáticas es otro tema. En vez de optar por espectaculares animaciones tridimensionales a modo de película entre los puzzles, todo lo arreglan con montajes de estilo cómic dibujados a mano.
Música & Sonido
“Jo, jo, jo, y una botella de ron”. “Rumbo a la Isla del Tesoro” está repleta de viejas rimas piratas y melodías de bucaneros y perros de mar. Eso sí, sin perder nunca esa dulzura y empatía que desprende el juego. Durante la aventura, la música pasa a un segundo plano para centrarse en los efectos sonoros de las aves, el rugido de una siniestra criatura encerrada en el interior de la isla, el rumor del mar o los pasos de Jim. El doblaje al español es decente, tanto que en las divertidas canciones de piratas han optado por dejar las voces originales en inglés. Alguien se daría cuenta de que en nuestro idioma no rimaban. Al final queda un buen resultado.
Conclusión
Una aventura gráfica de piratas entretenida y simpática, que ha optado por el clasicismo de “Myst”, pero adecentando el resultado final con traducción y doblaje incluidos. Puzzles fáciles en los que, sin embargo, será necesario pensar y meterse en el papel para ir resolviéndolos. Dificultad que evitará atascos y el consiguiente abandono. Un título recomendado a grumetes del “Point and clic”.
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