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El futuro de la ciudad está en tus manos.
Cuando David Jones (no confundir con el malo de "Piratas del Caribe 2") fundó Realtime Worlds ya pensábamos que estaban destinados a hacer grandes cosas. Y es que Jones es el creador de dos franquicias míticas en el mundo de los videojuegos: "Grand Theft Auto" (ahí es nada) y "Los Lemmings". Lejos de intentar vivir de las rentas y de franquicias ya consagradas, éste desarrollador vuelve a la carga con un producto totalmente inédito: "Crackdown". Un lanzamiento para Xbox 360 que recupera el concepto de la libertad y el libre albedrío de "GTA", pero que destaca por sí sólo gracias a un catálogo de elementos muy destacable. Prohibido en Alemania, y tras recibir buenas críticas a su paso por el mercado americano, nos llega ahora la versión española, perfectamente localizada a nuestro idioma. Y por si eso fuera poco, el juego incluye en las primeras unidades una invitación al beta-test de "Halo 3".
La historia de "Crackdown" nos sitúa en Pacific City, una ciudad ficticia, en un futuro posiblemente cercano. Cuenta el argumento que la ciudad se encuentra dominada por tres bandas en continua batalla: los Volk, los Muertos, y los miembros de la Corporación Shai-Gen. Para intentar plantar cara al continuo enfrentamiento entre las bandas existe La Agencia, una organización anticrimen que trata de poner final al peligro que se vive diariamente en las calles de Pacific City. Pero cuando los responsables de la Agencia entienden que no tienen suficientes medios, deciden poner en nómina agentes modificados y potenciados genéticamente. Como no podía ser de otra manera, nosotros interpretaremos a uno de éstos agentes, un oficial prácticamente anónimo que podrá fallecer sin que nadie le llore. Y es que, al fin y al cabo, sólo es un clon. En sus manos estará el futuro de Pacific City, aunque para que haya un futuro las tres bandas deberán ser aniquiladas.
Jugabilidad
Tras seleccionar el modelo de personaje que deseamos controlar, la dificultad (entre tres niveles) y si queremos jugar solos o en cooperación, nos pondremos en faena. Lo primero que haremos será elegir un vehículo y a continuación salir disparados del edificio de La Agencia montados en nuestro flamante coche (o camión). Segundos más tarde comenzarán las hostilidades. Si bien tenemos en todo momento un narrador que nos irá echando una mano, el juego, desde el primer momento, se caracteriza por su libertad. Tras aparecer en escena nos cuentan que nuestro objetivo reside en eliminar a las tres bandas, cómo lo hagamos ya es cosa nuestra. Lógicamente, nos darán indicaciones, como recuperar puntos de abastecimiento para la agencia, eliminar a los secuaces de los líderes de cada banda, o realizar misiones secundarias, pero decidir si hacer algo o no será tarea nuestra. Además, ante nosotros tenemos un decorado de gran tamaño, por el cual podremos deambular de la forma que más nos guste. Si no nos apetece eliminar traficantes, nada mejor como hacer un poquito de turismo por las distintas islas de las que se compone Pacific City. Pero no nos vamos a engañar, lo bonito del juego es ir a hacer justicia pistola en mano.
Para ello contaremos con un buen número de herramientas. Lo primero de todo es dejar claro que las modificaciones genéticas realizadas en los agentes no son cosa de broma. Éstas les convertirán en algo más cercano a un superhéroe que en un policía normal y corriente. Será posible tirarnos desde un gran edificio y no morir en el intento, saltar de cornisa en cornisa, o sobrevivir a la explosión de una granada a cuatro centímetros de nuestro estómago. Y si al comienzo de la partida os parece que el personaje protagonista "va sobrado", esperad a que pasen las horas de juego, porque cada vez será más imponente. Esto se debe a la mejora de habilidades, lo cual se conseguirá practicando y recolectando orbes luminosos (repartidos por todo el mapeado, principalmente en las alturas). Así, por ejemplo, cuantas más veces eliminemos pandilleros a golpe de patada limpia, más mejorará nuestra habilidad de combate cuerpo a cuerpo. En cuanto a la agilidad, ésta evolucionará a medida que encontremos orbes de color verde. Hay un total de 500, así que podemos asegurar que buena parte del juego os la pasaréis saltando de tejado en tejado para obtener los orbes que hayáis visto en la lejanía. Porque cuantos más puntos de agilidad obtengamos, más saltaremos, y dar grandes saltos, en "Crackdown", no es comparable a casi ninguna otra cosa.
A la hora de avanzar y enfrentarnos contra los malos de la historia, los controles cumplirán sin problemas. Será posible dar saltos (cómo no), apuntar con un lock-on automático, cambiar de arma (podremos llevar dos), lanzar granadas u otros objetos arrojadizos, agarrar elementos del escenario (de todo), o golpear con nuestras piernas y puños. Una escena de acción puede convertirse en un festival de disparos e insultos, siendo necesario siempre tener en cuenta la energía vital de nuestro personaje, que podrá recuperarse si escapamos del peligro durante unos instantes. Aunque morir tampoco será tan grave, ya que volveremos a empezar con un nuevo clon en el punto de abastecimiento que más nos guste. Por esa razón es importante liberar estos puntos, puesto que nos ahorrarán mucho tiempo de viaje entre un lugar y otro. Volviendo a las armas, destacar que éstas se recuperarán cada vez que vayamos al punto de abastecimiento. Allí, además, se almacenarán todas las armas nuevas conseguidas de manos de los enemigos muertos, pudiendo poco a poco crearnos un arsenal de gran categoría. Además, cuantos más puntos de abastecimiento tengamos, más espacio habrá para almacenar armamento.
Como hemos dicho antes, el juego pone en práctica el concepto de la libertad para tomar decisiones. Podemos decidir eliminar uno por uno a todos los secuaces de un líder, o intentar ir directamente a por él para acabar con la banda entera de un sólo golpe. Decisión posible, por supuesto, pero bastante equivocada. Principalmente porque cada secuaz de categoría que eliminemos, provocará que los recursos del líder se reduzcan. Así, a medida que eliminemos secuaces, el narrador nos informará de qué ha perdido el líder y del porcentaje actual de posibilidades que tenemos de derrotarle. Sí es posible ir directamente a por el jefe, pero cuando le encontremos tendrá todos los recursos a su disposición y estaremos muertos.
Los combates contra traficantes y la búsqueda de los orbes se intercalará con la realización de carreras. Se encuentran marcadas en los escenarios con luces moradas, y nos permiten participar en competiciones de velocidad, tanto a pie como en coche. Su propósito es mejorar nuestras habilidades en distintos aspectos, permitiéndonos también obtener algunos logros. Por desgracia, las carreras con vehículos se tornan insulsas cuando tenemos la agilidad bien elevada, puesto que las podremos terminar antes corriendo y dando saltos que conduciendo. Aunque quien quiera conducir será libre de hacerlo. Para ello podrá robar cualquier vehículo que se encuentre, ya sea un coche, un camión, o lo que sea. Si robamos los coches de nuestros rivales, mucho mejor, puesto que seremos recompensados con algún logro, aunque cuidado, porque no os dejarán ir fácilmente con el vehículo.
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