|
Estrategia futurista y genética unidas en un título muy interesante.
Lo nuevo de DreamCatcher no podía escoger un mejor momento para llegar al mercado, ya que hace bastante tiempo que no vemos nada parecido en nuestras tiendas, y no son pocos los fans de ésta vertiente del género que nació con “HomeWorld”. La historia no podía ser más atractiva, con un futuro bastante lejano (ni más ni menos que dentro de tres mil años) en el que la humanidad ha perdido su rumbo por completo. Las razas alienígenas conocidas hasta el momento parecen inferiores a nosotros, por lo que la dominación de nuestra raza resulta ser una realidad. El genoma humano es superior, y cada uno que no se someta a nuestros planes será castigado o destruido brutalmente. Las máquinas y aeronaves que hacen a los humanos tan fuertes son orgánicas, adaptables a cualquier combate que parezca adverso a las circunstancias (el ADN es una de las bases del título), así que, sin duda, son los rivales más duros y temidos de la galaxia. Encarnando el rol de un brillante comandante (que para colmo también es diseñador genético), conocido bajo el nombre de Capitán Iconah, deberemos llegar al utópico Corazón Universal para averiguar cuál es el origen de la humanidad, ya que se cree que allí se encontrarán todas las respuestas a las preguntas que se han ido formulando durante los siglos de existencia humana.
Jugabilidad
"Genesis Rising: The Universal Crusade" se presenta como un juego de estrategia en tiempo real ambientado en el espacio cual “Homeworld” (ponemos éste ejemplo porque fue el primer ETR en llegar al mercado empleando gráficos 3D reales). Y la verdad es que la oferta se nos antoja, a priori, muy atractiva (pese a que desde la redacción no hemos podido acceder a una versión completa del producto). Nos han quedado claros algunos conceptos del juego, si bien cualquier tipo de información sobre las campañas o la historia a desarrollar queda en un segundo plano, ya que como decimos no hemos podido acceder a ello en profundidad. Sobre el contenido al que sí hemos podido jugar, comentar que nuestro tiempo se ha visto limitado a varias fases del tutorial principal, donde hemos aprendido los movimientos básicos. Además, hemos eliminado algunas aeronaves a lo largo de 3 prácticas distintas.
La libertad de acción dentro de cada una de las misiones ha sido bastante amplia, con la posibilidad de rotar la cámara en tiempo real en cualquier ángulo posible. Su nivel técnico deja huella, ayudando en la medida de lo posible a rotar la cámara en 360 grados con total suavidad y continuidad (sin ninguna caída del frame rate). Estamos en el espacio exterior, por lo que irremediablemente permanecemos rodeados de galaxias y otros tantos astros. No hay limitación de terreno ni nada por el estilo, aunque lógicamente la longitud de acción sí que resulta delimitada. Dicho terreno se nos muestra en el minimapa inferior izquierdo, el cual nos sirve para pinchar y arrastrar el ratón con el objetivo de movernos a la zona en cuestión. También es posible hacerlo con las teclas direccionales, aunque no vamos a negar que resulta algo incómodo y lento. Próximo al mapa citado, aparece un menú desplegable en el que accederemos a algunas de las opciones básicas que más emplearemos en la partida, como la activación y desactivación del “grid” o rejilla, el historial de mensajes durante la misión, la diplomacia, la negociación, los objetivos, y la pantalla de aeronaves, en la que será posible investigar sobre cualquier punto de interés de nuestro escuadrón de ataque. En última instancia, y como ocurre en cualquier simulador del género que se precie, tenemos el menú principal de cada unidad, con acciones primarias como atacar, permanecer en guardia, moverse, finalizar la acción, detener el fuego, o quedarse quieto (vamos, todo lo que se puede hacer, pero sin necesidad de usar las teclas rápidas).
En la pantalla de nuestras naves y escuadrones, se agradece el minimapa tridimensional que hace acto de presencia para que sepamos cómo van las cosas mientras estamos atareados. En él podemos consultar y modificar las habilidades, las armas de largo y corto alcance, los boosters y clippers, y alguna que otra sorpresa más (como el sistema de genes y de actualización de armas en tiempo real vía ADN). Al terminar cada una de las misiones, se nos establece un rango en función de los puntos obtenidos. Éstos, se clasifican de acuerdo con las distintas posibilidades que nos ofrece, como la genética (genes perdidos y producidos, máximo daño causado) o la información referente a nuestras unidades (perdidas, invasiones producidas, mejoras de armamento, etc).
En definitiva, “Genesis Rising: The Universal Crusade” nos ha parecido un buen juego dentro del género, al que sin embargo no podemos evaluar de manera apropiada en éste primer acercamiento. Nos han prometido unas 30 misiones para un solo jugador, más de 50 combinaciones de armas y 20 naves en total, así que si todo acaba resultando como esperamos, los más duchos en el tema pueden ir frotándose las manos. Eso sí, no estaría de más que el título llegase localizado a nuestro idioma, puesto que la cantidad de textos es bastante alta.
A Nivel Técnico
Contemplar la suavidad con la que se mueven todas las nebulosas en cualquiera de las misiones a las que hemos podido acceder ha sido todo un lujazo. Y no nos quedamos aquí, sino que también destacamos un buen puñado de efectos de iluminación y de partículas, que alcanzan su máximo esplendor cuando la pantalla se llena de múltiples aeronaves disparando por doquier. Éstas muestran una calidad y un diseño de producción muy elaborado, el cual no pierde un ápice de calidad aún optimizando el juego para correr en un ordenador menos potente de lo normal. Los asteroides y el movimiento del escenario ofrecen un aspecto menos cuidado, por lo menos en ésta versión no definitiva. Por su parte, la resolución de las texturas es muy buena, agradeciéndose el nivel de optimización para soportes más modestos. Tampoco se pierden opciones que van de mayor a menor en cuanto a los shaders, el antialiasing, y la geometría, siendo un detalle muy a tener en cuenta. Por último, el diseño de los menús y las tipografías escogidas para la ocasión nos encantan, aunque quizás se asemejan un poco a los vistos en el “Doom III” de Id Software. El colorido verdoso escogido no daña nuestros ojos, de forma que se agradece en gran medida la cómoda navegación por los menús.
En lo referente a la banda sonora y el sonido, podemos asegurar que estamos delante de un tema principal muy cuidado, ciertamente épico. No le falta de nada, desde coros y cánticos que ponen los pelos de punta, a pasajes sinfónicos y redobles de tambores. La canción es muy larga, y en algunos momentos nos recuerda a las melodías vistas en las dos películas de Vin Diesel correspondientes a “Las Crónicas de Riddick”. Sin embargo, hemos echado en falta algunos sonidos para los clicks de los botones en la navegación de los menús, y canciones más dinámicas para las misiones en sí. Suponemos que esto último se debe a la versión beta facilitada, puesto que en ocasiones hemos localizado conflictos con el sonido en momentos en los que no se escucha absolutamente nada. Finalmente, tenemos voces en inglés tanto para la operadora que nos ayuda con las maniobras especiales como para los comandantes de cada nave, y sonidos correctos en los disparos de cualquier vehículo espacial. Los registros son notables, aunque algo escasos. Esperemos que en la versión final nos lleguen en más cantidad.
Conclusión
Tras jugar a una versión no definitiva y ciertamente limitada de “Genesis Rising: The Universal Crusade” (apenas tres misiones jugables, puesto que el modo campaña presentaba problemas con los shaders), el sabor de boca que nos deja el juego de Metamorf Studios es muy bueno. El despliegue técnico es uno de sus grandes aciertos, mientras que a nivel sonoro el tema principal nos ha encantado. Se echa en falta una mayor ambientación galáctica, aunque estamos convencidos que se debe a las comprensibles errores de la versión facilitada por la distribuidora. A nivel jugable todo responde a la perfección, pero el movimiento de la cámara con las teclas de dirección resulta limitado, y la opción de arrastrar el ratón mientras utilizamos el minimapa de la parte inferior de la pantalla es algo imprecisa. Por lo demás, todo nos ha parecido correcto. Aunque esperamos a probar una versión definitiva para realizar una valoración final, de momento parece ser que encantará a los seguidores de "Homeworld" y productos similares.
|