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¿Sientes el frío?
Tras deleitar a los usuarios con varias demos jugables muy descargadas en Xbox Live, Capcom ha lanzado en las tiendas de todo el mundo el esperado "Lost Planet: Extreme Condition". Éste juego de acción, desarrollado en un lejano planeta helado, ha sido producido por Keiji Inafune, el mítico creador de franquicias como "Onimusha" o "Megaman". Su buena mano, junto al trabajo del director Kenji Oguro, ha logrado dar vida a un título que si bien no parece haber pasado a la historia, sí logrará hacerse un amplio hueco en el catálogo de Xbox 360. De momento, la licencia parece avanzar, puesto que también ha llegado a móviles "Lost Planet: Trag Zero", una precuela del producto del cual hoy os hablamos.
En "Lost Planet: Extreme Condition" nos situamos en un planeta llamado E.D.N. III, el cual se caracteriza por las bajas temperaturas que allí se sufren durante todo el año. Aunque no se trata de ningún paraíso, la humanidad se sintió interesada en el lugar poco después de descubrirlo. Por desgracia, el planeta ya estaba habitado, pero no por seres inteligentes, sino por unos extraterrestres de gran tamaño y forma de insecto denominados Akrid. Al descubrirlo, los humanos, en lugar de darse la vuelta definitiva en busca de otro planeta para colonizar, decidieron plantar cara a éstos seres. Para ello crearon los Vital Suits, unas armaduras de combate estilo mech con las que podrían eliminar a cualquier oponente. Y la guerra entre ambas especias ha continuado. En tal follón entra en escena Wayne, un joven que busca a Ojosverdes, la criatura que acabó con su padre. Desgraciadamente para él, la batalla en la que su padre falleció le provocó amnesia, por lo que no recuerda demasiado de su vida anterior. Varios personajes secundarios no dudarán en ayudarle, envolviéndose todos juntos en una rebuscada trama donde participarán NEVEC, una compañía que intenta terraformar el planeta, e incidentes relacionados con el padre del protagonista.
Jugabilidad
Aunque pueda parecerlo, no estamos ante el típico juego de acción en tercera persona. Las particularidades de "Lost Planet: Extreme Condition" se llevan más allá de mostrar una ambientación cuidada en la que el frío tiene un papel determinante. Como Capcom dijo en su momento, seremos capaces de notar las bajas temperaturas de los decorados donde nos encontremos. Especialmente porque para sobrevivir en el juego necesitaremos energía térmica, la cual calentará el cuerpo del protagonista. No sólo deberemos prestar atención al tubo de vida (que se rellenará con la energía térmica), sino también al nivel de energía que nos quede almacenado en nuestro equipamiento. Éste descenderá de forma automática hagamos lo que hagamos, como ocurría con la vida en los clásicos "Gauntlet" de arcade. Aún así, podremos recuperar energía eliminando enemigos, destrozando objetos del escenario, o activando unos sistemas de recarga esparcidos por los niveles. Mientras tengamos energía térmica sólo deberemos preocuparnos de no recibir demasiados impactos continuados, ya que si nos golpean sólo una o dos veces rápidamente se recuperará toda la vida. Pero el juego tiene mucho más a la hora de crear una ambientación más personalizada.
Durante la partida tendremos la oportunidad de movernos de dos maneras: a pie, o montados dentro de un Vital Suit. Si vamos por nuestra propia cuenta tendremos distintas posibilidades, como el tradicional salto, la utilización de dos armas de mano, o el gancho. Éste sirve para colgarnos en diferentes lugares cercanos, como salientes situados por encima de nosotros, o zonas lejanas a las que de otra manera no podríamos llegar. También será indispensable para dejarnos caer por lugares peligrosos sin perder ni una pizca de energía. Salvando las distancias, ésta herramienta recuerda al gancho mecánico del cual hacía gala el protagonista de "Bionic Commando", otro clásico creado por Capcom. En cuanto a las armas, no podemos negar que la variedad es destacable. La mayoría tendrán munición limitada, pero no sufriremos demasiado por no tener siempre algo con lo que disparar. Habrá ametralladoras, escopetas, pistolas de plasma, e incluso los siempre efectivos bazookas y lanzamisiles. Podremos hacer uso de distintos niveles de zoom, y si tenemos en las manos el rifle de francotirador entrará en escena una cámara mucho más cercana, ideal para realizar disparos a la cabeza. Como complemento a las armas de mano tenemos las arrojadizas, entre ellas distintos tipos de granada que servirán tanto para dañar a los oponentes como para dejarles atontados durante unos segundos. No faltará, siguiendo la tradición del género, la oportunidad de controlar distintos tipos de torreta, con las cuales podremos disparar una vez que hayamos eliminado a los enemigos que estén custodiándolas.
En el momento en el cual nos pongamos a los mandos de un Vital Suit las cosas cambiarán ligeramente. La confianza que tendremos ante los enemigos aumentará de forma considerable, y aunque los movimientos de algunos de éstos mechs no son muy rápidos, lo cierto es que será una forma perfecta de afrontar grandes distancias. A razón del Vital Suit en el que nos hayamos metido será posible dar grandes saltos, volar durante un tiempo límite, desplazarnos rápidamente a ras de suelo, o incluso convertir el mech en un vehículo de transporte (con opción de ataque, pero reducida). Cada Vital Suit podrá llevar hasta dos armas, una en cada brazo, siendo posible cambiar entre ellas de manera sencilla durante los enfrentamientos. La munición también se agotará (salvo excepciones) y ciertas armas requerirán de tiempo de recarga para seguir siendo utilizadas. El único problema que encontramos reside en la configuración inicial de botones, ya que agarrar los armas del suelo se llevará a cabo con el mismo botón con el cual desmontaremos del mech, dando lugar en ocasiones a confusiones tontas.
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