|
Nueva entrega de Xpand Rally.
Tantos entrenamientos han tenido recompensa y por fin estás en el podio de salida del Campeonato de Rally de Japón. Son las once de la mañana de un grisáceo día de octubre, y las primeras gotas de lluvia tintinean en la luna de tu coche. No te incomoda el temporal, pues has corrido muchas veces bajo condiciones climáticas peores. Inmerso en tus pensamientos, oyes al juez dar el aviso para la cuenta atrás y la salida. Metes primera, aceleras a fondo y buscas rápidamente la segunda. Sientes el deslizamiento de las ruedas al contacto con la tierra mojada que salpica los cristales de barro. Activas los limpiaparabrisas para que comiencen su particular lucha con el fango y metes la tercera marcha. Tu compañero de viaje, notas en mano, no ha dejado de darte indicaciones desde el primer segundo. “…tres izquierda, entra en dos derecha para entrar en puente…”. Agarras enérgicamente el volante, moviéndolo con la precisión de un bisturí, y a la vez, la brusquedad de un mazo. “…entra en cuatro larga derecha y no cortes después de la cresta…”, un giro más forzado de lo que pensaste te obliga a acelerar un poco, para no disminuir y perder tracción. Ahora, un aficionado (un loco) te jalea desde dentro del recorrido poniendo en peligro su vida. Al percatarse de su temeridad, corre hacia el arcén llevándose como recuerdo una embadurnada integral de barro. La situación ha disparado tus reflejos y en el intento de esquivarlo con la máxima seguridad has hecho culear el coche, “…surco a la izquierda y tres derecha, no cortes”…, para después enfilarlo de nuevo evitando las fallas del terreno. “…doscientos, y dos izquierda, cortar y seis derecha para asfalto…”, una larga recta os encamina a unos zigzagueos antes de entrar sobre carretera asfaltada. Con helada brusquedad os zarandea la estabilidad y el automóvil se agarra como un desesperado al alquitrán, acelerando hasta lo juiciosamente correcto. “…entra en horquilla izquierda, cortar…”, “…seis izquierda para puente…”, “…cien, y cuatro izquierda para grava no cor…”. Otra curva mentirosa que parecía menos pronunciada, ahora entrando de nuevo en el fango, ha convertido el coche en un trineo que empieza a girar hacia la derecha sobre su eje. Llevas el volante a la misma dirección, bajas a segunda y estrujas el acelerador suplicando rodar sobre alguna zona solida. Voláis de lado, levantando una gran cortina de barro, hacia un grupo de árboles que delimitan el borde de un precipicio. Uno de ellos impacta como una losa en el lateral izquierdo trasero, apaleando vuestros cuellos con la inercia, que no conforme, sigue despidiendo el coche hacia el vacío dando vueltas sobre sí mismo por el golpe. Te aferras al volante y contienes la respiración, mientras ves el mundo girar tras tu luna delantera. Piensas en lo mucho que te queda por practicar y la suerte de que, al fin y al cabo sólo se trate de un videojuego.
Jugabilidad
Qué escasos estamos de simuladores automovilísticos, y aún más de rallyes. De nuevo, un par de franquicias son las únicas que siguen apostando con fuerza por el rally (y que nos tienen preparadas grandes novedades), seguidas de cerca por pioneros del entretenimiento que no conceden la exclusividad de un género a nadie. Estos son Techland, que nos traen la segunda entrega de su medianamente conocido “Xpand Rally”, en ésta ocasión apellidado “Xtreme”. De concepto muy similar al primero, “Xpand Rally Xtreme” nos ofrece la posibilidad de vivir las carreras de Rally desde varios campeonatos a lo largo de todo el mundo. En principio, el nivel exigido no tiene por qué ser un problema para nadie, ya que desde el primer momento, en la creación de nuestro perfil, podemos decidir si preferiremos el control arcade o de simulación del coche. Con esto cubren a los agraciados propietarios de volantes para PC que buscan como locos donde usarlos. Aun así, el arcade cumple mejor su propósito con vehículos que no derrapan ni a tiros y que enfilan su camino con gran facilidad. La simulación, aparte de convertir el coche en una góndola y de hacer que los daños afecten a la conducción, no dice demasiado comparado con otras “bestias pardas” del tema. En realidad parece un arcade difícil. La prueba de fuego es que se puede jugar con teclado, y un juego de simulación que pueda jugarse con las teclas de dirección dice mucho en su contra. A pesar del inciso, si se tiene el periférico correcto y se es aficionado a las carreras, la experiencia es grata.
“Xpand Rally Xtreme” tiene tres apartados principales que consisten en un campeonato mundial, carreras sueltas y el obligado multijugador. El campeonato mundial es un conglomerado de carreras de diferentes estilos y modalidades que nos hace ganar dinero e invertir en coches y mejoras. Lo primero que tenemos que hacer es comprar un coche con el dinero que nos dan (el justo para uno de los peores), ponerlo a punto y lanzarnos a la aventura. Los automóviles y las competiciones son de varias cilindradas, por lo que llegará un punto en que tras haber ganado varios campeonatos, se nos pedirá invertir en mejores y potentes coches. El sistema es el siguiente: desde nuestro menú principal del campeonato tenemos acceso a un taller y un concesionario. Los automóviles son altamente configurables y (a modo de “Need for Speed”) al ir ganando dinero podremos mejorar partes vitales como el motor, la suspensión, los frenos, la transmisión, partes de la carrocería, los neumáticos y otros como el color y demás tuneamientos. De hecho, al concluir cada carrera deberemos encargarnos de reparar cada parte dañada. Por ganar campeonatos nos dan dinero, pero por dañarlo más de la cuenta tenemos que pagar reparaciones, he ahí la importancia de una buena conducción. Es el juego del desbloqueo. Salvo tres carreras y unas pocas piezas, todo está bloqueado para motivarnos a jugar.
La otra sección importante es la de “Información del coche” que deberíamos repasar antes de cada carrera, para estudiar el calibrado de los amortiguadores, la dureza de los neumáticos, la dirección, la potencia del frenado o la relación de las marchas. Sólo de ésta forma la respuesta será la correcta. Por supuesto, el propio juego nos avisará cuando alguna configuración no sea la idónea, aunque no nos obligará a nada. Que no sea por testeos de coche (que se pueden hacer) bajo cualquier circunstancia y terreno. Tenemos hasta la opción de luchar contra nuestros propios fantasmas (no hablamos de vencer traumas, sino de enfrentarnos a nosotros mismos, grabados en carreras anteriores). No tienes excusa para darte un buen entrenamiento antes de meterte en la competición seria. La novedad que viene con ésta segunda parte de “Xpand Rally” son las carreras “Xtreme”, enfrentamientos de 4x4 (tirando a Monstertruck) que se disparan hacia el universo del arcade de recreativa, con circuitos abiertos en los que hay que ir pasando por las zonas iluminadas, estratégicamente colocadas por cualquier sitio del mapa que no sea la carretera. Definitivamente lo que menos emociona. Por otro lado, las carreras sueltas son las mismas que las del campeonato, pero sin ningún compromiso, y el multijugador se sustenta en la diversión de compartir tramadas con nuestros amigos.
|