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Magia, naturaleza y tecnología en clave de rol.
Miramos al lejano horizonte mientras nos enfundamos nuestra armadura y preparamos armas de largo y corto alcance, pociones y todo tipo de amuletos. El mundo que nos rodea es un lugar inhóspito, lleno de peligrosas criaturas, y los aliados escasean. Somos jóvenes, y tenemos poca experiencia, pero nos sobra coraje y valor. Nuestro gran potencial reside en que somos completamente libres de elegir nuestro camino, ¿Naturaleza o tecnología? ¿Arco o espada? ¿Bien o mal?. Las dudas han quedado atrás, esto es “Silverfall” y tú eres el único héroe.
Monte Cristo es autor de títulos tan variados como “City Life”, “Xtreme Party” o “7 Sins” y ahora nos ofrecen un RPG de acción que tiene buenas pretensiones y mejor aspecto.
Jugabilidad
Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?. Tomemos la fórmula de un conocido refresco, añadamos un par de variables al sabor y vendámosla con un nuevo envase. Ya tenemos un producto nuevo con ese gustillo que tanto agrada. ¿Será un éxito? Puede ser, lo cierto es que nos aseguramos una buena legión de seguidores fieles a la fórmula. Los chicos de Monte Cristo retoman la consabida idea del clásico “Diablo” y añaden un espectacular apartado visual, pero cuidado, porque vamos a encontrar varias ideas originales que le darán un nuevo sabor a esto del mata-mata.
La primera impresión que nos causa “Silverfall” puede ser un tanto negativa, ya que a la hora de crear nuestro personaje las posibilidades son demasiado limitadas en lo que al aspecto físico se refiere. Dejando a un lado éste detalle, podemos escoger entre la raza humana, los elfos, los trolls o los duendes. Cada una de éstas razas tiene sus características específicas. Por ejemplo, podemos decir que el troll es más adecuado para luchar cuerpo a cuerpo que el elfo, más fuerte en el apartado mágico. La elección del sexo es puramente estética, puesto que no afectará en ningún momento a las capacidades de nuestro héroe. Debemos señalar que es muy importante tener claro desde el principio de la partida qué personaje vamos a querer controlar, ya que nuestros actos futuros dependerán completamente de ello. Una vez conformes con nuestro personaje, comenzaremos la aventura, sin definir clase ni habilidad alguna, esto ya lo iremos haciendo a lo largo de toda la partida.
Nuestros primeros pasos en el rico mundo de “Silverfall” serán precisamente en la ciudad que da nombre al título del juego. Ésta gran urbe estará siendo atacada y los primeros “clicks” que demos serán manejando a un gran mago, por lo que en un primer momento podremos hacernos una clara idea del control del personaje (que no presenta dificultad), y los poderes que podremos llegar a manejar con nuestro propio héroe. Tras derrotar a nuestros enemigos y ser testigos de lo que acontece finalmente en la ciudad, pasaremos por fin a tomar las riendas de nuestro protagonista. Aunque la historia en “Silverfall” es la excusa para hacernos avanzar por los diferentes mapas a golpe de ratón, los creadores del título han procurado que sea lo suficientemente atractiva y creíble como para que nos anime a continuar la partida.
La verdadera originalidad que guarda “Silverfall” se encuentra en los distintos planteamientos desde los que podemos formar a nuestro héroe. A través de nuestras acciones durante lo largo y ancho de Nelwë nos iremos decantando por la rama tecnológica, que nos ofrecerá extraños artilugios y mejoras mecánicas de nuestras características y habilidades o, por el contrario, por el lado de la naturaleza, que nos proveerá de poderosos hechizos y espectaculares aliados. Nuestra forma de jugar va a ser muy diferente dependiendo del lado por el que apostemos, puesto que ambas fuerzas ofrecen poderosas opciones de personalización muy diferentes entre sí, amen de un aspecto visual radicalmente opuesto. “Silverfall” se compone principalmente de misiones principales y secundarias. Las primeras nos permitirán ir avanzando en la historia mientras que las segundas nos darán acceso a más experiencia a la par que dirigirán nuestro camino por la senda de la tecnología o de la naturaleza. Lo negativo de éstas misiones es que pueden llegar a ser muy repetitivas, dado que todas se parecen demasiado entre sí. Existe un tercer tipo de misiones, las dedicadas a los aliados que podremos ir encontrando a lo largo de nuestro camino y que, si los convencemos, nos acompañarán durante nuestra lucha, poniendo a nuestro servicio sus habilidades. Estos PNJ pueden ser de cualquier clase y raza, y supondrán una gran ayuda, ya que podremos ordenarles que nos protejan o ataquen, según la situación en la que nos encontremos.
Cuando ganemos nuestro primer nivel después de haber dejado por el camino unos cuantos enemigos muertos comenzará la verdadera elección de clase para nuestro personaje. De manera muy simple podemos dividir en magia o lucha las grandes ramas en que podemos entrenar al héroe, sin embargo, las posibilidades aumentan exponencialmente si tenemos en cuenta que dentro de estos dos apartados encontramos varias subclases más. Sí escogemos el camino de la lucha tendremos la oportunidad de especializarnos en pelea cuerpo a cuerpo con un arma de mano, con arma a dos manos, con arma corta… o si gustas de la comodidad del combate a distancia, podrás escoger el camino de la ballesta, del arco, o de las armas de fuego. El camino de la magia no es menos enrevesado, puesto que la magia elemental, de luz, y de sombra, abren verdaderas marañas de la especialización.
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