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La vuelta del erizo a las consolas de salón.
Durante los últimos años, Sonic, el famoso erizo de Sega, no ha tenido una trayectoria demasiado regular. Los chicos del Sonic Team se apuntaron un tanto cuando pusieron a disposición del público el conocido "Sonic Adventure", y también obtuvieron un éxito más que notable con su secuela. Pero al margen de estos dos productos, todo apuntaba a que los responsables de crear nuevos juegos del erizo estaban en punto muerto. Tenían interés en desarrollar nuevos juegos del personaje, pero las ideas de calidad aparecían a cuenta gotas. Razón por la cual se optó por comercializar un remake en GameCube del primer "Sonic Adventure" y varios recopilatorios para consolas de salón con las entregas clásicas de la franquicia. Después se intentó sorprender a través de "Sonic Riders", pero el resultado no fue el esperado. Y mientras tanto, en sistemas portátiles, el personaje no lo hacía nada mal. Pero claro, esos juegos, salvo excepciones, no son los que hacen historia.
El tiempo pasó hasta que a Sega se le ocurrió una nueva idea: reinventar el universo de Sonic a través de un nuevo producto. Para la ocasión recuperaría el título de la primera entrega de la saga, no tratándose de un remake, sino de una nueva aventura donde se abordaba una perspectiva inédita. En lugar de combatir al malvado Eggman para salvar a los animalitos secuestrados, nos deberíamos adentrar en una peligrosa aventura en la cual tomaría parte el mundo de los humanos. O el mundo, a secas, porque en éste "Sonic the Hedgehog" parecen convivir tranquilamente los animales inteligentes (véase Sonic, Tails y demás) con personas como nosotros. ¿El resultado de ésta iniciativa?, de momento y como habréis deducido por la nota, malo, en especial por el apartado técnico y la forma de llevar a cabo la jugabilidad, aunque la historia y el planteamiento también son dignos de juicio.
La historia de "Sonic the Hedgehog" cuenta cómo un trágico día Eggman ataca la ciudad de Soleanna, secuestrando a su Princesa. Como no podía ser de otra manera, Sonic aparece inesperadamente y planta cara al malvado inventor. Por desgracia, sus esfuerzos no son suficientes, y Eggman termina llevándose a la Princesa, con el objetivo de conseguir las Llamas del Desastre. El erizo, empeñado en rescatar a la chica humana, comienza a investigar en la ciudad con Tails, para después iniciar una peligrosa aventura en la que combatirá al doctor Eggman. Pero la historia del veloz héroe no será la única que tome importancia en el juego, puesto que otros dos personajes tendrán su guión propio, aunque interconectado con el de Sonic.
Jugabilidad
Nos encontramos ante un plataformas 3D en la línea de lo visto anteriormente en "Sonic Adventure". Cambia el desarrollo de los niveles, con nuevos elementos y acciones, pero los diseñadores han vuelto a caer en los mismos errores de siempre. Incluso han tropezado con problemas que antes no se habían visto. Comenzamos la partida con Sonic, pero durante la aventura se desbloquearán otros dos personajes, cada uno con su propia historia. El primero que aparecerá será Silver, el nuevo erizo de la franquicia. Sus poderes, concentrados en la telequinesis, aseguran un sistema de juego diferente al cual estamos acostumbrados a disfrutar con Sonic. Y de lejos, su incorporación al producto se convierte en una de las principales bazas de éste, aunque no justifica los múltiples problemas del título. Junto a estos dos personajes tenemos al tercer erizo en discordia: Shadow, ya conocido por haber protagonizado un spinoff y por centrarse en la acción de forma bastante directa. A medida que avancemos, controlemos a un erizo u otro, aparecerán otros personajes de la franquicia, a quienes podremos controlar en misiones de apoyo que aportarán frescura al desarrollo del producto. Si bien algunos de estos héroes secundarios lastrarán la jugabilidad (Tails y su ataque de los anillos falsos es bastante triste), otros, como Blaze (a quien vimos en "Sonic Rush"), elevarán puntos a la valoración del apartado jugable.
Como decíamos, el desarrollo de la aventura ha cambiado ligeramente respecto a otras entregas 3D de la franquicia. Ahora, además de participar en niveles de gran velocidad y enfrentarnos contra jefes, deberemos visitar ciudades y decorados pacíficos al estilo RPG. Éste recurso, que hará presencia entre nivel y nivel, resulta un lastre demasiado notable para el juego. La novedad de requerir de investigación para saber qué hacer o adónde ir es original, pero cómo se ha plasmado en "Sonic the Hedgehog" es muy poco afortunado. Continuamente nos encontraremos en decorados típicamente humanos, donde será necesario interactuar con gente. Éstas personas nos podrán dar información, pedir ayuda en forma de misiones, retarnos, o echar una mano para que continuemos hacia el siguiente nivel de aventura. Por desgracia, todo está demasiado forzado, amén de ser repetitivo hasta la médula. Las conversaciones resultan poco trascendentes, la necesidad de comprar objetos en una tienda es poco "realista", y algunas misiones no hay por dónde agarrarlas. Además, resulta demasiado extraño ver a Sonic, un personaje pequeñito y de fuerte color azul, paseando en medio de decorados llenos de personas normales y corrientes. Y lo más raro de todo es que nadie se sorprende. Es más, tratan al héroe de recadero de poca monta, le encargan tareas surrealistas o incluso un grupo de niños le reta a jugar al pilla pilla con él (ya ves tú, cómo ha acabado el erizo). Pero lo más grave de todo es lo infernalmente pesadas que son las misiones. Y no porque los objetivos estén poco definidos, o porque nos manden hacer cosas interesantes, sino porque las cargas nos dejarán para el arrastre. Habrá carga para que un personaje nos diga lo que tenemos que hacer, después volverá a cargar, y entonces comenzará la misión. Dos cargas de campeonato para llevar a cabo un sólo reto, totalmente desproporcionado.
Cuando hayamos realizado las tareas pertinentes en la ciudad (ojo, todas las misiones secundarias no son necesarias), podremos seguir adelante. El desarrollo de los niveles de acción sí es fiel a la saga, presentando decorados de buen tamaño y plataformas por doquier. Destacan los niveles de Sonic, de una velocidad endiablada. Desgraciadamente, ésta misma velocidad será la que acabe dando al traste con la jugabilidad, puesto que habrá momentos en los que el juego perderá el norte. Muy espectacular, pero salir o no victorioso en determinadas ocasiones será cuestión de fe (culpa principalmente de la cámara). Las primeras partidas maldeciremos a más de un desarrollador del Sonic Team, sobretodo cuando veamos que se nos acaban las vidas rápidamente antes de salvar partida. Junto al diseño de algunos niveles nos juega una mala pasada la cámara, eterna enemiga de la saga protagonizada por Sonic, pero que para la nueva generación esperábamos haber visto arreglada. Se mueve como un atún recién sacado del mar, y su tendencia a dejarnos en puntos muertos será la responsable de más de una muerte. Podemos moverla, pero si queremos centrarla y orientarla hacia el lugar correcto más nos vale tener mucha fe en el juego.
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