|
La famosa película continúa en tu consola.
Treinta años han pasado desde que Bruce asolara las taquillas de medio mundo y supusiese una catástrofe para los fans de las playas. Como homenaje, surge la imprescindible adaptación a videojuego, añadida a un proyecto concebido de forma independiente, pero que por el azar y las ventas se ve obligado a esforzarse por estar a la altura de las circunstancias.
Jugabilidad
Hoy día apenas tendría sentido recuperar la trama de la película original, de ahí que los guionistas hayan optado por una secuela que retoma la historia 30 años después del cúmulo de desgracias que asoló Amity Island. Durante estas tres décadas el pueblo ha prosperado gracias a una boyante industria turística, para la que el tiburón protagonista se erige como principal amenaza. La tarea del jugador es tomar el control del escualo, rigiéndose por la ley de que la mejor defensa es un buen ataque, e impedir que se convierta en un trofeo o un sujeto de experimentación.
A primera vista salta que el aliciente de ésta producción es la inversión de los roles protagonistas, dejando de lado a Brody y su estirpe y poniendo en manos del jugador el control del teórico villano de la historia. Para poner en práctica ésta empresa los elegidos, a priori, son lo más adecuados. Apaloosaa Interactive cuenta en su currículo con el fastuoso "Ecco The Dolphin" en su encarnación tridimensional para DC y PS2, con el que demostraron que se podían recrear los ambientes marinos y el control de un animal acuático sin que supusiera un menoscabo para la jugabilidad. Pero tratándose de un protagonista de esta índole, han aprovechado para fusionarlo con influencias de "Grand Theft Auto", encontrándosnos frente a un juego poblado de misiones fuera de la trama principal que permiten dar rienda suelta a la voracidad del animal.
La mecánica del juego se ha adaptado a las peculiares características del protagonista, dando especial importancia no sólo a la barra de vida, sino a una de hambre que impone estar pendiente de alimentarse continuamente para no desfallecer. Un radar complementa los indicadores en pantalla, facilitando la visión de posibles presas. Por desgracia, aunque éste añadido hace ganar enteros al realismo, en la práctica resulta un complemento bastante incómodo, porque obliga al jugador a estar pendiente de zonas apenas pobladas en lugar de dirigirse directamente al lugar que le indique la misión.
El control también se ha adecuado a las peculiaridades del escualo, lo cual resulta encomiable desde un punto de vista técnico, pero en la práctica se revela como una dificultad añadida. Dominar al tiburón protagonista es tarea para manos expertas, debido a unas maniobras poco precisas e intuitivas que, si bien resultan muy fieles a la realidad, no se revelan como una decisión acertada para hacer accesible el juego. Éste problema se agrava porque si bien al principio solo contamos con unos movimientos limitados, a medida que avanza la aventura el catálogo aumenta, teniendo un repertorio de técnicas de obligado uso muy complicadas de llevar a cabo. Para colmo, muchas de las misiones exigen gran precisión en el control, una tarea casi imposible.
Los frecuentas problemas con la cámara ayudan a sumir al jugador en el caos, especialmente cuando se dan momentos de acción frenética. Verse rodeado por acometidas desde todos los ángulos y no saber hacia dónde atacar es una situación muy frecuente, por no hablar de los momentos en los que el animal se acerca a tierra firme, o cuando se está a punto de morir por inanición y no se logra acertar con la comida pr culpa de la cámara.
Otro de los grandes fallos es el planteamiento de las misiones, que en algunos momentos roza el absurdo absoluto. Teniendo en cuenta sobre quién recae el protagonismo, cualquiera pensaría inmediatamente que lo mejor sería aprovechar su fuerza para hacer, como se dice vulgarmente, el cafre. Pero en lugar de ésta sana opción se opta por implementar la mecánica de los juegos de acción comunes, obligando al escualo protagonista a resolver las situaciones de forma absurda para un animal de su tamaño y diseño. Que para salir de una jaula tenga que atraer un científico al agua, tirarlo, masticarlo y usar su tarjeta, o acabar con otros animales mediante barriles explosivos, son muestras del despropósito de éste concepto.
|
| |
| |
|
|
|
|
 |
| |
|
|
 |
 |
| Desarrolladora |
|
 |
Appaloosa |
|
| Distribuidora |
 |
THQ |
|
| Lo mejor |
 |
La ambientación. Muchos detalles gráficos. Encarnar al tiburón. |
|
| Lo peor |
 |
El control, la terrible cámara y el poco sentido de muchas de las misiones. |
|
| Resumen |
 |
Toma el papel del tiburón en este homenaje al clásico cinematográfico de mismo nombre. |
|
| NOTA OJGAMES |
62 |
| NOTA LECTORES |
- |
 |
|
| |
| |
| |
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
|