|
Pilota el tanque Aggressor en éste juego de acción futurista para PS2.
Virgin Play nos trae éste juego de acción futurista desarrollado por I-Imagine Interactive. Es la primera vez que ésta compañía, con base en Sudáfrica, desarrolla totalmente un juego para PS2 y PSP. Ante el anuncio de un nuevo juego de acción en tercera persona, alguien podría pensar: ¿otro más?. Es un género abarrotado de títulos, algunos buenos y muchos no tanto, donde la originalidad escasea demasiado a menudo. “Final Armada” no se queda en lo fácil, e intenta aportar un poco de aire fresco. Y es que juegos de acción en los que controlemos a personajes armados hasta los dientes o naves sobrevolando planetas y explorando el espacio, abundan. Pero que nos pongan a los mandos de un vehículo terrestre de destrucción masiva, como ocurre en “Final Armada”, no.
Jugabilidad
Encarnando al Teniente Zake Anderson (miembro de la Unidad Prototipo de Infiltración y Ataque de la corporación Ecco), pilotaremos el tanque híbrido Aggressor, capaz de desplazarse tanto por tierra como por aire, aunque en general será por tierra como lo preferiremos, ya que el modo aéreo contará con un desplazamiento mucho más limitado. Simultáneamente, podremos dar órdenes a nuestro ayudante, a bordo de una nave de apoyo. A lo largo de 20 misiones, nuestro objetivo será liberar el planeta Taro-459, una colonia terrestre que ha sido atacada por la raza alienígena Qorax, rescatando a cuantos supervivientes encontremos. Dicho planeta es importante por sus reservas de un misterioso mineral. No es la historia más original del mundo, ni tampoco lo pretende, sólo sienta las bases adecuadas para altas dosis de acción, sirviendo como hilo conductor de las diferentes fases, con la calidad suficiente para mantener nuestro interés.
El desarrollo resulta razonablemente variado. Por un lado, las misiones a bordo del Aggressor no son siempre iguales; unas veces simplemente deberemos acabar con todos los enemigos, otras escoltar un vehículo aliado o bien activar diversos sensores a lo largo del escenario, o incluso llegar a un lugar determinado antes de agotarse el tiempo, etc). Pero además de ésta variedad de objetivos, en ciertas misiones controlaremos otros aparatos (una torreta, una nave aérea...), rompiendo así la rutina que tantas veces acaba por imponerse en juegos de éste tipo.
La estrategia tiene también un papel importante a la hora de llevar a cabo con éxito una misión en la cual, aunque siempre habrá un objetivo fijo a cumplir, podremos decidir en qué orden realizamos las acciones necesarias para alcanzar la victoria. Por ejemplo, en una de las misiones iniciales tenemos que llegar a un edificio aliado que estará protegido por torretas, y al mismo tiempo asediado por una ingente cantidad de naves enemigas. Tanto unas como otras nos atacarán en cuanto nos acerquemos a la zona, y hasta que no desaparezcan no podremos llegar al objetivo. Así, es posible decidir si destruir las torretas en primer lugar y así deshacernos de su molesto ataque para luego preocuparnos de las naves, o por el contrario buscar cobijo lejos de las torretas y colaborar junto a éstas a destruir a los enemigos, para luego centrarnos en destruirlas. Ésta es sólo una pequeña muestra de cómo el enfocar una misión de “Final Armada” sin planificar una estrategia adecuada y atacando a todo a la vez en primera línea de fuego sin un buen plan (algo que sería válido en otros títulos del género menos complejos), aquí significará a buen seguro una muerte rápida e inevitable. Del mismo modo, será importante dosificar de forma inteligente los disparos: la ametralladora principal se atasca si disparamos demasiado seguido, y las municiones de los ataques especiales del tanque y la nave de apoyo están muy limitadas, así que no deberíamos malgastarlas.
A medida que avancemos en el juego conseguiremos Nanotechs, ya sea matando enemigos en las 20 misiones principales o cumpliendo objetivos en las 3 secundarias que se irán desbloqueando. Dichos Nanotechs los usaremos a modo de dinero a la hora de comprar mejoras para el Aggressor y la nave de apoyo desde el menú entre misión y misión. Las mejoras varían desde blindajes más resistentes hasta nuevos tipos de armas secundarias y poderosos ataques, que sin duda nos ayudarán a incrementar nuestras posibilidades de victoria. Hay que tener en cuenta que el nivel de dificultad es por lo general elevado, incluso endiablado en algunas misiones, lo cual será bueno o malo según estemos buscando un reto o no. Así, una duración que podría haber resultado escasa (las misiones en sí no son muy largas), se alargará al tener que repetir algunos niveles varias veces hasta encontrar la estrategia adecuada y conseguir la victoria.
Con una dificultad tan alta, se agradece que, por lo contrario, el control responda bien y sea más accesible y mucho menos complejo de lo que podría parecer al tener que estar pendiente de tantas acciones. Por un lado, tenemos los típicos controles de un juego de conducción: X acelerar, cuadrado frenar y dar marcha atrás, triángulo para cambiar de vista (alternando entre tres tipos de cámara), y el stick izquierdo para movernos. Con R1 dispararemos la ametralladora principal, R2 servirá para cambiar de blanco, y L1 y L2 nos permitirán disparar y alternar el arma secundaria, respectivamente. Y por último, mediante la cruceta, daremos o anularemos órdenes a la nave de apoyo. Al terminar la primera misión, un breve tutorial introductorio, ya nos habremos hecho con el modo de control sin mayores complicaciones.
Gráficos
Aunque exploraremos unos escenarios un tanto vacíos y no muy variados (sólo hay tres tipos: bosque, nieve y desierto), habrá plantas de imaginativo diseño, rocas minerales extrañas y un cielo con varias lunas que nos recordarán que no nos encontramos en la Tierra. Al mismo tiempo, asistiremos a modelados trabajados, especialmente el del Aggressor, que (como es lógico, al ser el vehículo principal) posee quizá el mejor aspecto visual de todo el juego. El resto de naves y robots, tanto aliados como enemigos, lucen un diseño más que correcto, aunque se echa en falta una mayor variedad. Destacan también algunos detalles gráficos que aportan realismo e intensidad al juego: los casquetes de bala saltando del Aggressor, los proyectiles impactando sobre el enemigo, ciertas explosiones y juegos de luz, las estelas dejadas por las naves y, especialmente, la lluvia (muy bien recreada). Además, es de agradecer que no haya grandes bajadas de framerate a pesar de que en ocasiones la zona se llenará de enemigos, disparos y otros efectos gráficos. El popping, aunque presente, queda bien disimulado. Por su parte, durante las secuencias que narran la historia, por lo general localizadas en escenarios interiores, los personajes lucirán y se moverán de una forma decente por salas y pasillos de la base espacial, sin grandes alardes y sin expresividad facial, pero cumpliendo su función de hacer avanzar la historia.
Música & Sonido
Al igual que los gráficos, éste es un apartado dispar. A la total ausencia de voces se antepone una música potente. Quizá no sean temas memorables, pero su mezcla de techno, toques orquestrales y coros, consigue plenamente su propósito: ambientar las misiones, y dotarlas de un conveniente aura dramático. Nos harán sentir que nuestra victoria es trascendental. Complementan éste apartado unos efectos sonoros óptimos (explosiones, disparos, zumbidos...) que nos ayudarán a situarnos en pleno campo de batalla.
Conclusión
Se nota el empeño de los desarrolladores en ofrecer un juego divertido, a pesar de contar con algunos aspectos mejorables, como los escenarios vacíos y otras carencias, entre ellas la ausencia de voces. Sin los alardes de una superproducción, "Final Armada" consigue entretener, y mucho, con una acción en ocasiones frenética y un desarrollo variado gracias al hecho de poder pilotar varios tipos de artefacto y, sobre todo, ofrecer distintas estrategias posibles a la hora de acometer una misión. También presenta algunos toques de originalidad, algo difícil en un género tan explotado, y la fórmula de mezclar acción con la conducción de un tanque futurista funciona. Además, constituye un título que, por su dificultad, será del agrado de quienes busquen un buen reto. Esperamos que haya una segunda parte que pula ciertos apartados y potencie aún más las virtudes de "Final Armada".
|