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Vive con Jimmy su año escolar en la Academia Bullworth.
Todo lo que Rockstar toca se convierte en oro, y la máxima se cumple una entrega tras otra. Tan pronto apuesta por un juego de ping-pong en la nueva generación, como la mafia en Grand Theft Auto. Ahora está en la calle la primera obra de Rockstar Vancouver, “Canis Canem Edit”. Hace más tiempo del que creemos que se habla de este título, de hecho, es inevitable conocerlo también como “Bully”, el nombre con el que se definen los abusos escolares. Sin duda esto ha sido un arma de doble filo para el juego. Por un lado le ha impulsado a las portadas de la prensa de medio mundo, un título lleno de expectación que se ha dilatado muchos meses. Por el otro, está la terrorífica actualidad que están adquiriendo los conflictos en la escuela y la violencia entre alumnos. En cualquier caso de muy poco se le puede achacar a Rockstar, puesto que el juego ni induce a nada, ni incita a la violencia, ni invita a que los chicos cometan más de un error. De hecho, el PEGI +16 deja bien claro el mínimo de la edad de sus usuarios recomendados. En OJGames escapamos de toda esta polémica porque en “Canis Canem Edit” no hay más que el traslado de la mecánica y conflictos de GTA al mundo escolar. Pandillas en lugar de raperos, profesores en lugar de policía, gamberradas en lugar de crímenes. No hay más. De hecho, nuestro protagonista está más cerca de Bart Simpson que de otra cosa.
La figura principal es la de Jimmy Hopkins, un adolescente pelirrojo y pecoso que se prepara para ingresar en un nuevo colegio, precedido una vez más de una expulsión de oro centro y consagrado como un alumno más que problemático. Un año horribilis que cumplirá lejos de su familia, aunque eso tampoco importa porque su madre y su nuevo padrastro se fugan de luna de miel en un crucero. Ahora, en la academia Bullsworth se tendrá que abrir paso entre todo tipo de facciones estudiantiles.
Jugabilidad
Dar vida a un enorme internado era una tarea muy complicada, pero en Rockstar ya se sabe que cuando apuestan por las aventuras en tercera persona hay muy pocos que puedan hacerles frente. Por eso controlaremos a Jimmy en un escenario de considerables dimensiones que reúne no sólo la Academia Bullworth, sino el pueblo vecino y otras zonas cercanas. Un montón de posibilidades y lugares para desarrollar la aventura y dar verdadera sensación de entrada y salida del recinto. Pese a que no queremos mezclar ambas licencias, GTA tiene mucha influencia sobre algunos componentes del juego: cierta libertad de acción, multitud de misiones, un entorno amplio, mucho humor, cantidad de objetos escondidos, etc. El objetivo del juego es controlar la vida de Jimmy en Bullworth y evitar que se meta en problemas. Claro, que evitarlo le va a llevar a tenerlos, porque para ganarse el respeto entre las diferentes facciones sociales de la escuela tendrá que cumplir algunos encargos. En la escuela hay caricaturas de todo tipo de estudiantes, desde los musculitos a los empollones, los pijos y las animadoras, los abusones… Siempre desde una perspectiva, como decimos, cómica.
Cumpliendo con ellos ganaremos su respeto y afecto. Unas veces actuar nos costará restar el estima de un grupo, pero la idea es que después de todo el juego la cosa quede algo equilibrada. En pantalla veremos un enorme mapa que nos indicará dónde se encuentra la misión y quién nos la provee. Debajo del mismo señala la infracción que estamos cometiendo en ese momento. Además de un indicador de salud contamos con un nivel de infracción, si alguno de los maestros nos ve con el nivel alto, podemos tener problemas. Por ejemplo, fuera de clase en el horario escolar. Aquí hay que señalar que no es necesario hacer el cafre para completar el juego. Sí, hay misiones que son gamberradas o implican peleas entre estudiantes, pero si no quieres no tienes por qué golpear a otro alumno o hacer nada malo. De lo contrario podríamos acabar más de una vez visitando el despacho del director (previa persecución con los docentes) y nos caería un castigo en forma de minijuego, pero nada agradable en este caso.
Para los que quieren comparar “Canis Canem Edit” con la saga GTA hay un componente muy interesante que separa a ambas: en el primero de ellos lo más divertido es seguir haciendo misiones una tras otras, mientras que en el segundo el componente libertad también se convierte en una fórmula de juego. Controlando a Jimmy recorreremos todo el campus superando todo tipo de retos sin preocuparnos de deambular por nuestra cuenta, y eso quiere decir que jugablemente está a un nivel altísimo. Entre los objetivos que tendremos que cumplir está realizar fotos, escoltar empollones, defender a un personaje, recolectar una serie de objetos, rescatar a alguien, derrotar a un abusón, despejar la cola de cine… Son innumerables por la enorme cantidad de misiones y submisiones escondidas que fácilmente llegan al centenar si le añadimos los minijuegos y clases. En total te puede llevar entre diez y quince horas acabarlo, aunque si quieres sacarle todo el jugo seguro que te dejas algún minijuego u objeto sin recoger que puede dilatar su duración.
Un elemento indispensable en “Canis Canem Edit” es el concepto del tiempo. El juego está dividido en distintos capítulos que prácticamente se pueden identificar con las estaciones de todo un año. Asimismo cada capítulo tiene la relación con uno de los grupos de estudiantes como principal objeto. Pero lo importante es lo que hacemos a lo largo del día. La Academia Bullworth tiene una serie de horarios muy estrictos y que tenemos que respetar, o procurar hacerlo. Un reloj en pantalla nos indicará constantemente el momento del día e incluso la cercanía de alguna tarea obligatoria. Las clases tienen lugar a las nueve, poco después de levantarnos cada mañana. Lo que significa que si tenemos que entrar en el aula es mejor no comenzar ninguna misión que nos obligue a ausentarnos, ¿o sí? Cuando anochezca podremos retirarnos a nuestra habitación para descansar hasta el día siguiente. Y descansar es necesario también para Jimmy. Pero si decides ir a curiosear por ahí en plena noche sigue de cerca tu reloj para no quedarte fuera del recinto cuando éste cierre sus puertas. En definitiva, un reloj que durante la primera hora de juego es un agobio, porque claro, tú estabas pensando en deambular al estilo GTA y el tiempo te implica una atadura. Poco a poco notarás como no sólo sirve para dar más riqueza a la partida, sino que hay tiempo de sobra para lo que quieras.
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