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Roma no se hizo en un día.
A nadie se le escapa a día de hoy que dentro del mundillo de los videojuegos existen varios géneros que levantan pasiones entre los aficionados. Entre ellos encuentran la acción, el rol y la estrategia. Precisamente este último ha sido uno de los géneros que ha evolucionado de manera más notable en los últimos años, no tan sólo a nivel gráfico, sino también en concepto y temática. Sin embargo, y pese a la aparición de más y más títulos de calidades muy dispares, siempre existen esas míticas sagas que sustentan por completo al género. Estas series suelen poner de manifiesto el camino a seguir por toda una rama de videojuegos, aunque en ocasiones se hagan esperar más de lo deseado. Y así llegamos a la que posiblemente sea una de las sagas más queridas en esto de la estrategia, más concretamente en el sub-género de la gestión de ciudades, hablamos de la serie Caesar. En el recuerdo de todos quedan títulos como "Faraón" y "Sim City", pero sin duda, Caesar ocupa un lugar especial en el corazón de muchos aficionados.
Mucho ha cambiado el panorama de los videojuegos en estos años en los que Caesar ha ido marcando una tendencia y una manera de hacer las cosas. Ahora tenemos en nuestras manos la tan esperada cuarta entrega, y podemos decir que mantiene toda la esencia que un día hizo grande al título original y a sus posteriores secuelas. Ponte las sandalias y acompáñanos por la gran urbe que es Roma, Remo y Rómulo nos esperan.
Jugabilidad
"Caesar IV" vuelve a ponernos en la piel de un administrador romano en busca de gloria y fortuna, tarea nada sencilla de conseguir. En esta nueva edición vamos a poder volver a levantar impresionantes urbes romanas, dotarlas de vida y producción y hacer que crezcan y florezcan para mayor gloria del imperio romano. Pero comencemos por el principio. El nuevo título de la desarrolladora Title Mill Entertainement se divide principalmente en tres apartados jugables. El primero de ellos, así como el más completo, es el modo Campaña. Éste apartado se divide de manera muy lógica en tres posibles campañas que deberemos jugar de forma cronológica: Reino, República e Imperio.
La primera campaña es un tutorial no muy extenso que, de manera sencilla e intuitiva, nos introduce en la mayoría de los aspectos de "Caesar IV". Desde la producción más básica hasta el comercio y la defensa. Divertido y rápido de terminar. Las campañas República e Imperio son el corazón del juego, ya que a través de un contexto histórico bien representado iremos formando la leyenda de lo que un día se conoció como Imperio Romano. Como uno de los detalles que cabe señalar dentro del propio funcionamiento de la campaña, encontramos la posibilidad de escoger qué misión queremos realizar en cada momento. Para ello se nos explica un poco en qué consiste cada misión, siendo nosotros libres de jugar una u otra.
Pero vayamos a lo que realmente nos interesa, ¿Cómo se pone en pié una ciudad romana? La construcción de caminos, casas y demás edificios será algo que haremos de forma reiterada a lo largo de cualquier partida. Deberemos preocuparnos porque los diferentes estratos de la sociedad reciban lo que demandan, y es que existen diferentes clases de ciudadanos dentro de la urbe. Los plebeyos serán la espina dorsal de la sociedad, y nosotros como gobernantes, deberemos preocuparnos para que reciban el sustento mínimo y tengan acceso a una fuente de agua. También será necesario cuidar de los barrios mediante prefectos (que hacen las veces de bombero y policía) e ingenieros, pues no queremos que las casas se nos vengan encima. Los médicos y recaudadores no podrán faltar tampoco, así como multitud de edificios que proporcionarán diferentes servicios a nuestros ciudadanos. En un escalón superior encontramos a los équites, la clase media de la época. Estos ciudadanos se ocuparán de trabajos más descansados y mejor remunerados que los plebeyos, como la medicina, amén de vivir en mejores casas y exigir mejores productos. Finalmente nos encontramos con los patricios, cúspide de la escala social y ciudadanos exigentes al máximo. A esta última clase deberemos de agasajarla con todo tipo de servicios y productos, a la vez que procuramos que se diviertan en nuestros teatros y se instruyen en la biblioteca.
La oferta de servicios es relativamente sencilla de cumplir, ya que tan sólo deberemos construir el edificio adecuado y procurar que el ciudadano correspondiente ocupe el puesto de trabajo. Sin embargo, la adquisición de productos y la necesaria cadena de producción son cosa aparte. "Caesar IV" ofrece infinidad de productos que podemos explotar en el escenario, así como otros muchos que es posible crear a partir de las materias primas que adquirimos. Como dirigentes de la villa, necesitaremos conocer qué producto es el adecuado en cada momento para conseguir que nuestros ciudadanos sean felices, a la vez que ofrecemos el excedente para el comercio o para hacer regalos a Roma. Normales, básicos, de lujo y exóticos, ésta es la gama de bienes que vamos a tener que distribuir a lo largo de cada escenario.
En cada partida de las campañas República e Imperio tenemos que conseguir una serie de objetivos, entre los que se encuentran alcanzar un determinado nivel de cultura, prosperidad, población, favor y seguridad. Así mismo, en otros escenarios también tendremos que llevar a cabo otra serie de objetivos que descubriremos con el transcurso de la campaña. La diferencia entre las dos principales campañas reside en la dificultad de los objetivos y en la disponibilidad de edificios que tenemos a nuestro alcance.
Caesar es uno de esos juegos que a lo largo del tiempo conserva sus virtudes y las mejora con el paso de las nuevas entregas, sin embargo, también ocurre lo contrario, y es que volvemos a ver viejas lacras que parecen no querer despegarse del título. La sensación de “deja vu” que nos persigue al principio de cada escenario es, tal vez, uno de los mayores inconvenientes que encontramos en el producto. Es bastante difícil salir de la rutina que marca cada inicio de partida: construye el primer barrio, suminístrale infraestructuras y busca materias primas. Este proceso puede llevarnos un rato en el que lo único que haremos será prepararnos para jugar, lo cual repetido una y otra vez puede llegar a cansar. No obstante, este desagradable inconveniente se ha sabido paliar en parte, ya que cada escenario propondrá retos diferentes como ya comentábamos anteriormente, así que si conseguimos superar los primeros diez minutos, acabaremos pasándolo realmente bien.
No podemos dejar de advertir que, aunque estamos hablando de un juego de estrategia de gestión, el apartado militar tiene relevancia en la antigua Roma. Dispondremos de varias unidades a elegir que tendrán que estar bien alimentadas y equipadas, cosa que debe de ser nuestra prioridad en escenarios con tendencia bélica. A priori nos podemos imaginar un combate entre romanos y galos bastante interesante a las puertas de nuestra ciudad, incluso algunos de nuestros prefectos podrían llegar a intervenir en la batalla, pero por desgracia el apartado militar ha sido uno de los peor parados en esta edición de Caesar. Es cierto que no deja de ser secundaria la importancia que tiene el ejército en nuestra ciudad, pero deja mucho que desear el manejo de nuestras tropas, las cuales se atascan a cada esquina y llegan tarde al lugar del combate. También podemos comentar que resultan escasas las estructuras militares, a las que se les podía haber sacado más partido. En definitiva, no tendremos que combatir en la mayoría de ocasiones, pero cuando realmente llegue la hora de la acción, nos encontraremos con un descafeinado sistema de combate, en el que incluso nuestros prefectos pueden llegar a vencer a algunos de los asaltantes.
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