|
Derrapes y velocidad regresan de la mano de esta exitosa saga.
El género de la conducción es, posiblemente, uno de los mejores cubiertos por la plataforma portátil de Sony hasta el momento, y sin lugar a dudas, hablar de ello y no mencionar la saga "Ridge Racer" es una cuestión harto difícil. Creada bajo el sello de Namco, y con una cantidad de seguidores que tardaríamos mucho tiempo en contar, la saga bien podría ser una de las gallinas de los huevos de oro de Sony. Así pues, y contando que hace más de un año que salió su anterior propuesta portátil, os dejamos con esta nueva entrega tan esperada por todos. Quemar asfalto, derrapar sin límites y forzar los motores de nuestro bólido hasta casi romperlos son sus principales premisas, veamos qué tal les a salido la jugada en éste segundo asalto, y si la espera ha merecido realmente la pena.
Jugabilidad
La saga "Ridge Racer" es una de las más conocidas en el mundo del ocio electrónico, y la verdad que no es para menos, porque gracias a su estilo puramente arcade las partidas se convierten en una diversión constante en las cuales no sabemos dónde poner el punto y final. Sin embargo, en ésta segunda entrega para la portátil de Sony, los chicos de Namco han decidido decantarse más por lo fácil que por lo profesional, lanzando un juego que de ser un bombazo esperado por muchos pasa a convertirse en una revisión sin mucho más que añadir sobre la base establecida en el primer capítulo de la saga para PSP. Así pues, las novedades que encontraremos son muy escasas, quedando constancia de ello desde unos menús calcados a los que vimos anteriormente.
Los principales modos de juego a los que podremos acceder serán seis en total, rescatando los modos arcade, contrarreloj, World Tour y batalla inalámbrica del capítulo anterior, y ampliando nuevos horizontes en esta entrega con el duelo y la supervivencia. Los ya conocidos no tienen nada nuevo. El arcade nos presenta la acción cual recreativa fuera, dejando el contrarreloj en una zona de prueba donde mejorar nuestros tiempos. Finalmente el modo World Tour es el que más miga lleva, ofreciéndonos competiciones por doquier, la posibilidad de desbloquear coches y pistas, y alguna que otra sorpresa. Por otra parte, se nos guardarán las victorias y derrotas conseguidas, así como el número de kilómetros recorridos, quedando patentes nuestros logros en todo momento (por cierto, debemos decir que en ocasiones el juego toma una curva de dificultad muy elevada, aunque no es lo predominante). En lo que hace referencia a las nuevas modalidades, la supervivencia es una opción que ya hemos visto en multitud de juegos de carreras: cuatro pilotos lucharán todo lo posible durante cuatro vueltas, siendo eliminado el que quede en última posición. A su vez, el modo duelo no es más que una carrera uno contra uno, donde nosotros escogemos circuito y bólido, y la inteligencia artificial pone el resto de elementos que se dan en la fiesta. No obstante, esta última no supone una complicación excesiva (salvando momentos puntuales donde sí que se pone un poquito difícil la cosa), con algunos pilotos demasiado tranquilos que no intentan ponerse en tu camino cuando ven que vienes, y otros que se limitan a usar los turbos a diestro y siniestro cuando les viene en gana.
La cantidad de circuitos a los que podremos acceder asciende a la friolera de 42, recogiendo un poquito de aquí y otro de allá sobre las anteriores entregas de su famosa saga. Tenemos circuitos de las entregas "Revolution" y "Type 4", así como del primer episodio o de "Rage Racer" (del que tenemos un gran recuerdo). En definitiva, nada nuevo echando una mirada atrás. En lo que respecta a su jugabilidad, todo se mantiene en el mismo punto de siempre, ganando algunos enteros en la reacción de nuestros vehículos. Tanto el stick analógico como la cruceta tradicional responden a las mil maravillas, aunque sigue sin convencernos la distancia entre los coches cuando aplicamos el retrovisor de la cámara interior. La posibilidad de usar turbos o nitros también sigue presente, pudiendo usarlos con una leve pulsación sobre el gatillo derecho de la consola. Las carreras son vertiginosas, repletas de derrapes y con muy pocos segundos de relax. Frenar está prohibido, y más sabiendo que cuanto más largo sea nuestro derrape mayor bonificación nos otorgarán (tenemos tres tubos de nitro que se rellenan en función de la calidad de nuestras acrobacias).
Poco más que añadir en un refrito como éste, el cual supone un paso para atrás en la saga y una decepción total en los usuarios que lo esperaban como agua de mayo. La espera no ha merecido la pena, ya que algunos circuitos inéditos y una leve corrección en la navegación de los vehículos no son novedades suficientes, ni mucho menos. A todo ello debemos añadir un sistema de menús idéntico al del primer juego, que no hace otra cosa más que reafirmar nuestro deja-vú. A grandes rasgos, el título se convierte en un producto recomendable exclusivamente para aquellos que no jugaron al primero, porque los que lo hicieron quizás no lo encuentren tan apetitoso.
Gráficos
Decir que el apartado técnico del juego es una auténtica pasada no es nada nuevo, y más después de ver los fantásticos resultados que dio su anterior entrega. Sin embargo, nuestra afirmación tiene truco, y es que nos encontramos con el mismo motor que antaño, y los mismos efectos de iluminación y partículas que vimos en el debut de la saga en PSP. Dicho esto, los chicos de Namco pueden estar tranquilos, porque quedan patentes sus grandes cualidades para ofrecer un producto de calidad sobresaliente aún pasado un año desde el lanzamiento del soporte. No obstante, aquí estamos para juzgar lo nuevo, y desgraciadamente, no apreciamos ni un sólo matiz que llame la atención y que sea exclusivo de esta entrega. Para colmo, tanto el interfaz gráfico como los menús principales son rescatados en su totalidad, dando como fruto una apariencia no muy convincente en un producto que acaba de salir del horno.
En definitiva, y enumerando los principales factores estrella de este "Ridge Racer 2" para aquellos que desconozcan en anterior capítulo de la saga, decir que tenemos unos escenarios llenos de detalles, vivos en todo momento (algunos decorados en los que vemos como un helicóptero sobrevuela la zona son todo una gozada), y que al mismo tiempo ofrecen un efecto motion-blur muy interesante. No faltan efectos de iluminación que dejan huella con sus reflejos en la chapa de nuestros bólidos o el simple amanecer de una mañana veraniega. Una lástima no encontrar algo realmente novedoso, porque sus desarrolladores no son unos recién llegados al mundillo, y sabemos que pueden darnos cosas muy pero que muy buenas.
Música & Sonido
Irremediablemente, el sonido del juego también ha caído en las garras del agujero negro que ha cogido todo lo viejo para traerlo de nuevo, dejando su genial tratamiento pasado en una mera reconstrucción de los hechos. Para la ocasión se han rescatado los mismos comentarios (con su consecuente speaker tradicional), y los efectos sonoros para el rugir de nuestros motores que ya conocemos. La banda sonora incorpora novedades, pero nada reseñable. Como resumen para aquellos que no hayan podido jugar a su versión anterior, decir que el juego viene en perfecto castellano y que el doblaje goza de un acabado fantástico. Del mismo modo, los efectos de sonido ostentan una gran calidad y variedad (ganando muchos enteros con auriculares), dejando a su score con un buen número de temas donde predomina la música electrónica y techno. Aún así, y dejando muy claro que la calidad del título en este aspecto es muy alta, no estamos delante de nada nuevo, y eso acaba pasando factura.
Conclusión
"Ridge Racer 2" aparece en nuestras pantallas con una sensación de deja-vú demasiado constante, y aunque bien es cierto que mantiene los cimientos originales con una calidad más que notable, la decepción es mayor de lo que cabría esperar. Como juego arcade es todo un referente a seguir, sin embargo, sus dos modos de juego inéditos no son suficientes como para garantizar una buena compra si ya posees el anterior título. Aquellos que dispongan del primer juego que apareció en el lanzamiento de la consola, verán aquí exactamente lo mismo, con algún que otro coche que no aparecía en la lista y algunos circuitos nuevos demasiado parecidos entre sí. Sus desarrolladores han decidido reutilizar elementos, y posiblemente haya sido una opción errónea que pueda llevar a pensar a los usuarios que están delante de un juego en el que no había muchas ganas de invertir el tiempo.
Tenemos unos menús idénticos de principio a fin, y la parte de código referente al sonido ha sido extraída del original sin grandes esfuerzos. Así pues, nuestra conclusión está muy clara: si no dispones del primer capítulo de la saga en la portátil, sal a la calle a por éste. De lo contrario, plantéate el UMD del juego como una mera expansión sin muchos alicientes a precio de novedad en la que, todo sea dicho, seguimos sin tener modo infraestructura en su faceta online. Una auténtica pena, ya que la consola ha demostrado que puede con pesos muy altos dando resultados equilibrados. Esperemos que si en un futuro tenemos tercer capítulo de la saga, de mejores resultados.
|