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| Un paseo por Chernobyl |
02-02-2007 13:13
Por: MrPengo
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Nos desplazamos a Kiev de la mano de THQ para asistir a la presentación de S.T.A.L.K.E.R.: Shadow of Chernobyl. Aquí, la crónica del viaje.
A lo largo de su vida uno recibe encargos extraños: ayuda a sacar una escalera de un garaje con un Smart y un cojín mohoso, despega una bombona de oxígeno de un electroimán gigante, levanta a pulso un coche para que pueda pasar un autobús. Vamos, lo típico. Pero cuando a uno le ofrecen cruzar media Europa para visitar el lugar donde se produjo una catástrofe nuclear ya empieza a sospechar que lo suyo es algo más que mala suerte.
Primera jornada: Viaje a Kiev
Como en todos los viajes, el primer día es el más aburrido. Levantarse a las cuatro de la mañana, coger el coche para ir al aeropuerto, descubrir que el aeropuerto está en obras y tener que aparcar a dos o tres kilómetros de la terminal para darse un fantástico paseo matutino con las maletas a cuestas, esperar una hora desde la facturación al embarque y por fin subir al avión para descubrir que la niebla del aeropuerto de Milán te mantendrá en tierra durante media hora más. Alguno podrá pensar que éste es un inicio descorazonador, pero nada más lejos de la realidad, el buen viajero aéreo va preparado para perder muchas horas de su vida en los aeropuertos, con lo que nunca falta un libro o similar en el equipaje. Así las cosas y dispuesto a derrochar toda la paciencia disponible comienza el agotador viaje hasta Kiev.
La llegada a la capital ucraniana se produce a las cuatro de la tarde, hora local, tras haber hecho escala en Milán desde Valencia. En total siete horas de viaje, más una de diferencia horaria, para llegar a la ciudad que vio nacer a la civilización rusa y cuya historia se remonta 1500 años en el tiempo. Durante estos quince siglos Kiev ha pasado por varias etapas, desde ser uno de los principales centros de comercio en el Este de Europa a caer bajo los saqueos de los mongoles, ser disputada por los países vecinos, recuperar su importancia como ciudad bajo la URSS y finalmente convertirse en la capital de un país emergente, hecho este último que pronto salta a la vista.
Lo primero que encuentro al salir de la terminal internacional del aeropuerto de Boryspol es un grupo de hombres recios, embutidos en chaquetas de cuero y que te miran con todo el interés del mundo. Los escasos segundos que pasan desde mi primer contacto hasta que empiezan a gritarte si quiero un taxi se van en elucubraciones sobre qué puede querer la mafia rusa de mi, las posibilidades de que mi kung-fu sea mejor que el suyo y en porqué no miré cómo se dice en ucraniano “no quiero morir que tengo familia e hijos”. Afortunadamente un simple “no, thank you” sirve para continuar el viaje sin mayores incidencias. Unos minutos después estaba en un microbus charlando con un checo y un griego sobre los MMORPG mientras esperábamos al resto de compañeros para emprender el viaje hacia el hotel y aprovechar el resto del día para conocer la ciudad.
Tras una media hora de bus hasta la ciudad, el obligado paso por recepción y un primer vistazo a las comodidades del alojamiento había llegado el momento de ver qué tal ambiente había en Kiev. Cambio unos cuantos euros por hryvnias (moneda local que rápidamente fue rebautizada como rúpia) y acompañado de Fran (el otro 50% de la representación española) deambulo por el centro de la ciudad durante un par de horas. La primera idea que te viene a la mente, por el simple hecho de buscar referentes conocidos, es el de Madrid durante finales de los 60 y principios de los 70: una ciudad llena de contrastes en plena etapa de cambio y enriquecimiento. Modernos rascacielos comparten espacio con viejos edificios reformados y moles de hormigón hijas de la arquitectura comunista. Las gigantescas colmenas humanas que rodean la ciudad se tornan avenidas y estrechas callejuelas según te adentras en el corazón de Kiev, el cual no resulta muy distinto de cualquier otra capital europea. Aun así, los pequeños detalles te hacen recordar que estás en uno de los países más pobres de Europa, como la pintoresca imagen de un viejo Renault remolcando a un Lada aún más viejo frente a un concesionario Porsche.
Antes de volver al hotel entramos en una tienda de electrónica por simple curiosidad y por primera vez comprendí qué sienten los ricos. En Ucrania el salario medio es de unos 100 euros, con lo que no es nada extraño que casi todo me pareciera sorprendentemente barato. En estas estábamos cuando vi un pequeño aparador con juegos de PC, algunos tan sugerentes como “Max Paine Matrix” o “Metal Dungeon Siege” y otros más normales como “Doom 3”. La conclusión fue que allí aparte de juegos completos también se vendían mods, con su caja y todo. Los precios, al igual que en el resto de artículos, tirados: 3,5 euros los juegos y 1,5 los mods. Desgraciadamente, no pude añadir un “Far Cry” en ucraniano a mi colección debido a la larga cola que había frente a la caja. Además ya era hora de descansar y el día siguiente prometía ser interesante.
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Plagios |
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01-05-2007 05:07 |
Por que no poneis la fuente de quien fue a Chernobyl de verdad? Elena Filatova? Hola?
Como os gusta plagiar a los españoles y no poner las fuentes
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RE: Plagios |
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13-06-2007 20:24 |
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Estas fotos no son de Elena filatova, no las he visto en su web, estoy interesada en viajar a Ckernobyl, como se hace para ir una vez en kiev? a donde me he de dirigir? alguna agencia de viajes en especial?
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RE: Plagios |
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13-06-2007 20:26 |
dijo: Estas fotos no son de Elena filatova, no las he visto en su web, estoy interesada en viajar a Ckernobyl, como se hace para ir una vez en kiev? a donde me he de dirigir? alguna agencia de viajes en especial?
perdon Chernobyl, se me cuelan las teclas
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