|
Gráficos
Desde un principio, la saga Wild Arms nunca ha sido un prodigio de inversión en cuanto a medios técnicos se refiere. La modestia siempre ha sido uno de sus estandartes, lo cual le ha hecho merecedor de cierto carisma entrañable con el que hacer frente a las producciones de mayor enjundia. Esto fue más patente en las dos primeras entregas de la franquicia, gracias a una apuesta por los sprites que evocaba los mejores tiempos del género en Super Nintendo, en un momento en el que los entornos tridimensionales de los hits de Square Soft se lo ponían muy difícil al resto de las compañías.
Como era previsible, ésta apelación a la nostalgia no tendría cabida cuando con los 128 bits se dio por fin el pleno salto a las tres dimensiones. Bajo un motor poligonal se desarrolló la tercera entrega y la evaluación de público y crítica fue satisfactoria. Se demostró que se había logrado dar el arriesgado salto sin dejar la personalidad de la franquicia por el camino. En vista de los positivos resultados, se ha seguido apostando por los entornos tridimensionales, vistos en "Wild Arms Alter Code F", en el título aquí presente y en el futuro quinto episodio de la saga.
La modestia de los medios vuelve a quedar patente al comprobar cierto desfase técnico presente en "Wild Arms 4". Obvio por el tiempo de retraso que tiene respecto al lanzamiento de su versiones NTSC, pero aún en su momento de puesta a la venta en Japón la mayoría de críticas negativas concentraron su dardos en éste apartado. Gráficamente no es un título de baja calidad, pero obviamente no está a la altura de los estándares impuestos por un género asombrosamente competitivo en los últimos años de vida de la máquina de Sony. A pesar del tiempo transcurrido entre ésta cuarta parte y su precuela, apenas se vislumbran avances técnicos significativos, más allá de la sustanciosa mejora experimentada por el cell shading en el último lustro. Los rostros cuentan con unas texturas más detalladas y aunque las animaciones faciales no son ningún dechado de realismo, sí superan a su predecesor. Otros elementos corporales, como el cabello, siguen estando muy lejos de la calidad alcanzada por títulos parejos en cuanto a medios, mientras que la vestimenta y complementos han experimentado una mejora notable. El modelado no pasa de correcto, pudiendo considerarse a sus personajes propios de un producción de clase media baja, atestiguando la progresiva disminución de la relevancia de Wild Arms durante la última década. Sólo el excepcional diseño de los protagonistas logra hacer subir enteros a éste apartado, demasiado lastrado por la falta de confianza en el juego que parecen tener los propios programadores.
Los escenarios sí han logrado recoger con más acierto el espíritu de Filgaia, tierra que impregna cada una de sus modestas texturas. En pocas ocasiones se encontrará el jugador frente a entornos hiper detallados o estructuras arquitectónicas con texturas que logren recrear fielmente sus materiales, pero la imaginación depositada en su creación compensa las carencias del motor gráfico bajo el cual han sido desarrollados. Texturas pobres en detalle y escasa resolución son una constante en éstas localizaciones, empobrecidas por la carencia de elementos de mobiliario urbano o de la naturaleza que insuflen vida a los lugares que recorren los protagonistas.
Los efectos visuales prácticamente sólo gozan de protagonismo en los combates, en los que se limitan a oficiar con eficacia su cometido, logrando llamar la atención del jugador en pocas ocasiones, pero sin desmerecer.
Música & Sonido
Como era previsible, la fuerte influencia del Spaguetthi Western en Wild Arms tiene su máxima representación en los constantes homenajes que la banda sonora rinde a las composiciones de Ennio Morricone. Aunque disten mucho de las maravillosas melodías de la primera entrega, las composiciones de éste cuarto episodio logran evocar de forma mágica el espíritu de aquellas inolvidables películas, sin resultar cansinas a pesar del constante uso de determinados instrumentos.
El doblaje anglosajón se limita, como de costumbre, a cubrir el expediente con probada eficacia. Una trabajo digno en el que ninguno de los actores sobresale demasiado, pero sin que nadie de al traste con el resultado final. Sin olvidar los satisfactorios efectos de sonido escogidos, especialmente aquellos audibles durante los combates.
Conclusión
Difícilmente ganará nuevos adeptos para su causa, pero sí logrará satisfacer a los irreducibles fans de una saga que ha experimentado una notable caída de popularidad a medida que han avanzado los años. Especialmente recomendado para aquellos que sientan nostalgia por los exponentes más clásicos del género.
|
| |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
 |
 |
| Desarrolladora |
|
 |
Media Vision |
|
| Distribuidora |
 |
Proein |
|
| Lo mejor |
 |
Su regusto clásico. La banda sonora. Los diseños de personajes. Los momentos de plataformas. |
|
| Lo peor |
 |
Aspecto técnico mejorable. Acabado final no del todo satisfactorio. Ausencia de traducción. |
|
| Resumen |
 |
A la espera de producciones como Rogue Galaxy, los fans del género cuentan con una opción destacable para aliviar la espera. |
|
| NOTA OJGAMES |
80 |
| NOTA LECTORES |
- |
 |
|
| |
| |
| |
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
|