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Naturalmente, como buen beat em up, existe el inevitable golpe especial. En esta ocasión se puede hacer uso del mismo cuando Gene haya acumulado los suficientes cadáveres como para despertar su brazo derecho, momento a partir del cual se desencadenará una lluvia de golpes que le hará imparable. Ésta es una de las características que le imprimen una acusada personalidad al juego, y que se integra muy bien en el frenético ritmo de "God Hand". Esto supone una dificultad añadida, por el ritmo vertiginoso al que se desarrollan los combates, pero para compensar el juego y hacerlo accesible a todo el mundo, la dificultad varía dependiendo de la habilidad y actitud del jugador. Un acierto que completa un producto cuya constante sucesión de retos lo convierten en una opción muy apetecible para aquellos cansados de juegos que han convertido el género en un paseo triunfal.
Apartado Técnico
Una de cal y otra de arena por parte de Clover, quien abandona por primera vez el uso del Cell Shading. Lo cual no significa que no hayan sabido imprimirle la originalidad de la que suelen hacer gala la mayoría de sus producciones. En ésta ocasión el aliciente no es ninguna clase de técnica con la que recrear los diseños, sino el diseño en sí mismo. Sobre todo porque éste será capaz de hacer derramar más de una lágrima a la mayoría de nostálgicos de una década maravillosa para el manga como fue la de los ochenta. La explicación está en un juego cuyo apartado artístico es claramente deudor de un mito como El Puño de la Estrella del Norte, siendo imposible desterrar constantes reminiscencias a las aventuras de Kenshiro a medida que se avanza en el juego. Elementos como la ambientación post apocalíptica, expertos en artes marciales a cada cual más extravagante, representación espectacular de los combates, o violencia por doquier harán acto de presencia en todo momento. Si bien no es un dechado de originalidad como en su momento lo fueron "Viewtiful Joe" u "Okami", "God Hand" tiene fuertemente marcado ese sello personal que sólo Clover sabe imprimirle a sus títulos, aunque sea en forma de homenaje a una historia que tantos seguidores congregó dentro y fuera de Japón. Tributo realzado con unos estupendos diseños de personajes que, aunque no son muy originales en su concepto, cuentan con suficiente talento detrás como para presumir de personalidad propia.
Dentro del apartado técnico propiamente dicho es donde comienza a hacerse patente la irregularidad del motor grafico. Lo primero que llama la atención es el modelado de los protagonistas, lo cual supone uno de los mejores trabajos desarrollados bajo el hardware de Sony. A una carga poligonal a la altura de cualquier gran superproducción, hay que unirle unas texturas capaces de aunar un elevado realismo, sin que suponga dejar de lado su influencia del anime y manga clásico. Cualquier detalle corporal, desde la piel a la musculatura, pasando por la cabellera, ha sido recreado con sumo detalle. Por su parte, el vestuario ha sido recreado con minuciosidad para que prácticamente ningún personaje relevante cuente con elementos presentes en otro. Pero donde el juego realmente da el do de pecho es en las animaciones una vez entablado el combate. El excelente trabajo en la captura de movimientos se convierte en un deleite visual al asistir al despliegue de fluidez y agilidad en el que se convierte el uso de combos, alcanzando cotas de espectacularidad que ningún otro beat em up tridimensional ha rozado todavía. A esto cabe añadirle la acertada cámara, siempre dispuesta a recrear los ángulos más espectaculares de la lucha sin perjuicio de la jugabilidad.
Por desgracia, no todo podrían ser elogios y "God Hand" se ve afectado por dos fallos muy comunes en el género durante esta generación. Por un lado los escenarios son los grandes sacrificados, pecando de simplistas debido a la perpetuación de estructuras cuadradas pobres en detalle, echándose en falta más elementos que contribuyan a mejorar la ambientación. Además, el modelado de los enemigos a los que nos enfrentaremos será mediocre, con un escaso número de polígonos y texturas poco cuidadas, lo cual provocará que luchemos regularmente contra los mismos rivales.
El doblaje del juego no pasa de correcto, rozando en ocasiones la autoparodia, pero se demuestra acertado en un juego con diálogos absurdos y en el cual el sentido del humor es una constante, con risas de fondo incluidas. A esto cabe sumarle una estupenda banda sonora marcada por pistas rockeras y una colección de efectos sonoros apabullantes, capaces de amplificar la contundencia incluso del golpe más sencillo.
Conclusión
Un juego de jugabilidad clásica, pero con características suficientes como para enmarcarlo en nuestro tiempo. No serán pocos los que echen de menos elementos que aporten algo más de variedad, pero otros muchos usuarios gradecerán encontrarse con un título en el que dar rienda suelta a la adrenalina contenida sea la única exigencia.
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