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Lo último de Clover Studio.
Tras las extravagancias que supusieron "Viewtiful Joe" y "Okami", pocos podían esperar que "Clover" optara por un beat em up de la vieja escuela con veladas influencias de "Hokuto no Ken" ("El Puño de la Estrella del Norte"). Razón más que suficiente para que se levantase una gran ola de curiosidad sobre las expectativas generadas por tan peculiares creadores.
A pesar del cierto renacimiento que el género ha experimentado en los últimos daños, el beat em up ha visto pocos ejemplos actuales de esa vertiente suya cuya única vocación es la destrucción total. Juegos donde no se hagan concesiones a influencias procedentes de otros géneros, sino que el único cometido del jugador sea abrirse paso entre un cúmulo de enemigos de la más baja extracción social. Pero aquí está "God Hand" para solucionar tal situación. No ahí más que acudir a su argumento para confirmar sus intenciones, asistiendo el jugador al desarrollo de una nimia historia protagonizada por Gene, un joven que posee un brazo derecho con extraordinarios poderes. Convertido en guerrero errante, en su periplo se verá asediado por tres demonios ansiosos de controlar el poder que alberga su extremidad. Como era previsible, los subordinados de estos malvados serán los encargados de interponerse en el camino del protagonista, cuyo comportamiento no es precisamente un dechado de corrección política. Circunstancia que queda aún más patente al hacer frente a enemigos a cada cual más estrambótico.
Jugabilidad
"God Hand" no tiene ninguna pretensión de originalidad. Su única vocación es la de ser un beat em up descerebrado, en el que el único objetivo sea acabar con todos los enemigos presentes en pantalla con los combos más espectaculares e imposibles que se puedan representar. Incluso su desarrollo remite al de los beat em ups más añejos. Se divide en varias fases, repartidas en escenarios, y no hay otro cometido que no sea el de poner en práctica todos nuestros conocimientos de artes marciales. Deben descartarse sub misiones, elementos aventureros, puzzles a resolver o momentos de plataformeo. "God Hand" es un juego honesto, ya que desde un primer momento no quiere engañar a nadie, y el que opte por darle una oportunidad debe hacerlo a sabiendas de que la única labor en él es descargar adrenalina a la máxima velocidad posible.
La simplicidad de la jugabilidad no es óbice para reconocer que dentro de las limitaciones impuestas por el género "God Hand" ha sabido profundizar en el tratamiento de las artes marciales. No sólo por su espectacularidad y su rica colección de combos y técnicas, sino por su acierto a la hora de introducir elementos que permitan la personalización del repertorio del protagonista. De ésta forma, aunque comience con unas secuencias básicas, pronto el jugador dispondrá de un enorme catálogo de movimientos que puede ampliarse de la forma más diversa. Por un lado la propia práctica le proporcionará éste conocimiento, e incluso la ejecución de secuencias aleatorias a gusto del consumidor. Hay técnicas secretas esperando a ser encontradas. Descubrir todas y ponerlas en práctica será el gran aliciente para el usuario, quien descubrirá que podrá acabar con sus enemigos de mil y una formas.
Por desgracia, el juego también presenta fallos de bulto para un estudio de la categoría de Clover. El más notable es el discutible diseño de los niveles, clónico en la mayoría de las ocasiones y excesivamente simple. A pesar de que en un beat em up el principal cometido sea el combate, éste debería poder desarrollarse recorriendo los lugares de formas variadas y no siguiendo siempre la misma cuadrícula. Tampoco debe olvidarse la notable dificultad del juego, debida en gran parte a que al gran número de enemigos se le suma su extrema habilidad. Además, cuentan con la posibilidad de bloquear los ataques, mientras que Gene sólo puede limitarse a esquivarlos, aunque éste breve momento de evasión le proporciona unas centésimas de segundo de invencibilidad. Centésimas que serán vitales a medida que el juego avance y la empresa comience a ponerse cuesta arriba. A la hora de ejecutar los golpes nos regimos por la clásica mecánica de ataques rápidos y débiles con los puños, y lentos y fuertes con las piernas, a lo que el jugador deberá prestar atención. De su buen uso dependerá que el enemigo llegue a un estado de aturdimiento a partir del cual se pueda ejecutar un golpe especial que le remate.
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