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Expansión de lujo para la conocida franquicia de Microsoft.
Ensemble Studios regresa al mundo del ocio electrónico como mejor sabe, eligiendo a su gallina de los huevos de oro para sacar al mercado una expansión más que notable que ningún fan de la saga debería perderse. “The Warchiefs” logra mantener vivo el universo “Age of Empires”, añadiendo nuevos matices sin pecar en cercenar al juego original. Tenemos un buen puñado de novedades, un estiramiento de la vida útil del programa inicial, y un buen número de horas de diversión como para parar un tren.
Comenzamos el análisis de una de las expansiones que más nos ha llamado la atención en los últimos meses. Una vez más, los desarrolladores dan una lección de cómo debe realizarse una expansión de lujo, aunque no deberían dejar de lado para otra ocasión su apartado sonoro (ya que como veréis a continuación, se han cubierto de gloria).
Jugabilidad
Comenzamos el análisis con su apartado jugable, el cual no decepcionará a ninguno de los fans empedernidos de la saga. Su interfaz permanece inalterable, y sus principales bases beben del juego original. Dicho esto, la mecánica ya conocida de sobra por todos abre un nuevo paréntesis para mostrarnos algunas novedades jugosas y sobre todo más facciones a elegir. Si podéis, coger un bolígrafo para ir apuntando las novedades, que como veréis no son pocas: actualización en las civilizaciones actuales, modo campaña con más capítulos, un apartado multijugador de gran calidad, y por último, nuevas civilizaciones que refuerzan el conjunto inicial. Centrándonos en las últimas, podemos decir que las nuevas caras que conoceremos serán varias. Por un lado tenemos a los Sioux, la facción más contundente y revolucionaria de todo el disco de expansión (y la más nómada). Su velocidad para crear unidades es muy alta, consiguiendo dotar a la civilización de un estado de desarrollo más amplio que el resto en un menor espacio de tiempo. Su caballería es muy peligrosa, e incluso son capaces de crear en torno a las 200 unidades sin necesidad de algún tipo de casa adicional. Por otro lado tenemos a los Aztecas, conocidos en el mundo entero, y que basan su principal poder en la infantería. Sus unidades son muy potentes y su velocidad de expansión, sin ser lenta tampoco es excesivamente rápida. Se encuentran en la zona media de la tabla, aunque con una ofensiva a tener en cuenta. Finalmente, la confederación Iroquesa acaba por delimitar estas nuevas civilizaciones. El asedio a cualquier tipo de estructura rival es su punto fuerte, con unas máquinas de expansión potentísimas y una artillería media.
No obstante, y pese a que son los más lentos en cuanto a desarrollo, manejarlos de forma correcta puede ser todo un acierto para nosotros y un infierno para el rival. Además de esto, cada una de las tribus citadas en el párrafo anterior goza de una novedad jugosa que pone nombre a la expansión: los WarChief. Su principal función en el juego será la de buscar tesoros y construir sus propios puestos mercantes (vamos, similar al conocido Explorador, pero más poderoso). A medida que vamos pasando más y más minutos en la partida, podrá ganar experiencia, mediante la cual incrementar su media y técnicas especiales. En función de la tribu escogida, el poder del WarChifef podrá ser curativo, ofensivo o defensivo.
En lo que al modo campaña respecta, tendremos un total de quince misiones distintas a completar, con variedad y calidad a partes iguales, y algún que otro viejo conocido en el mundo del western. En cada una de ellas aparecerá un objetivo primario, debiendo seguirlo hasta completarlo al cien por cien. Algunos ejemplos de las misiones que nos esperan pueden ser la obligación de rescatar a un buen número de prisioneros, resistir el ataque de nuestros enemigos durante un periodo de tiempo o, entre otras, tomar ciudades con nuestro poder de infantería.
Las viejas facciones del juego también están de suerte, porque gracias al buen hacer de sus desarrolladores gozan de algunas novedades muy a tener en cuenta. Las europeas, por ejemplo, disponen de nuevas unidades de ataque, como la artillería montada a caballo, o la inclusión del espía entre las tropas enemigas. Ambas opciones profundizan aún más en el concepto inicial, siendo las primeras un arma de asedio rápida y potente, y la segunda un método de infiltración muy sigiloso y efectivo. Además, también podrán beneficiarse del famoso Far West Saloon, lugar en el que contratar todo tipo de mercenarios a un buen coste. Asimismo, también será posible establecer un local para facilitar las negociaciones entre las tribus salvajes y el posible “fichaje” de alguno de ellos entre nuestras filas (lógicamente estamos hablando de una embajada). Por último, y como colofón final, podemos optar por la Revolución, es decir, nuestra renuncia a la Edad Imperial a favor de construir los cimientos de una nueva ciudad. Llegados a este punto, nuestro crecimiento económico descenderá y nuestros campesinos formaran una milicia, siendo la velocidad extrema uno de los principales puntos positivos de nuestra decisión revolucionaria.
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