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La alternativa oscura a los MicroMachines.
La velocidad y la magia oscura se reúnen en un juego de los creadores de la conocida saga “World Snooker Championship”, que deciden pasarse a las carreras en miniatura con un juego que bebe de fuentes tan directas como los conocidos “Micro Machines”. Aunque la idea parece interesante en un principio, la notable estela de su secuencia introductoria pierde fuelle en los primeros compases de juego, con unos detalles que dejan un poco que desear en su primera toma de contacto, y que desgraciadamente no mejoran con el paso del tiempo. Con la historia de un malvado demonio que transforma a unos jóvenes fiesteros en coches de miniatura como principal reclamo, comenzamos el análisis de este juego que se salva de la hoguera por muy poquito.
Jugabilidad
Tras dar por finalizada la entretenida escena cinemática que da pie a un argumento no muy interesante, llegamos al menú principal del juego, donde se abren dos opciones distintas a elegir. Por un lado tenemos el modo para un jugador, conocido como Desafío de Almas, y por el otro el modo multijugador, que como su nombre indica nos brinda la posibilidad de jugar con más gente que disponga del título. En el primero de ellos nos topamos con un buen número de posibilidades, que van desde las típicas pruebas de contrarreloj y carreras de prueba, hasta el desafío que da nombre al modo de juego principal, donde deberemos atravesar una serie de pruebas distintas recogiendo objetos muy valiosos para los protagonistas de la historia (ya que les devolverán su forma humana). Dentro de esta misma modalidad podremos cambiar de coche en cualquier momento que lo deseemos, siendo posible probar entre su extensa gama de 16 vehículos (aunque tan sólo tendremos 6 desbloqueados desde un primer momento), mini coches deportivos, camiones y 4x4. Cabe mencionar que incluso en alguna carrera sólo aceptarán un tipo de vehículo específico, lo cual se agradece a favor de dar profundidad a todos los coches. Pese a que todos cuentan con un control idéntico, no lo es el poder de las armas que podremos recoger durante la carrera, con un efecto mayor o menor según qué mejora incorpore cada uno al instrumento de combate.
Las carreras, ambientadas en una gran mansión, tienen como principal referente a los “Micro Machines”, y nos presentan unos escenarios domésticos donde tendremos todo tipo de objetos a destruir y utilizar en contra de nuestros adversarios. Con una variedad de juego no muy elevada, lo más vistoso que podremos ver serán los circuitos que se dan fuera de la vivienda, como los desarrollados en la boca del metro, o en la visita a una fábrica de cajas transportadoras (el resto de escenarios se limitan a presentar la acción en el salón, el vestíbulo o la cocina de la casa). Haciendo honor a su conducción puramente arcade, podremos encontrar esparcidos por el decorado un buen número de powers-ups que potencien nuestro coche para dejar “fritos” al resto de conductores. Lásers, rayos de congelación, misiles o nitros, serán sólo algunos de los elementos que tendremos la oportunidad de usar tanto para propinar una buena dosis de adrenalina a los coches enemigos, como a la hora de asestar impactos duros sobre elementos del escenario que puedan tener algún efecto colateral (como una explosión, por ejemplo). Aunque echamos en falta un mayor número de éstos después de unas cuantas vueltas, cumplen su cometido con creces y dan un dinamismo considerable en unas carreras que de lo contrario serían demasiado pasivas y aburridas.
En cuanto al manejo de nuestro coche, todo resulta muy fácil y cómodo, aunque en las primeras partidas puede parecer un poco confuso, ya que hay que aprender en qué momento emplear los power-ups. Con el botón equis aceleramos, dejando al cuadrado para frenar y el triángulo para cambiar de cámara. Finalmente, el círculo nos permite regresar al último punto de control alcanzado en la carrera (por si nos hemos perdido), dejando a los dos gatillos destinados a lanzar nuestra artillería pesada o frenar en seco. Nuestro objetivo en las carreras será el de encontrar unos objetos llamados piedras de alma, los cuales están escondidos en pequeños escondrijos que deberemos descubrir. No obstante, nuestros rivales harán de las suyas para no dejarnos pasar, terminando la mayoría de las veces en un callejón sin salida en el cual deberemos pulsar irremediablemente el círculo (por lo que perderemos nuestras armas, y aumentará nuestro cronómetro en la partida). Hablando de los conductores enemigos, su inteligencia artificial no es demasiado alta, y normalmente suelen presentar patrones fácilmente reconocibles (siguen rutinas parecidas según la dificultad escogida), de modo que con un poco de práctica rebasar su posición será cuestión de coser y cantar.
Para terminar con el apartado hablamos del modo multijugador, el cual se convierte en uno de nuestros preferidos. En él será posible jugar con todos los circuitos que hayamos desbloqueado en el modo principal, en tres modalidades distintas denominadas carrera, dominación y fútbol. Una pena que no se haya tenido en cuenta el game sharing y sea necesario que cada jugador disponga de su propio ejemplar del producto (con un máximo de cuatro por partida).
Gráficos
El apartado gráfico que se da cita en esta ocasión es uno de los más flojitos que hemos podido ver en la consola desde su salida al mercado en nuestro país. La gran cantidad de títulos sobresalientes que han llegado últimamente dejan a un producto como éste en una posición casi indigna y no muy recomendable para ningún desarrollador. Pese a todo, el motor gráfico no se resiente en momento alguno, con cuatro cámaras distintas a elegir y una velocidad considerable en los diminutos escenarios domésticos. No obstante, nos parece un ejercicio muy lógico (hablamos de su nula ralentización), ya que la cantidad de texturas y modelados en general hacen del juego un collage demasiado primitivo y básico, donde también hay espacio para el clipping. Éste último resulta un tanto molesto, puesto que surge una cantidad ingente de objetos que podemos atravesar, y aunque en una ocasión sería pasable, su reiteración es tal que llega a resultar odioso. A su favor podemos mencionar la aparición de una escena cinemática introductoria bastante vistosa, y la inclusión de algunos efectos especiales curiosos, que pese a mantener una tónica similar al resto del apartado parecen un poquito mejores y elaborados. Hablamos de los efectos que observamos tras lanzar las habilidades especiales o al estallar alguna botella o elemento que origine humo y fuego en el escenario. En definitiva, un título demasiado limitado en todo lo que nuestros ojos pueden vislumbrar, un resultado demasiado básico para los tiempos que corren en la portátil de Sony.
Música & Sonido
Siguiendo la estela del anterior apartado, no hay mucho que añadir respecto al sonido de "Pocket Racers". Podríamos decir que ciertamente es más resultón que los gráficos, pero a fin de cuentas acaba por resultar repetitivo y “machacón”. Su estilo, puramente techno, se hace un poco pesado después de un buen puñado de partidas, sobre todo si tenemos en cuenta que no hay un número de melodías muy a tener en cuenta. Los efectos, por su parte, simples en toda su extensión, recrean correctamente cualquier sonido que pueda surgir en la carrera, como el ruido de los motores, explosiones o derrapes a tutiplén (aunque en algunas fases suenan un poquito mejor que en otras). Por último, no encontramos rastro alguno de diálogos o voces digitalizadas, lo cual le resta ciertos enteros a la hora de encarar el final del análisis.
Conclusión
“Pocket Racers” llega a la portátil de Sony con unas expectativas demasiado bajas si echamos una mirada a todo lo que tenemos actualmente y todo lo que aún esta por llegar. Su planteamiento, con una historia que ni nos va ni nos viene, no cuaja como debería, mientras que a nivel jugable no llegamos a ver ni cantidad ni calidad. El número de circuitos es muy reducido, igual que la cantidad de integrantes en la parrilla de salida y el número de vehículos disponibles. Asimismo, su duración no pasa de las dos o tres horas juego, por lo que la estructura principal que se aguanta a duras penas, se desmorona a la primera de cambio. No obstante, el juego es simple como pocos, y trae bastantes potenciadotes en las carreras, así que sumado a las partidas multijugador puede agradar a más de un usuario. Con un precio más reducido al actual podría ser una buena apuesta en relación calidad/precio para los jugadores que no busquen complicaciones, pero visto el precio de salida al mercado, tenemos ofertas muchos mejores, incluso a un coste menor.
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