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Uno de los grandes clásicos del género resurge en la portátil de Sony.
Dentro del mundo de los videojuegos las aventuras gráficas son uno de los géneros más antiguos que podemos recordar (sí, bueno, las aventuras conversacionales fueron primero), y si hay un juego del que se pueda decir que ha hecho historia, éste es sin duda “Myst”. Cinco entregas a sus espaldas avalan el buen hacer de sus creadores, que incluso han decidido dar un pequeño cambio en la saga con el conocido “Uru”. La franquicia, que vivió su tiempo de gloria tanto en los ordenadores de sobremesa, como en consolas de 32 bits de la época (entre ellas la Saturn de Sega), no logró fraguar en esta generación, de modo que las dos últimas entregas se quedaron en el PC sin posibilidad alguna de llegar a otro soporte. Así pues, la noticia de que “Myst” iba a llegar a la portátil de Sony fue toda una sorpresa que a más de uno le dejó una extraña sensación en el cuerpo. La saga vuelve a sus orígenes, veamos qué tal le ha sentado...
Un poco de historia
La trama principal del juego gira entorno a Atrus, un hombre poco convencional que resulta ser descendiente directo de una civilización perdida conocida como D’ni. Éste, con un don innato con el que domina el arte de la escritura, es capaz de dar vida en cada uno de los libros que inmortalizaba con su particular sello. Sus universos, llenos de detalles y con una arquitectura muy enrevesada, resultan muy interesantes, a la par que intrigantes. Con la posibilidad de poder viajar entre cada uno de los libros que ha escrito, dirigirse a una u otra Era (el nombre que reciben los universos) es una actividad totalmente distinta a todo lo que se haya podido ver. Sin embargo, las historias pueden evolucionar pese a que Atrus haya cerrado el guión, y la historia se complica en el momento en que sus propios hijos son encerrados en prisión. En éste capítulo, que dio origen a la saga, nuestro papel de héroe y personaje anónimo nos lleva hasta un libro titulado “Myst”.
Jugabilidad
Posiblemente, el terreno jugable del título que hoy analizamos no ocupará tanto como os tenemos acostumbrados, debido a que el propio concepto del juego no da mucho más de sí. Al igual que ocurriera con su aparición años atrás, comenzamos la aventura sin saber absolutamente nada. Estamos en un mundo vacío, sin respuesta y con un buen puñado de preguntas que parecen no tener una respuesta inmediata. Sin indicaciones previas, y sin alguna otra pista que nuestro propio ingenio, comenzamos toda una aventura de exploración que sin pies ni cabeza nos hará devanarnos los sesos en todo momento. Dicho ésto, toda la magia del juego inicial sigue intacta, conservando lo esencial del original y sin apenas cambios ni mejoras técnicas apreciables.
Atrapados en un laberinto sin salida, todos los puzzles creados para la ocasión son un punto y aparte en lo que a las aventuras gráficas tradicionales se refiere. Su particularidad es la orden del día, y su originalidad su mejor baza posible. No encontraremos ni un sólo puzzle que se parezca a nada que hayamos podido ver hasta el momento (los que hayan jugado al original que den un paso al frente). Sin lugar a dudas, son todo un punto de inflexión para aquellos que no acaban de convencerles las aventuras gráficas tradicionales. Un buen número de desarrolladores deberían tomar nota sobre los geniales puzzles que se dan cita aquí. Por su parte, el control del juego es extremadamente simple. Con tan sólo un botón y la posibilidad de mover una mano cual ratón de nuestro ordenador de sobremesa se tratase podremos realizar todo tipo de acciones. Para aquellos que desconozcan la saga, comentar que su funcionalidad es extremadamente simple. Los escenarios están construidos a base de imágenes fijas prerenderizadas. En éstas podremos mover una manita de selección que apunta a todo tipo de objetos y direcciones. Algunas veces nuestras combinaciones no tendrán éxito, pero en otras sí, por lo que deberemos aprendernos los recorridos en algunas ocasiones si deseamos no perder el hilo de la historia. Podemos estar en un mismo sitio, pero mirando hacia cuatro costados diferentes, de modo que tendremos en torno a las cuatro imágenes por escenario, y un buen número de ángulos desde donde incidir en los objetos.
Una vez indicada la trayectoria, previo efecto de transición entre imágenes, se nos presenta la siguiente imagen estática. Así, el juego se convierte en un bucle infinito de este tipo de acciones hasta que logremos completarlo al cien por cien: imagen, búsqueda, imagen, recoger objeto, imagen, cambiamos ángulo, imagen, activar palanca, imagen, abrir puerta… (lógicamente, los textos no harán acto de presencia en el juego, tan sólo es un ligero esquema de lo que nos encontraremos).
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