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Domadores de circo algo peculiares.
La fiebre por los Pokémons ha cesado en nuestro país durante los últimos meses, aunque está claro que cualquier título que salga al mercado bajo su sello característico es motivo de ventas multitudinarias que den al traste con cualquier stock disponible. Por ello, son muchos los que intentan imitar la fórmula de Nintendo con más pena que gloria, y el juego que hoy tenemos en nuestras manos podría ser uno de éstos, aunque con mucha más gloria que cualquier otro que haya aparecido en el mercado. La popularidad de "Monster Rancher" es tal que no sólo ha aparecido en plataformas como Game Boy Color, Playstation, Game Boy Advance o PS2, sino que ha protagonizado su propia serie de televisión (emitida en nuestro país con bastante éxito). En esta ocasión hablamos de "Monster Rancher EVO", título aparecido meses atrás en el mercado americano.
El Juego
Como bien decimos, el nuevo juego de Tecmo no cae de lleno en ningún género en concreto, sino que reúne un poquito de la estrategia más moderna con algunas pinceladas de los RPG más tradicionales para dar como fruto un producto distinto a lo que ofrecen otros fabricantes, pero con una puesta en escena mucho menor. Así pues, el juego nos sitúa en una trama puramente circense. Nos ponemos en el papel de Julio, un chico que pretende hacer carrera en el circo como domador de todo tipo de criaturas que se puedan escapar de los arquetipos típicos (vamos, a este chaval le gustan los bichos más raros y únicos que se puedan encontrar en el mundo).
Desde los primeros compases tan sólo podremos insertar nuestro nombre de protagonista, y es que aquí comienza uno de los principales lastres del juego, y no es otro más que las aburridas conversaciones que mantienen los personajes. Desde que pulsamos el botón de juego nuevo hasta que realmente comenzamos a jugar con nuestra primera semana de adiestramiento, puedes poner en marcha tu reloj y comprobar por ti mismo la tarea tan soporífera que supone aguantar la cantidad de diálogos inicial. Posteriormente, los marcadores de pantalla no acaban por resultar muy claros y directos, sino que para los momentos de aventura no existirá mayor indicador que la línea de diálogos anterior, con un pequeño gráfico para el personaje parlante, y las líneas de texto sucesivas. Todo lo demás se da en los minijuegos o misiones de adiestramiento de mascotas, lo cual hace ganar algunos enteros al producto, pero tampoco es nada como para echar cohetes. Pasando por alto todo esto, el resto de elementos es notable y conforme van pasando las semanas de juego (no semanas reales con tu vida cotidiana) vas notando cómo el universo te engancha más y te apetece más comprobar algunas cosas que quizás en un principio no se te hubieran pasado por la cabeza. Tenemos un total de siete capítulos distintos con siete pueblos que visitar, de modo que el mapeado es extenso como el solo. Cada semana que pase deberemos comprobar las actuaciones de nuestro monstruo, de manera que toda nuestra exploración e interacción con los vecinos tendrá como fruto el bienestar de nuestra mascota.
Hablando de monstruos, comentar que para la ocasión dispondremos de un total de 200 bichos distintos a los que cuidar y atender, y algunos secretos que deberemos descubrir con discos especiales. Las batallas o peleas que libraremos con ellos serán por turnos, y como viene siendo habitual, podremos ir adquiriendo nuevas habilidades en cada una de ellas. Posteriormente será posible añadir un repertorio de ataques nuevo para afrontar el siguiente combate, o dejarlo como está. En cuanto al tema de adiestrar a nuestros amiguitos, deberemos tener en cuenta la hora en la que se exhibirán en el circo, teniendo que mantener un mínimo por actuación donde nosotros seremos los máximos responsables. Así pues, deberemos usar un buen número de trucos para mantener a la audiencia en vilo, y que así nos aplaudan más de una vez (lógicamente, mejor sino recibís ningún abucheo, ya que los asientos que ocupan los espectadores fugados serán difíciles de rellenar en un futuro).
A Nivel Técnico
Gráficamente el título no brilla en ningún aspecto de forma notable, sino que mantiene la compostura en todas sus vertientes de forma correcta. Las animaciones son apropiadas, las texturas de calidad suficiente y el diseño de los escenarios solvente en todo momento. Quizás echemos en falta una mayor expresividad en los personajes, quienes a la hora de hablar ni tan si quiera mueven sus labios (incluso podemos decir que tampoco es que tengan una diversificación de animaciones para expresar estados de animo). Se agradece la cantidad de monstruos y de personajes distintos en toda la aventura, aunque reivindicamos que ninguno recibe un tratamiento especial. El mayor peso recae sobre las escenas cinemáticas que se dan a lo largo de la epopeya, con un número bastante alto y una calidad más que notable. Los fans del manga japonés encontrarán aquí un punto de encuentro, ya que se acercan a la estética mostrada en las diferentes adaptaciones niponas de la licencia. El mayor lastre que hemos encontrado es su sistema de cámaras (resulta demasiado rápido y te marea cada dos por tres) y la ausencia de físicas de calidad en el movimiento de nuestro personaje. En ocasiones parece que levite sobre el escenario, y en otras las colisiones con los elementos de la pantalla no están muy optimizadas.
En cuanto a la música que impregnará los escenarios podemos decir que pasa bastante desapercibida, salvando los momentos en los que realmente te saca de tus casillas, puesto que los interminables diálogos que se suceden acaban por formar situaciones en las que escucharemos una canción sin parar cuatro o cinco veces. Se emplean instrumentos demasiado agudos, con timbres que se meten en tu cabeza y no salen aunque exista un silencio absoluto. Se echa en falta un cambio radical en algunos momentos de la aventura. Por último, la ausencia de cualquier diálogo doblado a cualquier lengua posible resta un poco de calidad a su ya inestable situación. Una pena.
Conclusión
La nueva propuesta de Tecmo sobre sus famosas criaturas da los primeros coletazos en el mercado americano, y la verdad es que la respuesta del público no parece desmerecer en absoluto. Ciertamente, el título es correcto en su apartado técnico, con algunas pequeñas lagunas subsanables y unos vídeos de gran calidad en plan anime que encantarán a los puritas de la saga. Su apartado sonoro queda quizás relegado a un segundo plano, con melodías demasiado agudas y estridentes que martillean tus tímpanos en todo momento, y una ausencia total de voces en el grupo protagonista. El plato fuerte llega con su jugabilidad, con un buen número de opciones de juego distintas, a las que debemos añadir la posibilidad de editar distintas criaturas.
En definitiva, un título distinto y divertido una vez le pillas el puntillo, aunque posiblemente no llegue a nuestro mercado. Garantizar su compra en el extranjero sería una opción algo extremista sin haber probado antes el producto, ya que necesita de un público un tanto especial. Sin embargo, tiene opciones suficientes como para no disgustar a ningún amante de la saga.
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