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Finalmente, hablaremos de los coches, principal reclamo de un título que lleva como nombre la marca de estos. El atractivo de algunos de los coches Ford es innegable, sobre todo si tenemos en cuenta que hay algunos que son piezas de auténtico coleccionista. Nuestro garaje estará compuesto por un total de 24 vehículos distintos, entre los que podemos toparnos con coches clásicos, deportivos y coches que podemos ver día a día en nuestras calles. Coches como los nuevos Fiesta ST y Focus RS, antiguos Mustang GT, Cobra GT500, Shelby GT500, Capri MK, e incluso algunos exclusivos para la portátil de Sony como puedan ser dos Thunderbirds distintos (el del 2005, y el primerizo del 1962), el Bronco Concept, o el Mustang Match 1, son algunos ejemplos de los vehículos que podremos conducir una vez arranque el juego. El listado fijado para el título es correcto y de respuesta aún mejor dentro de la carretera (con una respuesta muy clara cuando un motor es mayor que otro), por lo que podríamos decir que tiene solventado este apartado.
A nivel técnico
Desde el punto de vista técnico, “Ford Street Racing” no va mucho más allá que sus rivales más directos del género (incluso nos atreveríamos a decir que no llega a mostrar la misma calidad que algunos). Lo mejor de todo es el modelado de los vehículos, con un parecido lo más realista posible a sus réplicas reales (valga la redundancia). Podemos coger una foto de un vehículo, ponerla al lado de la consola, y apenas notaremos la diferencia. Incluso en movimiento ganan muchos más enteros al colisionar con otros coches, farolas o muros de hormigón. Chispas por doquier saltarán en el aire al mismo tiempo que nuestra chapa se ve carcomida en tiempo real. Sin embargo, se echa en falta un deterioro completo de las lunas del coche tras un impacto fuerte, pero sus desarrolladores han preferido omitir dicho factor. Durante las carreras no apreciamos popping alguno salvo en contadas ocasiones, pero ello no quita que el diseño de cada una de las competiciones sea vacío, frío y sobre todo muy soso. Las pistas parecen inertes, sin movimiento alguno pese a que los bólidos pasen a grandes velocidades. El escenario no se daña, incluso se reventamos nuestro monoplaza contra una farola no habrá respuesta inmediata (el coche parpadeará y ya esta).
Hablando de sonido, tampoco podemos ponernos a dar saltos de alegría. El apartado es resultón y pasaría del aprobado sin problemas, pero a pesar de todo no acaba de convencernos en absoluto. Las melodías de los menús son demasiado cargantes, con un abuso excesivo de la percusión que acaba por marear nuestra cabeza sin compasión. Asimismo, cada paseo en coche que nos demos, quedará ausente de melodía alguna, dejando a los sonidos de ambiente como única orquesta posible. Le salvan de la hoguera estos últimos, con un buen número de sonidos para cada rugir de los distintos motores, un buen número de impactos (según la velocidad será mayor o peor), y algunos que otros efectos que no recordarás una vez apagues la consola pero que en juego le hacen conseguir algunos puntillos a su favor.
Conclusión
“Ford Street Racing” llega a la portátil de Sony con más pena que gloria, y es que después de su paso por otros mercados sin mucho éxito, la opción de traer a este sistema un título como el que hoy hemos repasado era un acto demasiado peligroso. Si hay algo que no falta en el catálogo actual de la consola es, sin duda, títulos de velocidad y conducción, con un buen número de referentes a seguir y otros tantos que sin ser indispensables muestran pequeños atisbos de originalidad (léase, “Gripshift”). De este modo, vender un producto algo inestable a nivel técnico y demasiado visto en el terreno jugable, complica su vida útil. Todavía es pronto para dictar una sentencia, pero mucho tendrían que cambiar las cosas para que nuestros pensamientos así lo hicieran. Su jugabilidad es correcta, y el número de competiciones elevado, ya veremos si a la postre son suficientes como para que nos decantemos por su menú. Además, debemos tener en cuenta sus nuevos circuitos y coches, que podrán gustar a los más entusiastas del género, y de los coches Ford más clásicos.
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