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Podemos chocar contra una pared, estatua o cualquier otro objeto del escenario y que se haga añicos, hasta aquí todo perfecto. Lo malo es que cuando nuestro protagonista (o el rival) cae al suelo, se forma una especie de surco que rompe las baldosas o el material oportuno con el que este “fabricado”. Muy bien, ¿y cuál es el problema? Pues que el sistema técnico tan sólo logra generar uno de estos baches al mismo tiempo, de forma que si observas el suelo cada vez que alguien es derribado, contemplarás como la zona afectada se queda completamente nueva para que la nueva zona de caída tenga el efecto correspondiente. Vamos, un apaño demasiado “cutre” con perdón de la expresión para unos tíos que saben lo que hacen. Sin embargo, este pequeño factor no puede con el resto de elementos sobresalientes que inundan el pequeño disco del juego (aunque no llega al nivel de PS2). Por último, tenemos la ingente cantidad de escenas cinemáticas de una calidad apabullante. Todos los personajes gozan de su pedacito de gloria, y este posiblemente sea ese ingrediente que ponga la guinda al pastel. En definitiva, un apartado realmente increíble, hay que verlo para creerlo.
Música & Sonido
Más vale bueno conocido que malo por conocer, y buena nota han tomado aquí sus desarrolladores. El apartado sonoro de este nuevo “Tekken” es idéntico al que acompañaba la quinta entrega. Existen algunas pequeñas diferencias en ciertas composiciones, que han sido remixeadas para la ocasión, pero a grandes rasgos no podemos señalar ningún cambio significativo con respecto al anterior. La música electrónica vuelve a ser la protagonista, aunque como ya sabemos todos siempre vendrá ligada de algunos compases algo más tranquilos que evocan al país del sol naciente sin lugar a dudas. Este toque oriental hace acto de presencia en multitud de melodías, al igual que determinados guitarreos ciertamente rockeros tomarán el control de algunos escenarios. Aunque si hay alguna canción que nos haya llamado la atención por encima de ninguna otra, esta es la que aparece en la introducción inicial, realmente bella. Finalmente, los efectos de sonido mantienen la estela notable de anterior producciones, con una cantidad de sonidos muy alta y algunas voces que hacen acto de presencia de vez en cuando. Un apartado notable sin lugar a dudas.
Conclusión
Pues llegados a este punto tan sóo podemos decir una cosa, y es que estamos con uno de esos juegos que marcan un antes y un después en las consolas. “Tekken: Dark Resurrection” es sublime, tanto en cantidad jugable como en calidad de material artístico y sonoro. Aunque debemos revindicar de nuevo que es una simple conversión de la quinta entrega, con los significativos cambios a la hora de plasmar la acción en el pequeño UMD de la portátil (eso sí el inconfundible aroma de un título realmente rompedor sigue presente). Se prometió mucho en sus inicios, y realmente la tarea de pasar todo lo visto en una plataforma superior hasta aquí era difícil y muy laborioso. Pero aquí estamos, con un título en nuestras manos y disfrutando de todo el despliegue visual, sonoro y jugable que han sido capaces de comprimir sus desarrolladores en una capacidad tan pequeña y limitada. Así pues, solo podemos recomendar este título a cualquier amante de los buenos videojuegos. Da igual si jugaste a la versión recreativa o la posterior versión en PS2, incluso sino lo hiciste te llevarás una sorpresa doble, pero lo que ningún usuario debería permitir es dejar pasar la opción de probar este increíble título. “Tekken: Dark Resurrection” es un punto de inflexión en la consola, un punto a seguir por todos y sobre todo un buen título, trabajado y muy divertido. No os lo perdáis.
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