|
Las calles te esperan.
Ante la ausencia de la famosa saga "GTA" en el catálogo de Xbox 360, THQ ha decidido ofrecer a los usuarios de esta consola una alternativa más que sólida. Para ello han contado con los servicios de Volition, una veterana desarrolladora que ya ha sentido en su piel el fruto del éxito. Entre otras cosas, han sido los responsables de la saga "Red Faction", habiendo también creado productos del estilo de "Summoner", "The Punisher" o "Freespace". Su experiencia dentro del género de la acción en tercera persona con bandas no es destacable, aunque según hemos podido comprobar, han logrado captar la esencia de "Grand Theft Auto" y aderezarla con su estilo propio. El resultado quizá no dista demasiado de los últimos episodios aparecidos dentro de la franquicia de Rockstar, pero en este mercado todo vale, y quien no corre, vuela.
"Saints Row" da inicio con un guión con posibilidades, aunque tampoco parece revolucionar este tipo de historias. El comienzo de la aventura es lo peor de todo, digno de un episodio de alguna serie casposa de los años 80. Nuestro protagonista, a quien habremos creado previamente en el editor correspondiente, está hablando con una prostituta en la calle, cuando los miembros de algunas bandas inician una trifulca. Nosotros estamos en medio de todo, y por fortuna, sobreviviremos. También saldrán bien parados los jefes de una banda llamada los Third Street Saints, quienes automáticamente nos ficharán para su grupo. No nos conocen de nada, pero se supone que si hemos tenido la potra necesaria para sobrevivir, es que somos dignos de adentrarnos en su organización. Quizá somos un topo insertado por otra banda, o un retarded que colecciona cerillas, pero de repente, ahí estamos, en el núcleo de los Saints. Y lo mejor de todo es que, si bien comenzaremos con poco caché dentro de la banda, algunos de sus miembros no dudarán en contar con nosotros. Seremos el chico para todo a quien nadie conoce, pero a quien todos pueden pedir algún favor sin miedo a ser traicionados.
¿Pero no hubiera sido mejor comenzar la historia de alguna manera más coherente?, porque vale, nadie espera encontrarse con el típico recluso recién salido de prisión, o con el malote de turno que vuelve a su antigua ciudad después de haber fracasado creando una empresa de internet, pero... meter al héroe en los fregados por casualidad... es un poco extraño. Tanto que se da por supuesto que la relación del personaje con el tema de las bandas es amplio, porque en ningún momento se escandaliza por lo que ocurre. ¿Y si sólo fuera un hombretón con ganas de marcha?. Se entiende que la ciudad donde se llevan a cabo los acontecimientos es un lugar duro, pero demonios, es difícil creer que todos los viciosillos del lugar se animen a unirse a una banda por haberse visto metidos en medio de un tiroteo. Aunque si les hacen descuento en ciertos servicios, quizá se lo piensen detenidamente. ¿Pero qué tal si adornamos un poco más el inicio de la aventura?.
Afortunadamente, con el tiempo la historia va mejorando, si bien discurre por una serie de raíles demasiado tópicos en este tipo de guiones. Ayudan a dotar de mayor credibilidad al guión los personajes secundarios, algunos perfectamente interpretados por míticos actores de cine conocidos por todos. A medida que avance el argumento nos iremos adentrando en las movidas de las distintas bandas que habitan en Stilwater: Los Carnales (los hijos de la chingada), los Vice Kings (los que mueven pasta), y los West Side Rollerz (tuneros sin cerebro). Los primeros son esos con aspecto hispano que no dudarán en llamarte sucio cabrón, puto, y demás, cada vez que tengan ocasión. Su base de operaciones está en la Mansión López (y el premio de la originalidad es para...), mientras que sus jefazos son los hermanos López: Héctor y Ángelo (a su madre le gustaba el spagüeti western). Tienen tanto carisma como el pie izquierdo de Cantinflas, pero resulta agradable hacerles una visita, puesto que en mayor o menor medida, entenderemos sus palabras (recordad, el juego no está doblado al castellano). Eso sí, si les matáis, no hablarán, pero si les dejáis vivir, tampoco parlotearán demasiado. Conclusión: matarlos a todos. En cuanto a los Vice Kings, qué se puede decir de este grupo liderado por Benjamín King, también conocido como Mr. King. El hombre parece imitar las malas costumbres de Kingpin, ese villano de comics al que se enfrenta Daredevil cada dos por tres. Cuenta con varias tapaderas gracias a las que oculta todo el dinero conseguido explotando empresarios y prostituyendo a dulces damiselas con mucho vicio. Finalmente tenemos a los preferidos del público moderno, que para desgracia de muchos han quitado el hueco a las triadas y las bandas asiáticas (con todo lo que pueden dar de sí en un juego...). Son los West Side Rollerz, tuneros, tuneadores, como queráis llamarlos. Su organización es un desastre, y piensan más en correr con el coche que en asistir a clases de piano. Puedes enfrentarte con ellos en carreras, tunear coches para darles envidia y tocarles la huevera, o dispararles hasta la muerte. Si no os interesa el tunning, matarles hasta que no quede ninguno. Después les robáis el coche que han tuneado con tanto cariño, tomáis una calle recta hacia el lago más cercano, saltáis del coche en el borde, y lo hundís en sus narices. Luego, les mandáis una nota que ponga: "La próxima vez que hagáis un tuneado, le ponéis flotadores". Y salís corriendo. Bueno, enviar notas es algo que no parece poder realizarse en "Saints Row", así que toda esa parte deberéis reducirla a la imaginación.
Jugabilidad
Con bandas rivales como esas, ¿a quién no le dan ganas de ir visitando barrio por barrio para hacer una limpieza más que necesaria?. Pero claro, nuestro personaje y la banda de los Saints tampoco es que sean ángeles, aunque entre lo malo... Como hemos dicho, la partida comienza dando vida a un personaje propio, a quien podremos editar con un buen abanico de comandos. Será posible dotarle de aspectos muy variados, cambiándole el físico, el tipo de pelo, el color de piel, o los elementos que incluirá su vestimenta. Las posibilidades de edición no son revolucionarias, puesto que hemos visto editores superiores, pero permite una libertad notable. Gracias a ello varios seguidores del juego han creado personajes con la imagen de actores o héroes del cine y la televisión (corren por ahí fotos tremendas con Napoleón Dynamite pegando tiros).
|