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ElL famoso personaje hace su incursión en Nintendo DS.
El carismático Garfield no es un desconocido en el mundo de los videojuegos. Lleva protagonizando juegos de mayor o menor calidad desde las primeras consolas y ordenadores, siendo una de esas licencias tan poco explotadas en la mayor parte de las ocasiones. Últimamente le hemos visto en Game Boy Advance con "Garfield: The Search for Pooky" y "Garfield and his Nine Lives", sin olvidar su fugaz aparición a precio budget en Playstation 2 con "Garfield: Saving Arleene". Ahora el famoso gato vuelve, pero con una adaptación al videojuego de su nueva película cinematográfica, donde viaja a Londres para encontrarse con otro felino de curioso aspecto.
"Garfield 2" narra el viaje de nuestro protagonista hacia el castillo de su amigo el Príncipe XII para comer lasaña. Pero el héroe no lo tendrá fácil, pareciendo que todo apunta a que no podrá darse el festín con el que está soñando desde hace horas. Será tarea vuestra ayudarle a entrar en el castillo a tiempo y conseguirlo.
Jugabilidad
Normalmente de un juego portátil con Garfield como héroe sólo podríamos esperar un plataformas 2D de corte tradicional. Y aunque por regla general esta regla no falla, en esta ocasión los chicos de Two Tribes, desarrolladores del producto, nos ofrecen un producto totalmente distinto. "Garfield 2" se presenta con un estilo gráfico de corte "realista", intentando acercarse a la estética de la película y abandonando los colores chillones tan habituales en los comics y series animadas del gatito naranja. Éste cambio estético repercute en la jugabilidad de manera importante: las 2D tradicionales se marchan, dejando paso a unas pseudo 3D un poco más sofisticadas (que no eficientes). De esta manera el juego mantiene el estilo clásico de saltar y avanzar, pero permitiendo tomar distintas rutas en diferentes planos de espacio. Algo similar a lo visto en algunos juegos made in Disney aparecidos en la primera Playstation de Sony o en el clásico "Klonoa".
A la hora de jugar, la idea de Two Tribes no queda mal del todo. Por regla general no será complicado avanzar y saltar entre plataformas, si bien en algunos momentos resultará difícil calcular la distancia y posición del lugar en el cual debemos caer. Y es que principalmente, todo se reduce a avanzar por amplios decorados saltando y recolectando distintos objetos en forma de comida. Para terminar el nivel con éxito tendremos que llevar a Garfield hasta el final del mismo, pudiendo en algunos casos utilizar distintos caminos. Eso sí, si queremos obtener un 100% de éxito en la pantalla (no es necesario) habrá que recorrérsela a fondo para encontrar toda la comida.
La mayor parte de los niveles, como hemos dicho, se basan en avanzar. Caminaremos de izquierda a derecha, con algunos momentos en los que subiremos o bajaremos, además de cambiar de plano haciendo uso de la pseudo 3D de la cual hace gala el título. Para pasar de un plano a otro deberemos pinchar con el stylus en la marca de garra que aparezca en pantalla en el momento pertinente. Los saltos y la precisión será el elemento a tener en cuenta durante toda la partida. Habrá que alcanzar plataformas alejadas sin caernos al vacío, esquivar enemigos dando grandes saltos, o incluso pasar por lugares peligrosos enganchándonos en diferentes tipos de madera. También será posible utilizar algunos elementos del escenario en nuestro beneficio, como plataformas móviles o lugares en los cuales rebotaremos con fuerza cual cama elástica. A todo esto Garfield suma una de sus habilidades: el sigilo. Si no tocamos ningún botón el gato siempre irá corriendo lo más rápido posible, pero al pulsar A, comenzará a caminar lentamente. Ésta acción nos vendrá como anillo al dedo cuando sea necesario atravesar zonas sin alertar a los enemigos de nuestra presencia.
Si bien parece resultar un juego entretenido, lo cierto es que le falta una pizca de emoción. Al haber intentado representar un aspecto más realista del personaje, se han quedado por el camino todas las acciones ofensivas vistas en otros juegos. Garfield no podrá golpear a sus rivales con las garras, ni tampoco saltar encima de ellos para aplastarles. Bien es cierto que apenas aparecerán oponentes para eliminar, pero los pocos que encontremos serán auténticas amenazas. Para superarlos, nada mejor que saltar con habilidad y dejarlos atrás cuanto antes, puesto que un roce suyo nos descontaría una vida. Al perder una vida no se reinicia el nivel, sino que seguimos manejando al gato de manera automática, con la posibilidad de volver a sufrir un impacto si no remediamos la situación y nos alejamos del peligro. Afortunadamente, en cada pantalla contamos con nueve vidas, si bien en fases avanzadas se nos terminarán haciendo escasas. No podremos recuperar vidas durante la partida, y cuando las perdamos todas, será necesario reiniciar el nivel desde el comienzo (algunos son muy largos, y duele comenzar de nuevo).
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