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La saga Dynasty Warriors siembra su leyenda en Xbox 360.
A fuerza de éxitos Koei ha logrado en los últimos años asentarse en el mercado de los videojuegos en una posición envidiable. Si bien en sus orígenes la compañía estaba representada por juegos de estrategia (saga "Nobunaga Ambition"), de hípica ("Winning Post"), o de mahjong ("Mahjong Taikai"), en la actualidad se la conoce por reinar dentro del género de los beat´m ups bélicos. Desde el año 2000, cuando Koei lanzara "Dynasty Warriors 2" en Playstation 2, la empresa no ha parado de arrasar con secuelas y secuelas de esta franquicia. Tal ha sido el éxito obtenido por algunas de ellas que los japoneses colocaron a "Dynasty Warriors 4" en el puesto número 70 de los 100 mejores videojuegos de la historia ("Dynasty Warriors III" quedó en el 81). Con el tiempo, y año tras año, la serie ha ido actualizándose, tanto en entregas regulares, como a modo de versiones mejoradas dentro de las ramificaciones "Empires" o "Xtreme Legends". En esta ocasión tenemos ante nosotros la edición Empires de "Dynasty Warriors 5", la cual además supone el debut europeo de la saga en Xbox 360. Por el camino se quedó el lanzamiento de "Dynasty Warriors 5 Special", sólo disponible en Japón, aunque vistas las críticas obtenidas en la prensa nipona, no lo echamos de menos.
Para quien no conozca la rama "Empires" de la saga podemos decir que se trata de aportar un componente más estratégico al conocido modo Musou. Es decir, tenemos la habitual acción estilo beat´m up, pero además contamos con la oportunidad de disfrutar de una parte de estrategia. De esta manera el producto gana en profundidad, permitiendo que nos sintamos en la auténtica piel de los generales chinos que combatieron en la novela de El Romance de los Tres Reinos.
Jugabilidad
Una entrega regular de "Dynasty Warriors" nos permite seleccionar un personaje y seguir su historia a través de diferentes batallas. Por su parte, en "Empires" no elegimos héroe, sino una región de las 25 en las que se encuentra dividida China. En cada una de ellas hay un general y un número determinado de oficiales. Así, nuestra decisión a la hora de comenzar una nueva partida no sólo deberá estar motivada por la zona regional que más nos interese (por situación o tamaño), sino por los personajes que allí se encuentren. Pero conviene tener en cuenta un detalle muy importante: durante la partida no sólo podremos controlar al general, sino que cualquier oficial estará a nuestra disposición. Esto implica que no necesariamente tenemos que elegir la región controlada por el general más poderoso.
Cuando hayamos elegido una zona en la cual comenzar, dará inicio la conquista de China. La labor del usuario es unificar todo el país bajo su mando, realizando para ello todas las tareas y maniobras que encuentre necesarias. Para ello el juego nos ofrecerá dos partes muy distintas en las que se dividirá cada ronda. La primera será la estratégica, desarrollada a través de menús en los cuales nos podremos mover con relajadamente y total libertad. Aquí, a razón del nivel que tengamos, podremos realizar una determinada cantidad de acciones. Las posibilidades serán amplias. Podremos echar mano de los oficiales, quienes a través de unas cartas aleatorias realizarán tareas, o encargar trabajos al pueblo. Para todo ello necesitaremos oro, aunque conseguirlo será cuestión de combatir, por lo que no habrá dificultad. Entre las posibilidades que habrá a nuestra disposición destaca la mejora de nuestras tropas (adquiriendo unidades de refuerzo), la creación de objetos y cartas de táctica, la búsqueda de nuevos oficiales, o las peticiones de alianza o rendición hacia otros generales. En este menú estratégido también será posible redistribuir nuestras tropas por las distintas regiones que controlemos, con el objetivo de preparar una ofensiva posterior.
Al terminar los movimientos disponibles en la parte estratégica pasaremos a la siguiente etapa. Ésta será la del combate. Aunque antes de comenzar a eliminar soldados habrá que tomar una importante decisión: región a la cual invadiremos. Conviene haberlo pensado previamente, puesto que sólo podremos invadir una región adyacente a las nuestras. Además, no podremos elegir a cualquier general u oficial a la hora de invadir, sino que deberemos hacerlo entre aquellos que se encuentren en la citada región (por ello es vital redistribuir las tropas antes del combate para situarlos en el lugar que mejor nos venga). De esta manera observaremos la principal característica del título: nadie, salvo tu general principal, es imprescindible. Si estamos participando en todas las batallas con uno de los generales secundarios y perdemos, cabrá la posibilidad de ver cómo éste se pasa al bando contrario tras ser capturado. Una dificultad que en algunos momentos nos motivará a sólo utilizar los generales protagonistas, de mayor seguridad para no quedarnos en pañales en futuros enfrentamientos. Aunque también existe la posibilidad de ir controlando aleatoriamente a distintos personajes, si bien de esta manera no alcanzarán su máximo nivel de poder.
En el momento en que hayamos elegido la zona a la cual atacaremos será hora de definir los personajes que tomarán parte en la batalla. El máximo de unidades que podremos tener en nuestra mano será de ocho: tres generales, tres oficiales, un general de refuerzo y un oficial de refuerzo. Todos ellos se dejarán la piel en el enfrentamiento, obteniendo puntos de experiencia al acabar la batalla, o siendo atrapados si han sido derrotados por los enemigos. No habrá que sufrir especialmente si hemos perdido a alguien en una batalla (sus capturas sólo serán efectivas si perdemos el combate), puesto que todas nuestras victorias vendrán acompañadas por la llegada de nuevos generales. Así, al terminar un enfrentamiento de manera positiva, existirá la posibilidad de unir a nuestro ejército algunos de los oficiales rivales, o dejarles libres si reusan unirse o no tenemos espacio para ellos. Y es que el espacio es determinante, aumentando a medida que conquistamos zonas, y permitiéndonos cada vez incrementar más el número de oficiales y soldados.
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