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Conviértete en el mayor señor de la guerra.
Después de tenernos meses delante del monitor esgrimiendo teclado y ratón, el bueno de Sid Meier nos presenta a sus “Señores de la guerra”. En esta expansión nos esperan nuevos contenidos que van desde la ampliación de unidades, civilizaciones y escenarios hasta las nuevas posibilidades diplomáticas y maravillas que estarán disponibles. Mención aparte merece la nueva unidad especial que da lugar al título del juego: los Warlords o Señores de la guerra. Esta nueva unidad añadirá mayores posibilidades estratégicas a la hora de combatir y nos permitirá encarnar a algunos de los líderes más importantes de la historia. Si ya creías dominar “Civilization” te esperan muchas sorpresas en esta expansión, así que olvida tu viejo manual de estrategia, ahora es el momento de bajar al campo de batalla y demostrarles a tus chicos cómo se lidera un ejército. “Civilization IV: Warlords” te espera. ¿Atacamos?.
Jugabilidad
Como toda expansión que se precie, “Warlords” viene cargado de novedades que buscan alargar la vida del juego, darte un motivo más para seguir ese último turno. No obstante, el producto en sus premisas básicas no cambia lo más mínimo, por lo que no podemos esperar grandes revoluciones a la hora de jugar.
Pero vayamos por partes; en un primer lugar nos vamos a encontrar con una nueva unidad especial que ya mencionábamos anteriormente: el gran general. Estas unidades aparecen con la adquisición de puntos de experiencia que obtenemos de nuestras batallas, así cuanto más luchemos, más señores de la guerra o grandes generales obtendremos. ¿Qué aportan estas unidades? Principalmente tienen 3 finalidades. Podemos dejar a nuestro gran general en la ciudad que creamos conveniente y convertirle en un “gran instructor militar”, acción que hará que las nuevas unidades que se instruyan en esa ciudad cuenten con más puntos de experiencia desde un principio, o también es posible hacer que nuestro general construya una academia militar, lo cual aportará a la ciudad un incremento en la velocidad de construcción de unidades militares. Pero claro, ¿qué clase de líder sería nuestra unidad si no estuviera dispuesto a luchar junto con sus hombres en el campo de batalla? Pues nada, como buen hombre de armas, nuestro gran general podrá unirse a cualquier unidad que escojamos, modernizándola en el acto sin que nos cueste ni una pieza de oro y proporcionándole acceso a rangos especiales. Aunque la idea es buena y original, en ningún momento tienes la sensación de estar manejando a un gran general como Alejandro Magno o Napoleón. La unidad a la que el gran general se adhiere es tan fuerte o débil como cualquier otra, solo que cuenta con más puntos de experiencia, pero al fin y al cabo, en cualquier momento puede caer bajo la espada enemiga.
Pero en “Civilization IV: Warlords” no todo es guerra, también tenemos momentos para la negociación y la diplomacia, y es precisamente en este aspecto donde los chicos de Firaxis nos amplían las posibilidades a la hora de mantener relaciones con civilizaciones vecinas, apareciendo así el estado vasallo. Veamos, antes una civilización prefería ser exterminada antes que rendirse, en realidad esto ocurría porque no podía hacerlo… pero ahora esa civilización próxima al fin de sus días puede tener una oportunidad, capitular y convertirse en tu estado vasallo. Los estados vasallos son naciones menos potentes que la tuya que otorgan a la civilización dominadora una serie de ventajas y desventajas. Para empezar, cuando posees un estado vasallo la felicidad media de tu gente aumentará en detrimento de la felicidad de la civilización gobernada. También, como soberano del estado vasallo tendrás derecho de paso por el territorio de tu protectorado, así como visibilidad en todas sus ciudades e igual velocidad de curación de tus unidades tanto en tu territorio como en el suyo. Reclamar un recurso a tu estado vasallo entrará en los privilegios que te otorga el convertirte en su protector, sin embargo, aunque la civilización dominada está obligada a suministrar el bien que le pides, si se niega entraréis automáticamente en guerra, ¿seguro que quieres el incienso?.
Sin embargo, no todo será perfecto en esta relación entre civilizaciones, ya que el coste de mantenimiento de tus ciudades aumentará en proporción al número de ciudades que posea tu vasallo, así que tal vez tu investigación termine pagando las consecuencias de un sistema económico sobresaturado. Ahora bien, la mayor utilidad de poseer un estado vasallo consiste en que éste irá a la guerra contigo sin pensárselo dos veces, justo en el momento en que una tercera civilización comience las hostilidades. Además, tu estado vasallo no tendrá capacidad para declarar guerras, por lo que puedes estar tranquilo, es el escudero perfecto.
Independientemente de la capitulación, también existe otra posibilidad de obtener un estado vasallo, ya que una civilización puede pedir un pacto de vasallaje dependiendo de lo débil que ésta sea y de lo poderoso que seas tú. Este acuerdo durará 10 turnos y tan sólo el estado vasallo puede romperlo.
En cuanto a las civilizaciones, podemos decir que esta vez sí han cumplido los desarrolladores y se han incluido un total de 6 distintas: Cartago con el osado Aníbal como líder, Imperio Celta con Breno, Corea liderada por Wang Kong, Imperio Otomano con Mehmet II a la cabeza, Imperio Vikingo y el temido Ragnar, y finalmente el Imperio Zulú con Chaka. Con estas nuevas civilizaciones el juego al completo cuenta con la nada desdeñable cifra de 24 imperios; cabe añadir que a algunas de las civilizaciones ya existentes se les ha añadido un nuevo líder, como por ejemplo Rusia, que ahora cuenta también con Iósiv Stalin como adalid.
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