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¿Qué tal anda vuestro cerebro de reflejos?.
Tras su lanzamiento en el resto del mundo (2005 en Japón, y 2006 en USA), aterriza en nuestras fronteras este interesante título de Now Production. Como ya nos pareció apreciar en sus primeras imágenes, la originalidad y dinámica que establece el juego están siempre al servicio de la jugabilidad. ¿Su objetivo?: darle trabajo a nuestro cerebro de una manera divertida. Para ello cuenta con una buena cantidad de retos, aunque no tan amplia como nos gustaría. Aún así, todas las pruebas incluidas incitan al juego continuado para aumentar nuestras capacidades cerebrales.
Algunos productos aparecidos en Nintendo DS intentan estimular nuestro cerebro a base de operaciones y juegos de lógica, aquí sin embargo, tenemos el cerebro al servicio de la jugabilidad.
Jugabilidad
Dentro del aparatado jugable, “PQ: Practical Intelligence Quotient” bebe de las fuentes vistas en los juegos “Kurushi” (conocido en Japón como “I.Q.: Intelligente Qube”) o “Kurushi Final” (“I.Q.: Final”). Si bien la empresa desarrolladora es distinta, se aprecian claras reminiscencias a los juegos de SCEI aparecidos en la primera Playstation.
De esta forma, el juego nos plantea un buen puñado de escenarios en los que exprimir nuestro coco hasta que nos explote de mala manera. Un total de 100 pruebas distintas serán las que midan nuestros reflejos y velocidad a la hora de crear cálculos (sí, aunque no lo parezca, los realizamos). A través de diez capítulos o escenarios (todos muy parecidos entre ellos), que a su vez se componen de diez pruebas distintas de dificultad creciente, el profesor Masuo Koyasu de la universidad de Kyoto abre nuestra mente con pruebas que oscilan entre el medio minuto, y poco menos del minuto y medio, en las que está claro que la agilidad mental prima por encima de todo. Sin embargo, aunque las pruebas sean breves y rápidas, no quiere decir que el juego sea precisamente corto, puesto que en muchas ocasiones deberemos repetir la misma prueba hasta que consigamos realizarla de forma correcta.
Durante la partida nuestro personaje dispondrá de habilidades básicas, como puedan ser andar, recoger y empujar cubos del escenario o activar interruptores. Además de todo ello también podremos consultar algunas zonas en las que un mapa toma la pantalla, debiendo memorizar el camino establecido. El tiempo siempre correrá en nuestra contra, al igual que un marcador que recibe el nombre de bonus en el cual una cantidad de puntos bastante elevada decrecerá en función de los segundos pasados o perdidos. Pero no todo queda aquí, y es que también deberemos vigilar la cantidad de movimientos que por defecto están asignados para la misión. Es decir, deberemos maniobrar y activar todas las cajas e interruptores del escenario en el número de movimientos indicados. Cada vez que recojamos un cubo, lo empujemos o activemos un interruptor, se nos descontará un movimiento de dicha casilla, de forma que si el contador llega a cero… ya sabéis lo que pasa, ¿no?.
Un total de trece pruebas distintas serán las que podamos encontrar a lo largo del centenar de misiones, y aunque suelen ser bastante variadas, el viaje se nos antoja un poquito corto pese a su posibilidad de rejugarlo una y otra vez. Asimismo, también se mezclan varias pruebas en un mismo escenario, dando como fruto una variedad muy alta en la que debemos poner en marcha todo lo aprendido hasta el momento (se agradece que la dificultad esté bien ajustada).
El objetivo de la prueba es llegar del punto A al C, accionando todos los engranajes para que B tenga una salida favorable. De este modo, en ocasiones nos limitaremos a recoger cubos y cambiarlos de posición (sólo los pequeños), y en otras podremos mover bloques grandes en cualquiera de las cuatro direcciones de nuestra cruceta. También hacen acto de presencia puzzles sencillos en los que debemos activar portales de colores, de forma que cada interruptor tiene asignado su portal de color (vamos, hay que lograr una combinación que deje todas las puertas abiertas). Incluso en ocasiones será necesario realizar en tiempo record puzzles en los que el “peso” juega un papel importante. Dispondremos de un buen puñado de pesas de distintos kilos, y la puerta más próxima tan sólo se abrirá si el peso que se indica en su panel llega a darse (de esta forma, tendremos que jugar cual Mel Gibson y Samuel L. Jackson en “La Jungla de Cristal 3” se tratase).
Finalmente, y citando una prueba más de las trece que se incluyen en el producto, tendremos que tener cuidado con los vigilantes, vestidos de un único color azul y armados con su linterna, ya que nos tocará comenzar de nuevo si se dan cuenta de nuestra presencia en la sala.
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