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Genial juego de acción en tercera persona que hará que nos olvidemos de Crysis durante una temporada.
Cuando “Crysis” parece estar en boca de todos, va y entra en escena un título que por méritos propios puede ser capaz de desbancar a muchos de los juegos vistos hasta el momento en este género que tanta escuela arrastra. Bajo el nombre de “El Matador”, la desarrolladora Plastic Really Technologies nos plantea un argumento no demasiado original que, sin embargo, resulta ser un marco perfecto para la acción propuesta. Deberemos encarnar el rol de un agente de la DEA trasladado a los confines de la Sudamérica más profunda, donde habrá que derrocar los pilares de su sistema de comercio de drogas y sustancias alucinógenas. El encuadre que parece ser el típico medio de “disparo a todo lo que se mueve” sin mucho más que hacer, cambia por un efectivo sistema de juego que intercala la acción más cañera con unos buenos toques argumentales que se entrecortan en cualquier momento. Tras probar a fondo una versión preliminar del título que nos ha dejado de piedra en ocasiones, ponemos a vuestra disposición este avance.
El Juego
Comenzamos hablando del juego con una pequeña desgracia, y ésta no es otra que tan sólo hemos podido tener acceso a tres niveles del título, el cual sigue en desarrollo. De este modo, si bien no hemos podido entender algunos de los diálogos que se dan cita (ya que lógicamente no sabemos qué ha pasado anteriormente), sí que ha quedado patente el sistema jugable y la suavidad con la que el personaje responde a nuestras acciones. En todo momento la estela de “Max Payne” es constante, puesto que dejando de lado la mejora cuantitativa de la tecnología, algunos elementos como el inventario armamentístico y el tiempo bala son plasmados de forma casi idéntica. Éste último funciona de forma similar, con una barra que se establece en la pantalla y que nos informa de la cantidad que podemos gastar sin pausa alguna. Podremos activarlo con la tecla de mayúsculas (por defecto), de forma que se gastará hasta que deseemos o hasta llegar a su límite (no cabe decir que se autorecargará el solo sino tocamos el botón durante un rato). Como ya lo fuera en el título originario de esta técnica, su uso correcto nos beneficiará muchísimo en situaciones que bien podrían acabar con nuestra muerte de cualquier otro modo (podremos emplearlo tanto andando o estando de pie como lanzándonos en la dirección apuntada con nuestra tecla direccional).
Para la ocasión también se ha incluido un sistema de vista secundaria procedente del mismísimo “Resident Evil 4”, con una posición adoptada por nuestro personaje que apenas varía respecto al anterior título. Así pues, podremos apuntar con mucha más precisión en función del tipo de arma escogida (algunas permiten un calibrado mucho mayor que otras). Por su parte, la función de francotirador sigue activa independientemente de la anterior, con un sistema de lo más tradicional que se controla a la perfección. En definitiva, el control de nuestro personaje recurre a las normas básicas de este tipo de productos con algunos leves cambios recogidos de aquí y allá. Usar el bullet-time es una gozada, igual que mover la cámara para contemplar los detalles que hay en cada nivel, siendo posible interactuar con el decorado, disparando por ejemplo a unos bidones de gasolina para que nos ayuden a limpiar la pantalla de enemigos.
La inteligencia artificial, por su parte, queda un poquito más relegada que el resto de elementos, con un buen sistema que actúa sobre nuestros propios compañeros y una pasividad demasiado intensa con nuestros adversarios. En algunas misiones dispondremos de algunos compañeros que nos ayudarán en todo lo posible, y si bien no tenemos un control directo sobre ellos, su propia rutina de programación es capaz de solventar el problema sin despeinarse (realizando estrategias adecuados o escondiéndose en el momento oportuno). No lo es tanto en el caso contrario, con enemigos que atacan a la primera de cambio sin idear ningún tipo de estrategia con la que pillarnos desprevenidos (esperemos que lo mejoren de cara al producto final, ya que le haría ganar o perder muchos enteros).
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