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Un juego histórico.
Desde el lanzamiento del ya clásico "Super Mario World" no teníamos la oportunidad de disfrutar con una nueva secuela del tradicional plataformas protagonizado por el rechoncho fontanero de Nintendo. Sí, habían aparecido muchos productos con él como protagonista, pero ninguno de ellos había continuado lo visto en las primeras entregas de Nes. Hasta ahora, cuando Nintendo se ha dado el lujo de sorprender al público con "New Super Mario Bros.", producto que va camino de convertirse en una auténtica leyenda. ¿Éxito debido al hype del producto, o a su indudable calidad?, lo cierto es que hay un poco de todo, puesto que este lanzamiento para la portátil de doble pantalla está ligeramente lejos de ser perfecto. De todas maneras, se trata de un juego con importante peso histórico, tanto en el catálogo de DS como en el de todas las consolas creadas por Nintendo.
La historia de "New Super Mario Bros." es extremadamente simple, volviendo así a las raíces de las entregas más clásicas. Peach ha sido secuestrada por el malvado Bowsy, quien parece haber reemplazado a su progenitor en las labores de villanía que se suelen llevar a cabo en el Reino Champiñón. Aunque todos sabemos que la princesita es capaz de enfrentarse a multitud de oponentes (¿o lo visto en "Super Princess Peach" no cuenta?), lo cierto es que la heroína no consigue librarse de los brazos de su secuestrador. Por lo tanto, una vez más, sólo Mario, el intrépido fontanero, podrá adentrarse en una peligrosa aventura para recuperar a su princesita querida. Lo hará en solitario, sin la ayuda de Yoshi, pero con la posibilidad de utilizar algunos ítems novedosos diseñados para la ocasión.
Jugabilidad
Como hemos dicho, el producto aprovecha este momento para volver a los inicios de la saga, especialmente a lo visto en "Super Mario Bros.", "Super Mario Bros. 3" y "Super Mario World". De todos ellos adopta determinados elementos que, unidos a otros pequeños detalles procedentes de otras aventuras del fontanero, dan forma a un plataformas de lo más atractivo, aunque con algunos defectos. Y es que desde la primera partida no tardaremos en observar ciertas carencias, inexplicables cuando el proceso de testeo ha contado, como es tradición, con miembros del fan club oficial de Super Mario. Por un lado, la dificultad no es tan elevada como en anteriores productos, resultando un juego extremadamente sencillo para quienes tengan algo de experiencia con anteriores plataformas del personaje. Quienes no estén interesados en acabar el juego en su totalidad, siempre y cuando tengan un poco de práctica, podrán terminarlo incluso del tirón. Eso, en uno de los clásicos "Super Mario Bros.", donde no se podía guardar partida, no estaba nada mal, pero a estas alturas, nos deja ligeramente fríos. Claro está, todo dependerá del grado de implicación que queramos tener con el producto. Si deseamos exprimirlo al máximo deberemos invertir mucho más tiempo, con el objetivo de conseguir todas las estrellas, y acceder a mundos bloqueados en un principio.
Volviendo al asunto de la dificultad, lo cierto es que sorprende por su alta sencillez. Si bien los primeros niveles de todos los mundos no deberían ser demasiado complicados, a medida que avanzamos en las fases seguimos encontrándonos con un rango de dificultad prácticamente idéntico. Incluso los castillos, que en anteriores entregas del fontanero eran auténticas pesadillas, aquí se presentan con una sencillez inaudita. Recorrer las mazmorras para enfrentarnos a Bowser (en este caso a Bowsy) ya no simbolizará ningún trauma, puesto que avanzaremos fácilmente por los pasillos y eliminaremos a los jefes de manera todavía más sencilla. Si bien es cierto que se respeta el sistema de combates clásicos en los enfrentamientos contra Bowsy, lo cierto es que como mínimo, se le podrían haber dado más habilidades al personaje, para que así nos pusiera las cosas más difíciles. En cuanto a los jefes de mundo (los del segundo castillo) tampoco podemos decir demasiado, ya que podemos derrotarles de manera tan sencilla como al pequeño Bowsy. Nada complicado, sobre todo si tenemos la flor en nuestro poder, la cual prácticamente convertirá a Mario en todo un Terminator. Una flor guardada por aquí, y otra por allá, y no habrá jefe final que se nos resista. Aunque eso sí, en determinados enfrentamientos no podremos usarla si queremos desbloquear los mundos ocultos (lo cual tampoco implicará mucha dificultad añadida, dada la sencillez general del producto).
Tras terminar el juego, situación que se dará al recorrer el mundo 8 de forma exitosa, podremos volver a seguir jugando para desbloquear pantallas y conseguir estrellas. Será entonces cuando tengamos la oportunidad de controlar a Luigi realizando un sencillo truco, si bien el personaje es totalmente idéntico en movimientos a su hermano. Vamos, como en los viejos tiempos, algo que gustará o no, a razón de nuestros intereses (se conserva el espíritu clásico, pero se hace caso omiso de las diferencias realizadas entre personajes desde juegos más recientes).
"New Super Mario Bros." se divide en ocho mundos, cada uno formado por un buen número de niveles. Además de estos, será posible acceder a pantallas suplementarias y casas Toad, aunque para ello necesitaremos gastar estrellas mágicas. Éstas podrán ser conseguidas en todos los niveles, incluyéndose en cada uno de ellos tres distintas. Al entrar en una casa Toad habrá dos posibilidades, obtener un ítem especial o romper bloques con el objetivo de ganar vidas extra (se pueden ganar cantidades enormes). Por si aún así el juego os resulta difícil, podremos obtener vidas añadidas recolectando monedas, realizando retos determinados durante los niveles (conseguir las 8 monedas rojas), o al realizar un buen papel con determinados objetos (la seta gigante).
Cada mundo se representa en pantalla a través de un mapa al estilo "Super Mario Bros. 3", donde irán apareciendo algunos elementos secundarios, como cajas rojas (si entras en un nivel con ella obtendrás un item especial), o hermanos martillo. Todo muy tradicional, aunque insuficiente, puesto que podrían haberse implementado minijuegos como los que encontraremos en una opción ajena al modo principal.
En cuanto al sistema de controles, lo cierto es que no encontramos ninguna pega. Mario se mueve de forma estupenda, contando ahora con nuevas acciones la mar de útiles. Sus movimientos se reducirán a la cruceta y dos botones, destinados a saltar o a correr y disparar si tenemos una flor mágica. En la pantalla táctil podremos guardar un ítem especial, que utilizaremos pulsando en el icono correspondiente (al hacerlo caerá del cielo encima de Mario). Además de esto, Mario podrá realizar un triple salto (lo vamos a utilizar muy poco), rebotar en las paredes (muy, muy útil), chafar enemigos o bloques con el trasero, colgarse en verjas, o entre otras cosas, saltar en lianas. No echamos en falta acciones, si bien no habría estado de más algún otro movimiento, como el salto mortal de "Mario vs. Donkey Kong".
A nivel de objetos entran en escena los más tradicionales y unos cuantos nuevos. Los que más utilizaremos serán la seta roja (tamaño Super) y la flor mágica (habilidad para lanzar bolas de fuego), si bien hay algunos secundarios muy efectivos. Por un lado tenemos la seta gigante, que aumentará el tamaño de Mario de forma descomunal. Cuando estemos en este estado podremos destrozar el escenario a placer, eliminando enemigos y tuberías como si fueran de papel. Una buena herramienta para avanzar por caminos planos, pero peligrosa de encontrarnos en un lugar con agujeros o donde necesitemos entrar en las tuberías. En contraposición a este objeto se encuentra la seta mini, la cual reducirá nuestro tamaño hasta el infinito. Además de ser pequeñísimos, saltaremos muy alto. Gracias a este objeto podremos acceder a tuberías pequeñas y caminos que de otra manera no podríamos tomar.
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