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La nueva obra de Toshio Iwai llega por fin a nuestro mercado.
Demasiado ha llovido desde que el pasado mes de abril de 2005 se lanzaba en Japón “Electroplankton”, un nuevo título para Nintendo DS que se escapaba de todas las previsiones y no sólo por el uso de la pantalla táctil. Bajo este nombre es esconde la nueva obra de Toshi Iwai, un hombre comprometido con el avance, la creatividad y los espectáculos sensoriales. En él consigue combinar el atractivo sonido de unas simpáticas criaturas acuáticas con el tacto del stylus en la pantalla. Tanta originalidad era lógicamente motivo de especulación para que no llegara nunca al mercado occidental, pero estábamos equivocados y Nintendo le ha hecho ver la luz en Estados Unidos y Europa dentro de la línea Touch Generations.
Pero antes conozcamos algo más sobre el señor Iwai. Nació en 1962 en la prefectura japonesa de Aichi y con menos de 20 años ya estaba interesado en todo lo relacionado con la animación, que le llevó a observar los videojuegos como un trampolín para crear un ‘sistema musical visual’. Acabó sus estudios artísticos en la Universidad de Tsukuba y participó en el Exporatorium de San Francisco con dos obras: Well of Lights y Music Insects. Posteriormente llegaron sus primeros trabajos en televisión Einstein TV y UgoUgo Lhuga, dedicados a la ciencia y los niños, respectivamente. Desde entonces ha pasado por multitud de exposiciones mundiales y pertenece al Instituto de Image Media de Karlsruhe. Su relación con los videojuegos no empieza y termina con el título que hoy nos ocupa sino que antes llegaron “Otocky” (NES) o “Sound Fantasy” (SNES), que echaba mano de la alfombrilla de la consola al igual que “Mario Paint”.
Jugabilidad
No nos encontramos ante un juego al uso, y por lo tanto tampoco debería ser valorado como tal. “Electroplankton” es una experiencia interactiva, que se vale de la conexión que establece entre la pantalla táctil y los sonidos para enganchar al usuario. No puede ser calificado de juego, porque no tiene un objetivo, ni plantea un reto, ni hay unas reglas precisas. Es importante recordar esto del reto, porque no hay nadie que juegue o maneje mejor Electroplankton” que otro, simplemente se basa en practicar y entender la concepción de cada prueba. El resultado es el entretenimiento multimedia en toda regla y aunque esto suponga un derroche de creatividad, ¿Tiene también puntos débiles? Los tiene porque en como mucho una hora ya habrás visto todo lo que contiene, y porque por muy creativo que seas si tienes una Nintendo DS en casa posiblemente andes buscando un entretenimiento más tradicional. Ni siquiera tiene el concepto de utilidad de “Brain Training”.
Ah, perdona, ¿que es que tú eres un músico? Bueno, si eres músico seguro que posees algún instrumento musical. Si es así sigue practicando con él porque “Electroplankton” no es ninguna caja de ritmos, ni un compositor, ni reproductor, ni instrumento pese a tener unas bases musicales bastante avanzadas. ¿Entonces qué es? Pues una serie de diez minijuegos o escenas en las que combinando el sonido con las posibilidades de DS podemos elaborar ciertas melodías o más bien combinar sonidos. Cada uno de estos juegos tiene una mecánica independiente y de hecho, simplemente los seleccionaremos directamente del menú. Y aquí termina todo, es complicado de explicar porque está tan sujeto a la subjetividad del jugador que mientras muchos pasaríamos horas pegados a él, otros apagarían la consola a los dos minutos.
Por eso no hay que tomarse “Electroplankton” como un juego, sino una demostración, una exhibición de luz y color en la consola que si lo que quieres es jugar poco vas a conseguir, pero si quieres ver algo diferente en tu consola te lo dará. Un título de disfrute individual en el que no podrás guardar tus melodías para enseñárselas a nadie ni nada parecido. El control está lógicamente protagonizado por la pantalla táctil, que en cada nivel tiene una utilidad distinta. A ella le podemos unir en casos excepcionales el uso de X e Y para el zoom en la pantalla superior, la cruz de dirección o el botón ‘select’. Intentaremos describiros los distintos plankton del juego, sin relación alguna entre sí.
Si no tienes muy claro aún qué es lo que te vas a encontrar con “Electroplankton” y tampoco tienes ganas como para complicarte la vida es posible que tu mejor opción esa escoger directamente ‘Luminaria’. Aquí encontrarás un minijuego musical muy accesible y gratificante, puesto que crear una melodía es harto sencillo. Así podrás sentirte un auténtico compositor con un esfuerzo nulo. ‘Luminaria’ se compone de una cuadrícula de 36 flechas que apuntan diversas direcciones. En las esquinas, cuatro plankton recorrerán el camino que indiquen las flechas emitiendo un sonido distinto a su paso por ellas. Cada plankton y cada flecha tienen una tonalidad o una nota diferente. Además se mueven a distintas velocidades. Combinándolas podrás encajar diversas melodías en una rápidamente. Mientras tanto, cuando estés escaso de ideas empleando la cruz de dirección establecerás posiciones aleatorias para las flechas mientras miras cómo responden los Luminaria.
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