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El arcade de disparos llega ahora a Nintendo DS.
La saga “Point Blank” nació en 1998 desde las salas de arcade de la mano de Namco, que buscaba el aprovechamiento la pistola de infrarrojos GCon en PlayStation. Un ingenioso título que no tardó en ver la secuela tan sólo un año más tarde en la misma plataforma. La recta final en la vida de PSOne y la ausencia del catálogo de PlayStation 2 nos había dejado huérfanos de “Point Blank” desde el 2001, cuando veía la luz “Point Black 3”. Hasta ahora, y es que una vez comprobado lo bien que se le dan a Nintendo DS los minijuegos no era de extrañar verlo aparecer por su catálogo en algún momento. Así fue y a mediados del pasado mes de mayo llegaba al mercado japonés bajo el nombre “Unô no Tatsujin Gunbullet Trainer”. Poco menos de un mes más tarde hizo lo propio en Estados Unidos donde encontrar una copia del juego llegó a hacerse complicado en algunos estados. De momento no hay una fecha orientativa para su lanzamiento en Europa.
El Juego
“Point Blank DS” importa todos los aspectos de los visto en PSOne al concepto de juego de Nintendo DS. Si alguien no conoce el sistema, vamos a darle un rápido repaso. Se trata de un juego de disparos, sin embargo, en lugar de una GCon estamos provistos de un stylus a modo de arma. Con él disparamos en función del objetivo de cada minijuego. En total encontramos unos cuarenta minijuegos para completar, muchos de ellos tendrán que ser desbloqueados. Los minijuegos tienen un desarrollo muy sencillo y duran menos de medio minuto, en el mejor de los casos. Cada uno de ellos está centrado en la mejora de alguna habilidad como la exactitud de nuestros disparos, la precisión, la capacidad de reacción o la atención. En la pantalla de arriba veremos las condiciones sobre las cuales se desarrolla el nivel mientras que en la inferior se desarrolla el juego propiamente dicho. Contamos con un número limitado de fallos, que se refleja con un indicador de corazón.
¿En qué pueden consistir los minijuegos? Algunos de ellos se centran en la acción pura y dura, por ejemplo, a la hora de eliminar ninjas o gangsters sin dañar víctimas civiles. Terminaremos descargando nuestra arma contra ellos, aunque eso nos haga perder porcentaje de acierto. Porque no todas las pruebas nos darán munición ilimitada. Otras veces en lugar de enemigos de cartón tendremos dianas móviles de colores que giran y se mueven aleatoriamente. Algunos minijuegos ponen a prueba nuestra velocidad para percibir elementos. Por ejemplo, en pocos segundos tendremos que disparar o señalar el objeto que corresponde a la muestra, o encontrar un número determinado de diferencias entre dos imágenes, escoger el reloj analógico que coincide con el digital o señalar la carta de mayor valor sobre la mesa. Todos estos minijuegos se mueven bajo directrices muy sencillas, tanto como lo es apuntar y disparar, sin embargo el límite de tiempo, de errores y los nervios conseguirán tocarnos la fibra sensible hasta alcanzar la máxima puntuación.
Los modos de juego son otro de los pilares de “Point Blank”. El principal es el Arcade, en él tendremos que superar distintos niveles y bonus hasta alcanzar el jefe final (una torre de fuegos artificiales) en busca de la mejor puntuación. El carácter frenético de los minijuegos hace posible que luchar por entrar en lo más alto del ránking de puntos sea una tarea bastante estimulante aún después de haber completado el núcleo de juego. Como en el resto de modos, contamos con hasta cuatro niveles de dificultad. En segundo encontramos el Free Play donde podemos participar en una prueba a nuestra elección. Igualmente ocurre con Game Museum donde se reúnen cuatro juegos de réplicas arcade como el tiro al plato, golpear en los cocodrilos o cazar cangrejos. La estética a modo de barraca de feria no tiene desperdicio. Para jugar en solitario la tercera opción es el Brain Massage. Claramente influenciado por “Brain Training”, completaremos una serie de pruebas hasta conseguir una evaluación cerebral según nuestra destreza. Una decena de especialidades y un centenar de locos diagnósticos de nuestro resultado. Completa el título un modo versus, donde completamos similares miinijuegos pero compitiendo contra un amigo por la mayor puntuación. Quizá se podría haber pulido algo más este aspecto pese a que sólo necesitamos una copia el juego para participar.
A Nivel Técnico
Obviamente no se trata de un título con unas exigencias técnicas enormes, aún así no se ha descuidado lo más mínimo su presentación. Está diseñado con cierto aire retro en muchos de los minijuegos que nos tendremos que enfrentar. Gráficamente resulta mucho más vistoso y trabajado que por ejemplo “Wario Touched!”, claro que su apuesta estéticamente es distinta. Prácticamente todo el juego se desarrolla en 2D, a cambio contamos con escenarios y fondos llenos de elementos y muy coloridos. Todo es disparatado en el universo de “Point Blank” y tan pronto derribamos cartones y dianas como pinchamos sobre simpáticos animales con ojos saltones. Reflejo de estos locos diseños también es la banda sonora, con temas alocados y muy rítmicos, que pasan a un segundo plano, pero cumplen. De hecho, muchas de estas melodías son remezclas de las escuchadas en entregas pasadas. Por otra parte escucharemos todo tipo de efectos propios de las series de animación. Resumiendo, pocas sorpresas pero mucha diversión.
Conclusión
No cabe duda de que “Point Blank DS” cumple perfectamente con las expectativas y mantiene el nivel que se esperaba de la licencia. Son muchos los lanzamientos con minijuegos en su interior pero muy pocos saben ser lo suficientemente sólidos como para constituirse en un título de por sí apetecible. Y de hecho, puede que para muchos únicamente “Wario Touched!” y “Point Blank” merezcan consideración dentro del género. El uso de la pantalla táctil está en cierto modo limitado pero los minijuegos cuentan con la velocidad y adictividad necesaria para poder invertir mucho tiempo en él. El resultado es un producto muy accesible para todos los públicos pero con una curva de dificultad lo suficientemente ajustada como para que en un ‘intensivo’ de un día no puedas superar todos los modos. Una opción muy recomendable para amantes de juegos sencillos y divertidos que vuelve a hacer de la pantalla táctil un instrumento que dispara su atractivo.
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