| El Priorato de los Lobreganos (I. Cercados) |
15-06-2006 10:19
Por: Jose P2
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Cuando el silencio es peor que la más sufriente muerte...
Aquella temprana mañana de Abril se había levantado clara y radiante como un amanecer estival, pero el frío era penetrante, y un fuerte viento ululaba recio por toda la ciudad de Oviedo.
Desde la ventana del autobús, Aura veía cómo la gente que paseaba por las calles intentaba luchar contra la fuerza de ese viento. Ella, aunque tenía frío, se hallaba a salvo del frenético clima que hacía en el exterior; era una chica muy sensible, y siempre, cuando el termómetro empezaba a bajar de los veinticinco grados, sus dientes empezaban a castañear como si su mandíbula fuera una máquina de temblores. Sus melosos ojos, brillantes y avellanados, se encontraban en ese momento concentrados en observar todo aquello que se movía mas allá de la ventana del bus; era la única manera que tenía de matar el tiempo en su largo viaje. Llevaba puesto unos azules vaqueros con un fina cazadora verde caqui que le llegaba hasta las rodillas, su preferida, y en la cabeza, un gorro de cana lana que cubría todo su ondulado y opaco cabello, dejándole caer únicamente por los hombros y la espalda.
En esos momentos, mientras miraba a través de la ventana, recordó lo que su hermana le dijo tiempo antes de que entrara en el autobús, “sois cinco, a ver si luego me vais a venir siete por vuestro descontrol, y ya sabes a lo que me refiero”. Fue inevitable que se le escapara una tenue sonrisa a la vez que giraba su cabeza para ver qué hacían los demás del grupo; a cada uno le correspondían dos asientos, por si querían descansar tumbados mientras se realizaba el trayecto. La persona que tenía más cerca era Adrián, en los dos asientos de adelante; un chico muy vivaz y jubiloso, aunque en esos momentos no pudo entablar una conversación animada con él, ya que se hallaba medio adormecido con la cabeza apoyada en una mochila grisácea que traía consigo. Aura decidió renunciar a poder hablar algo con Adrián, y llamó a Clara, una chica muy morena que se hallaba en los dos asientos de al lado suyo, junto a la otra ventana.
-¿Por donde vamos ya? -preguntó Aura mientras se desperezaba en el asiento.-
Clara tardó en reaccionar, eran las ocho de la mañana y esta chica, a la vez que llevaba los despertares de hora temprana muy mal, tardaba bastante en avisparse.
-Ya hemos salido de Oviedo y estamos en la carreta directos a Barcelona, aunque creo que tendremos que dar varias vueltas, vaya viaje nos espera.
-Pues yo espero que paremos un rato en algún parador, sino se me pondrán las piernas como trozos de corcho si no las muevo-comentó Aura, mientras intentaba buscar alguna buena postura para que las piernas no se le durmieran enseguida, finalmente las cruzó.
-Intenta dormir un poco -propuso Clara, semitumbada en sus dos asientos- y ya verás como se te pasa en tiempo volando.
-No, mejor me quedaré mirando el paisaje mientras escucho música del MP3.
-Tú misma, pero hazme un favor, no me despiertes hasta que paremos.
Aura dejó de hablar con Clara y, en cuestión de minutos, ésta cayó dormida en un profundo sueño. Aura viró nuevamente su cabeza hacia la ventana; en el exterior, todo era muy brillante, y las antiguas casas que poblaban la capital asturiana rebosaban esplendor en esa época de verdosos paisajes. Pero al parecer, el sueño debía haberse convertido en una especie de epidemia dentro de las estancias de este autobús, y con la última imagen de un hórreo rodeado de matojos y dientes de león, Aura también cayó dormida en el reposacabezas del asiento sin que la música de Maroon 5 pudiera desvelarla. ¡Cómo se denotaba que el madrugar era inestable en esta juventud!
Aletargada en la mayor de las profundidades, empezó a soñar con las vacaciones que pasó en las costas de Valencia hace dos años, en el penetrante calor de Julio que caracterizaba esa época y en su bochornoso aire que rozaba la piel como un delicado manto de seda candente. Todo el sueño parecía casi real, era como si un onírico mundo hubiera tomado su mente y cuerpo para que visitara sus playas. Pero en medio de los proceratos rayos de sol y los reflejos opalinos del mar, aquel paisaje del mediterráneo empezó a tornarse a oscuro vivo; la fina arena de las costas desapareció, la melodía del movimiento marítimo pereció, y todo lo que Aura soñó se tornó en un negro opaco y pavoroso. Se encontraba sola en la oscuridad, sin límites y luz alguna, hasta que un congelante grito, digno de las peor de las pesadillas, violó el silencio de esa nocturnidad con un fuerte movimiento que despertó a Aura de su transfigurado sueño.
El conductor del autobús, empezó a lanzar maldiciones al aire mientras echaba el freno de mano. El encargado adulto del grupo, se horrorizaba ante la luna delantera de algo que ellos dos ellos presenciaron, todos se despertaron alarmados ante el brusco frenazo.
-¡Dios, es que le dieron el carné de conducir en una tómbola! -vociferó una iracunda voz al fondo del autobús.
Aura se frotó los ojos para poder tener una visión mejor de lo sucedido, y lo primero que observó fue a Adrián observando la extensa carretera con una enorme cara de estupor.
-No, no es eso -comentó Adrián sin apartar la mirada de la carretera.- Es que creo que hemos atropellado a alguien, y en verdad no sé sí es alguien, porque el golpe ha reventado las dos ruedas delanteras.
Aura, al escuchar tal noticia, intentó ver algo a través de la ventana que tenía al lado, no llegó a vislumbrar ningún cuerpo moribundo ni rastros de sangre, nada; sólo observó que el ambiente también se había trasfigurado como en sus sueños; el amanecer radiante que les había acompañado en su salida desapareció, y ahora todo se había transformado en un cielo oscuro y nublado. Tampoco sabía donde estaban, sólo veía árboles y más árboles a su alrededor; grandes y pequeños, negros y con formas aterradoras; y en lo profundo del verde sotobosque, una débil bruma que parecía amenazar constantemente a Aura como la estela de un malévolo espíritu.
El conductor y el encargado del grupo decidieron bajar a ver si veían a la víctima. Mientras tanto, Aura decidió levantarse del asiento y observar cómo estaba el grupo; el nerviosismo brotaba en al ambiente, y todos no paraban de hablar de lo que había sucedido. Aura intentó conversar con Adrián, que al parecer también había visto el accidente y por eso se encontraba en tal estado de aturdimiento.
-Adri, ¿Te encuentras bien? -Adrián no contestó a Aura, parecía perdido en algo que ella no llegaba a entender. Ella volvió a preguntarle, pero él seguía sin salir de su trauma. Aura terminó por renunciar, y decidió sentarse a esperar a ver que decían el conductor y el encargado del grupo.
-Aura -dijo una voz ahogada en el mayor de los terrores.- Cuando has estado durmiendo, ¿tus sueños se han vuelto oscuros y una terrible voz la ha seguido? -Aura se levantó de su sitio muy extrañada, y observó que esa apagada voz era la de Adrián.
-¡¿Cómo lo sabes?! - preguntó muy alterada Aura.
-A mí también me ha pasado, y he preguntado a Carla y a Jony, y les ha pasado exactamente lo mismo.
Aura empezó a tener mucho miedo, este accidente le empezó a resultar algo extraño, y aún más cuando las voces de los demás decían que era imposible llamar por el móvil, ya que la cobertura era cero en el lugar, ni siquiera se podía llamar a los números de emergencia.
-Perdidos de la mano de Dios, sin cobertura y creo que hemos matado a un hombre, vaya suerte -comentó Clara, mientras miraba a través de la ventana aquel avieso bosque.
Pero Aura, entre todo esto, se percató de algo que le resultaba demasiado extrañó en un lugar tan silvestre, ella intentó comprobar si esa extrañeza era verdad, y mandó callar a todo el grupo de sus quejidos maldicientes. Todos se callaron, y un gran silencio tomó tanto el exterior como el interior del autobús.
-¿Que te pasa Aura? ¿Te duele la cabeza o algo? -preguntó Clara con una gran preocupación.
-No, es otra cosa.
-¿El qué?
-Todo está en silencio -contestó Aura muy pensativa.
-Hombre, es normal, nos has mandado callar a todos -comentó Clara ingenua mientras las miradas del todo el grupo se centraban en ellas dos.
-Puede ser normal en nosotros, pero ¿y los pájaros? ¿Y el viento?, y el resto de los animales…, no se oye nada, todo está en silencio ahí afuera, y es un bosque.
El grupo comenzó a mirar a través de las ventanas y apoyar sus oídos en los fríos cristales para ver si podían oír algo; y como Aura afirmó, todo estaba en un silencio sepulcral, digno del más crudo descanso de un difunto.
-Los animales, a veces, cuando sienten el peligro se quedan quietos en silencio hasta que ese peligro pase. -Dedujo Jony, mientras miraba el bosque.- Puede que les hayamos asustado con el autobús y ahora estén así.
-Pero es que es todo el bosque, amigo mío. Ni siquiera se ve el más mínimo movimiento- dijo el compañero que se sentaba delante de Jony, David.
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Decepcionante |
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25-07-2006 11:53 |
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Después del intrigante prólogo, esta entrega me ha parecido muy floja. Me ha recordado mucho a las películas de terror en que tal grupo de amigos viaja a lugar misterioso y apartado y empiezan a ser atacados por monstruos horribles, como "Posesión Infernal" o la cutre "Jeepers Creepers", por lo del autobús. Como ya te ha comentado Akhul, no hay tensión ni suspense; todo se me antoja muy forzado y precipitado, y poco creíble (los diálogos no me convencen).
Además, me ha parecido ver cierta dejadez y precipitación en la redacción, que adolece de una puntuación caótica, bastantes errores ortográficos y algunas construcciones extrañas.
Perdona si he sido muy duro, pero creo que, con un poco de esfuerzo, te puede quedar una historia muy interesante. El prólogo, desde luego, me pareció muy sugerente.
Un saludo.
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Desmedido |
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15-06-2006 10:26 |
El planteamiento de la historia es bueno, pero lamentablemente está desaprovechado. Como ya conocemos que en el bosque va a pasar algo raro, gracias a la anterior entrega, no es necesario que pase para crear suspense.
Si hubieras sido más sutil, dejando más vacíos que imágenes, hubiera sido más inquietante. Me temo que en las escenas de la criatura no hay tensión, y en la de la puerta uno se despista porque ¿por qué son los chicos los que tienen que abrir? ¿Qué tipo de conductor de autobus es ése?
Con lo de los sueños pasa igual: lo sueltas demasiado a bocajarro.
Te aconsejo que en vez de buscar un vocabulario altisonante, que por otro lado no encaja con lo que cuentas -lo de teorizar me ha llegado al alma-, te centres más en el ritmo de la narración, en esconder al lector lo que va a ocurrir, dejando sólo que sospeche lo justo para mantenerle en tensión.
Una vez empieza la carnicería, poca tensión podemos tener.
Perdona que sea tan exhaustivo, pero la historia en sí me atrae, y creo que tienes potencial para expotarla mucho mejor. Un saludo y ánimo con la siguiente,
Akhul
ps.- te voy a hacer copiar mil veces "a ver" para que no me lo confundas con "haber"  No sé cuántas veces te lo he corregido...
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RE: Desmedido |
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18-06-2006 22:33 |
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En verdad, esque no m lo trabaje demasiado, lo publique muy deprisa para no perder el hilo, pero al parecer no ha sido buena idea.
Pero si quieres que lo trabaje mas tendrás que esperar mas tiempo al siguente capítulo para reapasarlo, poner una cosa aqyí y otra halla...
Espero que en la próxima m salga mejor.
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