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La guerra del futuro ya está aquí.
Casi siempre existen en todas las plataformas de salón, videojuegos que salen al mercado sin hacer mucho ruido, pero que esconden todos los elementos necesarios para hacerse un hueco entre nuestra selección más preciada. Este es el caso de “Rogue Trooper” para la consola de Sony. Basado en un comic de ciencia ficción que editó la británica serie 2000 AD (propiedad de DC Comics), nos convertiremos en Rogue, un G.I (Soldado de infantería genéticamente modificado, de piel azulada y manufacturado), encontrándonos en medio de una sangrienta guerra entre las facciones del norte y el sur en el planeta Nu-Earth.
No es la primera vez que el comic creado por Gerry Finley-Day y Dave Gibbons ha sido trasladado del papel a los videojuegos. En 1986 Piranha Software se encargaba del desarrollo de un shooter isométrico para Amstrad CPC, Commodore 64 y ZX Spectrum. Cuatro años después Krisalis Software ponía a la venta un juego de plataformas para Amiga y Atari ST en el que se incorporaban niveles en primera persona, y que también estaba basado en el universo de “Rogue Trooper”.
Esta vez ha sido Rebellion Developments quien se ha encargado de llevar a buen puerto este videojuego de acción y aventura en tercera persona. No es la primera vez que la desarrolladora británica trabaja con historias editadas en 2000 AD, como las basadas en Juez Dredd (“Judge Dredd: Dredd Vs. Death”, 2003) o incluso en la lucha entre Aliens y Depredadores (“Alien vs. Predator”, 1999). Toda esta experiencia previa les ha servido para ofrecer a los usuarios de Playstation 2 un juego adictivo y divertido, donde la acción es la verdadera protagonista.
Jugabilidad
Como bien hemos comentado en las primeras líneas de este análisis, en “Rogue Trooper” nos pondremos en la piel de un soldado de infantería modificado genéticamente. Con un espectral color azul en la piel, hemos sido creados únicamente como carne de cañón para la guerra contra los norteños en el planeta Nu-Earth. Cuando somos enviados allí para aplacar a nuestro enemigo, descubrimos que hemos sido traicionados por alguien dentro de nuestra propia facción, cayendo desgraciadamente en una trampa de la cual difícilmente podemos salir. Todo nuestro pelotón ha sido aniquilado bajo el fuego enemigo, pero gracias a unos pequeños chips implantados en la parte posterior del cuello, Gunner, Helm y Bagman continúan con nosotros como parte de nuestra arma, casco y mochila respectivamente. Su personalidad nos acompañará en todo momento ayudándonos a descubrir quién nos traicionó, y dotándonos de múltiples mejoras en el campo de batalla.
Como criatura genéticamente creada tenemos varias ventajas respecto a los demás. Inmunidad al veneno y a los gases tóxicos y una capacidad de regeneración digna de Logan (Lobezno). Cada vez que nos hieran, la barra de vida situada en la parte inferior derecha se irá recargando poco a poco. No siempre tendremos la oportunidad de recobrar fuerzas, ya que si la herida es profunda, tendremos que tirar de los botiquines que tengamos.
Es interesante observar la fluidez con la que se mueve nuestro protagonista, así como la variedad de movimientos de los que dispone. Todos ellos nos servirán alguna que otra vez durante el desarrollo de la partida. Ninguno es difícil de realizar, ni tiene elaboradas combinaciones de botones, y en todo momento nos aparecerá una pequeña ayuda en la parte superior izquierda de la pantalla con las acciones que podemos llevar a cabo. Curiosamente, casi todos los movimientos que realizamos con Rogue han sido previamente vistos en otros títulos de Playstation 2, como “Mercenarios” o “Headhunter”. Saltar, andar agachado, cubrirse con todo tipo de objetos o rocas, realizar disparos de cobertura, lanzarse hacia un lado mientras disparamos, dar una voltereta en el suelo,... nada es nuevo. En ese sentido podríamos decir que es un compendio de movimientos ya vistos en los títulos anteriormente citados, así como en algunos otros.
La idea de “Mercenarios” de poder conseguir armamento, munición o cualquier objeto que necesitemos también ha sido trasladada a “Rogue Trooper”. En vez de llamar por radio para que nos suministren todo lo necesario, Rogue dispone de una mochila que se encarga de darle al protagonista de todo. Si en el juego de Lucasarts utilizábamos dinero para comprar los objetos, en “Rogue Trooper” sólo tendremos que ir recopilando los residuos y los materiales de nuestros enemigos, así como los que vayamos encontrado por el camino. Estos nos darán puntos canjeables por munición, mejoras en el armamento o equipo, e incluso botiquines. La misma mochila será la encargada de reciclar esos puntos y de crear lo que le hayamos pedido.
Sin duda, uno de los problemas de los que adolece el juego es su extremada linealidad. Las situaciones que nos encontramos en el campo de batalla no cambiarán para nada de una partida a otra y básicamente tendremos que seguir las mismas pautas marcadas tanto en una como en otra. Incluso se nos obligará a tener que hacer ciertas acciones o utilizar determinadas armas para poder continuar hasta el final. Un claro ejemplo es cuando encontremos armamento pesado como ametralladoras de posición, antiaéreos, lanzagranadas o bazookas. Siempre tendremos que hacer uso de estas armas, puesto que existirá un tanque o roca que no nos deje avanzar; o aparatos voladores enemigos que nos cierren el paso. Encima no podremos llevárnoslas para nuestro uso personal.
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