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Parece que hoy en día ralentizar el tiempo es ya cosa de niños. Por eso te avanzamos un shooter con el que además podrás retroceder e incluso congelarlo tan sólo pulsando una tecla. A ver quién da más.
Últimamente, el arte de dominar la cuarta dimensión le está ganado bastante terreno a la estrategia más sesuda en la carrera por ser la gallina virtual de los huevos de oro. Hoy por hoy, parece casi impensable realizar un elaborado plan de ataque si tienes la mínima opción de parar el tiempo y dejar el escenario libre de mosquitos sin apenas despeinarte. ¿Os imagináis a Max Payne colgado de un poste telefónico vigilando con infrarrojos a su objetivo? Pues la gente de Saber Interactive tampoco. Por eso ya tienen listo en la parrilla de salida su próximo juego, “TimeShift”, un nuevo shooter con el que tales pretensiones temporales se quedarán cortas. Vamos a ponerte la miel en los labios: persecuciones de infarto, tiroteos masivos a mansalva, conducción de vehículos futuristas, manejo de extravagantes armas… y el postre final: la alteración completa del tiempo. A priori, para ponerse a temblar. Una lástima que todo lo hayamos visto antes.
El Juego
Eres Michael Swift, un perro viejo estadounidense al que los retos de alto nivel le traen sin cuidado, sobretodo después de la trágica muerte de su hija. Dado tu impecable expediente militar, el gobierno no duda en ponerte como primer sujeto de pruebas para un elaborado “plan maestro”: enchufarte un traje exclusivo marca de la casa y mandarte de visita turística a 1911, todo un lujo. Sólo hay un pequeño problema: no te dijeron que eso de ir parando el tiempo, a la larga, da problemas. Tantos que cuando decides volver a casa, el pacífico mundo que recordabas habrá pasado ya a mejor vida. Ups, no sabes en qué lío te acabas de meter, amigo. Para desmontar todo este tinglado, contarás con la misma arma que desencadenó la catástrofe: esa horrible prenda que llevas puesta, capaz de hacerte dominar el tiempo por completo. Reiteramos: por completo. Así que no sólo lo podrás congelar, evitando así que los millones de enemigos que tendrás enfrente te dejen como un colador de té. Si te ves sobrado de arte con el gatillo, también podrás ralentizarlo y disparar como un campeón sin que apenas te rocen. Aún así, si algún balazo impacta por error en tu preciosa cabeza, siempre tendrás la oportunidad de enmendar el desliz a lo “Prince of Persia” y cargarte al culpable. Y por si aún tienes más dificultades de la cuenta, el millonario traje especial regenerará automáticamente tu vida antes de que logres pestañear dos veces. Así de fácil.
Tanto control tendrá una explicación bastante típica, pero no por eso menos razonable: en cada uno de los diez niveles que hemos tenido la ocasión de probar la cantidad de enemigos a batir es realmente considerable, rozando lo ingente en según qué escenarios. Hablando en términos de jugabilidad, o utilizas con sentido tu habilidad o recurres con frecuencia al guardado rápido (si son las dos cosas a la vez, mucho mejor). No sabemos si para la versión final habrán hecho algo al respecto. Por si acaso, prepárate para sudar de lo lindo frente a la sobrenatural puntería del contrario. Lógicamente, no creas que el uso del traje es ilimitado, pues como de costumbre en esta clase de juegos necesita una cierta recarga de energía que únicamente conseguirás si dejas de utilizarlo durante un corto período de tiempo. De igual forma se ha hablado mucho de la influencia de las armas en combate. Desde aquí te podemos informar sobre algunas de ellas, pero quizás la más espectacular sea el lanzallamas, más que nada porque despeja el camino que da gusto (y de paso te permite disfrutar del “olor” a chamusquina), aunque está ya muy vista. El resto son algo futuristas: desde ametralladoras con disparo secundario de misiles hasta granadas-insecto (vuelan y buscan un objetivo). Veremos si la desarrolladora se guarda alguna sorpresa para la versión definitiva.
Con todo, la modalidad de juego no distará en absoluto de cualquier otra clase de FPS clásico: ir, matar y seguir. El cómo ya dependerá exclusivamente del jugador. Casi todas las fases prometen ser como mínimo movidas, más que nada en la acción, pues los pocos puzzles que hemos visto se reducen a pasar desapercibido delante de unos guardias (esto sólo te evitará más tiroteos de la cuenta) y traspasar pequeños escapes de gas ardiendo sin quemarte los pelos de la nariz. Para lograrlo solamente tendrás que parar el tiempo y pasar de rositas. Por tanto, lo único que queda realmente por saber es si el juego superará con nota, tal y como se prometió, el aspecto de inteligencia artificial. Lo que si te podemos asegurar es que los enemigos, soldados en su mayoría (exceptuando tanques y carros pesados varios), se mueven rápido y se suelen lanzar como poseídos detrás de cualquier objeto capaz de taparles media cara, a veces de manera algo exagerada (algunos se cubren con la hoja de un árbol). Aún así, hay que pulir algunos aspectos, entre ellos su poca paciencia si te pierden de vista. Además también realizarás frecuentes intercambios de plomo desde toda clase de vehículos, antojándose a ratos espectacular si utilizas las capacidades del protagonista mientras aprietas el acelerador. Lo que todavía es toda una incógnita es cómo acabarán implementándose estas habilidades en el modo multijugador, quizá el aspecto más interesante de todos.
A Nivel Técnico
Como en todo FPS que se precie, los gráficos importan y mucho. “TimeShift” se desarrolla a partes iguales en escenarios abiertos y cerrados, generados a partir de un engine presumiblemente capaz de mover una buena cantidad de polígonos por segundo: parques públicos, túneles inundados, parkings, carreteras nevadas,… cualquier sitio es bueno para pegar un par de tiros. Con todo, por ahora sólo las opciones de alto nivel (para las texturas y los filtros) parecen llegar a la altura que hoy en día se les exige en un PC. Y eso significará más potencia de máquina, aunque no deberás tener ninguna bestia con ratón para poder jugar con fluidez. El ralentí del tiempo en pantalla se muestra con efectos “made in Matrix”: bonito y efectivo (lástima la innovación cero). En cuanto al modelado de objetos, has de tener en cuenta que a mayor número de enemigos, y aquí hay muchos, mayor es también la carga sobre tu tarjeta gráfica, así que no te extrañe ver en la versión final un abuso de texturas de baja resolución en profundidad (eso de “uy, los árboles del fondo parecen buñuelos, ¿no?”). Eso sí, en cada uno de los niveles la espectacularidad estará garantizada con numerosas explosiones, soldados volando por los aires junto a los blindados donde estaban escondidos e incluso descuartizaciones tan sangrientas como las vistas en “Bloodrayne”.
Conclusión
“TimeShift” vendrá a engrosar lo que hoy por hoy es una larga lista de herederos del primer “Doom”. ¿Qué traerá éste que no lo aporten ya los demás? Pues un juguete de antaño ahora ampliado: el tiempo. Si no te hace especial ilusión, tranquilo, los desarrolladores se encargarán de que no dejes de experimentar con él si no quieres acabar con más agujeros que la red de una portería. Y aún con esas no podrás evitarlo, más que nada por la endiablada destreza de algunos de tus enemigos, capaces de atinarle a un satélite desde el vagón de un metro. Solamente nos falta por saber si la historia influirá mucho, poco o nada en un modo de juego que todos hemos visto ya hasta en la sopa. Así que quizás queden sorpresas agradables (imaginaos un modo multijugador con semejantes habilidades temporales). Y sino, tiempo al tiempo.
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