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Analizamos la secuela de World Racing en su versión para PS2.
Hace unos años Synetic, de la mano de TDK, logró sacar al mercado un título que logró labrarse cierto prestigio. Se llamaba "World Racing", y si bien no alcanzaba las cotas de calidad de los grandes del género, pronto se convirtió en un éxito en Alemania (en el resto del mundo pasó más desapercibido). ¿La razón? La licencia de Mercedes Benz, que permitió recrear con todo lujo de detalles el extenso catálogo de esta afamada marca. Como la evolución es inevitable, la continuación también lo era. Y como rectificar es de sabios, de la inicial licencia de Mercedes, se ha pasado a un total de 17, con las que se espera satisfacer a un público más amplio.
Jugabilidad
Lo primero que debe quedar claro a la hora de afrontar el análisis de este título, por encima de todo, es a qué tipo de simulación se ha enfocado su jugabilidad, para evitar posibles desengaños entre futuros compradores. Y ni más ni menos es porque, aunque muchos puedan pensar equivocadamente que no es así, "World Racing 2" es un juego 100% arcade. Enraizado en la tradición de la velocidad sin grandes complicaciones de "Need for Speed", este título dista mucho del realismo de "Gran Turismo". Un juego cuya vocación es más de proporcionar la diversión directa que se le exige a los de su clase que a recrear con pelos y señales los menesteres de la conducción. Pero como es sabido que hay gente que prefiere no hacer tantas concesiones a la imaginación y disfrutar con unas gotas de realismo en su justa medida, también se ha incluido la opción de modificar ciertos aspectos, tanto del automóvil como de la jugabilidad, para proporcionar una experiencia que si bien no es mimética, sí tiene más parecido con la realidad.
Así que se le brinda al jugador la posibilidad de optar por el cambio de marchas manual, por ver reflejadas las consecuencias de una mala conducción en el control del coche, ver reflejados los daños o desactivar el control de tracción, por lo cual el incremento de dificultad también es inevitable. La otra posibilidad es dejar todos estos parámetros impolutos, limitándose la tarea del usuario a pisar el acelerador sin ningún impedimento más allá de la habilidad de los rivales que se encuentre en la carretera. Pero a pesar de todas las opciones que se presentan para satisfacer los deseos de aquellos ávidos de realismo, deber quedar claro que ésto es sólo una pequeña concesión de cara a satisfacer a un abanico más amplio de consumidores. Aunque no sean pocas las concesiones que se hagan, y la plasmación que de ellas se hace, la mayoría no tendrán efectos de gran relevancia en el resultado final de la carrera, como sí ocurriría en un título de vocación realista. A modo de ejemplo, puede señalarse que por muy espectacular que sea la colisión del automóvil utilizado, y aunque así quede reflejado en la carrocería, sus efectos jamás supondrán el abandono de la carrera. Además, la ausencia de indicadores de aspectos varios del coche, como los amortiguadores o el radiador, es síntoma de la vocación marcadamente arcade del juego.
Todo esto se traduce en forma de un juego en el cual la conducción de cualquier automóvil sin importar la naturaleza del vehículo, es sencilla y accesible a cualquier persona. El control del coche es impecable, suave e intuitivo. Esto se ve facilitado gracias a las tres excelentes cámaras de las que el juego hace gala, dos de ellas desde el exterior y que facilitan enormemente el aprendizaje.
En el parque de coches a disposición del jugador es donde se encuentran algunas de las concesiones más obvias al realismo. Además de los ya consabidos tópicos de los arcades de conducción, como son los deportivos de gran cilindrada que permiten alcanzar grandes velocidades, el jugador tiene a su disposición un abanico de automóviles de clase turismo de algunas de las marcas más corrientes en las carreteras de todo el mundo, como Volkswagen. Todo esto constituye un soplo de aire fresco, pues es poco habitual que en arcades como el aquí presente pueda competirse con coches de escasa cilindrada idénticos al que cualquier persona tiene en su garaje. Y hablando de realismo, se ha introducido una forma de evaluación muy similar a la ya presente en la saga "Metrópolis Street Racer"/"Project Gotham", siendo esta la valoración de la calidad del jugador a la hora de conducir. Así que cuantos más choques evite, mejor tome las curvas y haga buen uso de intermitentes o de las luces largas, más posibilidades tendrá de subir puestos en el escalafón de la competición.
Es imprescindible mencionar esto porque no pueden olvidarse los distintos modos de juego de los que hace gala este título. El más obvio de ellos es el modo demo, que no es más que la posibilidad que se brinda al jugador de echar una carrera rápida y sencilla, sin más pretensiones que quedar el primero. Otra posibilidad es la del recorrido libre, es decir, capacidad para movernos con total libertad por cualquiera de los escenarios disponibles, sin estar sujeto a los trazados impuestos por los recorridos oficiales. Esta modalidad está enfocada más al disfrute de la conducción y de la velocidad, siendo una excelente forma tanto de familiarizarse con el entorno como de poner en práctica algunas de las maniobras más difíciles de ejecutar.
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| Desarrolladora |
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Synetic |
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| Distribuidora |
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Virgin Play |
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| Lo mejor |
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Su excelente conducción, amplio abanico de coches, ciertos detalles gráficos, accesible a todo el mundo, premiar la conducción además del puesto en la carrera. |
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| Lo peor |
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Se echa de menos algo más de profundidad, el sonido no es muy brillante, y los añadidos de realismo hacen que se quede a medio camino de una cosa y otra. |
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| Resumen |
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Una buena opción si se está hastiado de las grandes franquicias, especialmente gracias a su jugabilidad y su estupendo garaje. |
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| NOTA OJGAMES |
75 |
| NOTA LECTORES |
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