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La famosa saga de caballos G1 Jockey llega a Europa de la mano de Koei.
Cada año el mercado nipón da a luz cientos de juegos, sin embargo aunque pudiera parecer lo contrario, un alto porcentaje de esos productos jamás traspasa sus fronteras, a pesar de ser tratados como auténticos juegos de culto en la tierra del sol naciente. Sencillamente, no se los considera adecuados para los gustos occidentales. Simuladores conversacionales, de conducción de trenes o autobuses, juegos de baseball con estética deformed, e incluso algunos RPG que poco tienen que envidiar a las sagas que sí pasan la criba de las distribuidoras son vetados en los países occidentales. Si bien, a veces se dan excepciones… extremadamente raras excepciones, como la del juego que nos ocupa: “G1 Jockey 4”, todo un simulador de carreras hípicas, un producto lanzado en Japón a finales del 2005, y que llegará a nuestras tiendas el día 31 de marzo de la mano de Virgin Play.
El Juego
“G1 Jockey 4”, como su nombre indica es el cuarto juego de la saga iniciada por Koei, una compañía de gran popularidad mundial especialmente por su saga millonaria "Dynasty Warriors". En resumen, nuestra labor en el juego será la de tomar el papel de un jinete y ganar carreras. Desde el primer momento contaremos con tres modalidades posibles: Tutorial, Trial, donde podremos crear una carrera a nuestra medida seleccionando el circuito, nuestro caballo, la longitud, etc…, e Historia.
En el modo historia, el principal, seremos un o una jinete recién licenciado en una escuela de hípica que deberá ir poco a poco progresando en su carrera a medida que vayamos ganando competiciones. Nada más empezar deberemos responder a una serie de preguntas que adecuarán el juego a nuestros deseos, como por ejemplo limitar la zona en la podamos grabar la partida, si se detiene o no la carrera si sufrimos algún percance con nuestro caballo, nuestra afiliación, o el diseño de nuestro protagonista. Una vez terminada dicha ronda de preguntas, nos encontramos con una interfaz típicamente japonesa, mediante la cual iremos conociendo poco a poco el argumento que se va creando entre carrera y carrera. Dicho interfaz se compone básicamente de dibujos estáticos de los personajes que intervienen, y de una ventana en la parte inferior de la pantalla en la cual leeremos en perfecto inglés los diálogos. Por tanto, más vale que tengáis cierto conocimiento de la lengua de Shakespeare, ya que en caso contrario, ni os enteraréis de lo que va pasando a lo largo del juego, ni posiblemente seáis capaces de progresar, puesto que tanto los tutoriales iniciales como los consejos que se nos vayan dando a lo largo de la historia están, por supuesto, en dicho idioma.
En cuanto a la jugabilidad en general, no hay mucho que decir. A medida que vayamos ganando carreras iremos accediendo a nuevos caballos con mejores características, siendo fundamental fijarnos en estas y en las de los caballos competidores para escoger el más conveniente en cada competición. Hablando de las características de los caballos, nos encontraremos con un sistema bastante complejo a la vez que confuso; casi tan confuso como el sistema que tendremos que usar mientras corramos en las carreras propiamente dichas. Durante la competición manejaremos por defecto a nuestro jinete y caballo por medio de los dos sticks analógicos que simularán las riendas del caballo, y de algunos botones del pad con los que podremos hacer uso de la fusta para “incitar” a nuestro caballo a darse algo más de prisa. Por otro lado, tendremos que estar constantemente vigilando la gran multitud de parámetros que aparecerán en el complejo “salpicadero” de nuestro caballo virtual, y es que, el sistema de juego va mucho más allá de un acelerar-frenar, llegando a ser realmente complejo ganar las carreras, a no ser que sigamos al pie de la letra los tutoriales y practiquemos pacientemente. Deberemos estar pendientes del cansancio del caballo, del lado sobre el que corre, de la fuerza, y de muchos más parámetros si no queremos que el “bicho” en cuestión se nos canse demasiado, y como consecuencia veamos al resto de participantes dejarnos atrás sin nada que podamos hacer nada al respecto.
A Nivel Técnico
Los gráficos no cuentan con una calidad demasiado elevada. Absolutamente todos los caballos y jinetes comparten exactamente el mismo diseño tridimensional, variando sólo el color del caballo (que no la textura) y el diseño de las vestimentas de los jinetes. Siendo éste en líneas generales correcto y nada más, contando con la calidad mínima para lo que cabría de esperar en un juego actual. Por otro lado, resulta sorprendente cómo un juego que tan poco partido saca a la PS2 no sea capaz de correr a más de 25 imágenes por segundo. En cuanto a los circuitos en si, de nuevo volvemos a lo anteriormente dicho: nada impresionante, ni en cuanto a texturas, efectos, o diseño… simplemente se sitúa en el mínimo para que el juego pueda funcionar. Es más, ni si quiera las animaciones de los caballos están a la altura de un título que presume de estar dedicado al 100% a la hípica, de forma que podemos encontrar mejores ejemplos de cómo debiera de moverse un caballo en muchos otros juegos en los que éstos no son los protagonistas absolutos. Quizás el mejor aspecto de este apartado sean los dibujos 2D de los protagonistas y localizaciones, con un estilo manga muy tradicional.
El apartado sonoro pasa totalmente desapercibido. Al igual que ocurre con los gráficos no destacan en ningún plano. Sencillamente están ahí, y cumplen su función. Simpleza por todos lados. Música casi “de ascensor” durante los menús, y el trote de los caballos durante las carreras junto con algún efecto de sonido del publico asistente será todo lo que oigamos salir de nuestra consola.
Conclusión
Sus características lo convierten en un título recomendado especialmente a los fans de la hípica, o a quienes estén interesados en probar algo "diferente". Resulta extraño ver cómo este juego ha conseguido llegar a Europa, cuando otros muchos juegos interesantes y quizá más llamativos para el público occidental nunca saldrán de Japón.
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