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Probamos una versión jugable de este esperado título.
En julio de 1998 salía al mercado el genial “Commandos: Behind The Enemy Lines”. Todo un hito para la por entonces escasa o nula industria del videojuego en España. Las críticas lo avalaban, y el publicó lo aclamó, convirtiéndose rápidamente en número uno en las listas de ventas de 17 países, y en el videojuego español más vendido de la historia a nivel internacional. Casi ocho años más tarde y tras dos secuelas más en perspectiva isométrica, por fin a mediados del mes que viene el boina verde y compañía darán el salto definitivo a las 3D de la mano de “Commandos Strike Force”.
El Juego
A no ser que hayas sido abducido por alienígenas, o te hayas pasado en una tribu africana los últimos 8 años, es difícil que aún no conozcas el argumento y el resto de aspectos que siempre han caracterizado la saga. Esencialmente “es la guerra”, en concreto la Segunda Guerra Mundial, todo un filón para los videojuegos de la última década, pero al que los chicos de Pyro Studios supieron dar un toque especial creando un juego de acción y sobre todo estrategia que supo captar toda la esencia histórica del conflicto, creando unos niveles de adicción impensables, quizás en parte a su más que elevada dificultad. Ya desde el principio de la serie controlábamos un comando de élite encargado de llevar a cabo misiones de infiltración y sabotaje más allá del simple “mata-a-todo-lo-que-respire”, obligándonos a devanarnos el cerebro para lograr descubrir la manera de pasar desapercibidos entre soldados alemanes, o la mejor forma de acabar con ellos.
Pues bien, “Commandos Strike Force”, parte de las premisas citadas anteriormente y las lleva al terreno 3D en lo que a priori pudiera parecer un shooter más, aunque sin embargo pronto comprobaremos que va algo más allá. Esto es así, ya que a pesar de encontrar secciones similares a las que podríamos ver en otros juegos como “Medal Of Honor”, la esencia de “Commandos” se mantiene, apreciando misiones en las que el sigilo, la estrategia y la colaboración entre los miembros del equipo serán fundamentales. Así, lo primero que quizás llame la atención, por lo poco habitual en el mundo de los juegos en primera persona, es la capacidad de alternar entre los miembros de nuestro comando para poder así hacer uso del más adecuado en cada caso, en función de sus habilidades. En esta ocasión los miembros de nuestro grupo han descendido algo en su número, si bien los que han sobrevivido a la criba de Pyro Studios son probablemente los más carismáticos de la saga:
- El Boina Verde: En pocas palabras, nuestro hombre de acción. Todo un experto en combate y artillería pesada (bazookas, ametralladoras). Será el responsable de la mayor parte de disparos que efectuemos en “Commandos Strike Force”
- El francotirador: Sin duda uno de los preferidos por todos, y es que acabar con un soldado nazi virtual desde medio kilómetro de un tiro entre ceja y ceja, digan lo que digan tiene su gracia. Además, podrá hacer uso entre otros de cuchillos, o botes de humo, y del “tiempo bala” al usar la mirilla del rifle mientras mantiene la respiración.
- El espía: Con él seremos capaces de infiltrarnos sigilosamente entre las tropas enemigas disfrazándonos con los uniformes de los soldados y oficiales que vayamos asfixiando con nuestro fiel “cable de asfixiar”, valga la redundancia.
De este modo controlaremos hasta un máximo de dos personajes simultáneamente, pudiendo alternar entre uno u otro instantáneamente, momento en el cual el anterior pasará a ser controlado por el ordenador, aunque principalmente en una postura defensiva. Por otro lado, en determinadas ocasiones nos acompañarán grupos de soldados que nos servirán de apoyo, y de los cuales tendremos que estar atentos para que no se produzcan demasiadas bajas en sus filas.
En términos generales, el control del juego no varía especialmente de lo que nos tienen acostumbrados otros shooters en primera persona, salvo por la ya mencionada posibilidad de alternar entre los tres protagonistas, y el uso de objetos específicos a cada uno o de los botiquines para curarnos a nosotros mismos o al resto de compañeros. Pero esas diferencias, junto con el resto de características directamente traídas de las anteriores versiones bidimensionales, le confieren al juego un toque distintivo y único que promete bastante.
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