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Al lavado de cara del gran título de Microsoft todavía le quedan dos enjabonadas para aterrizar bien limpio en tu PC. Hasta entonces, deléitate con promesas de estrategia, gloria y diversión. Ahí es nada.
Sumándonos todos los que formamos la revista, seguramente nos falten dedos de las manos y los pies para poder contar el número de seguidores por metro cuadrado que esperan con ansia la secuela del en su día elogiado “Rise of Nations”. Entrar a discutir si el juego fue guerra en tiempo real, conquista por turnos o un híbrido entre esos dos no iría más allá de reñir sobre si la capa de Superman es realmente roja o presenta tintes de color magenta. Es decir, una pérdida de tiempo. Simplemente porque el título de Big Huge Games se valió de los tres géneros a la vez, algo suficiente como para levantar a Napoleón de la tumba y jugar con él unas cuantas partidillas. Entonces, he aquí la eterna pregunta: ¿será “Rise of Legends” un digno sucesor de uno de los mejores juegos estratégicos por excelencia? De momento, nosotros hemos experimentado con él y lo mínimo que te podemos anticipar es que resultará sorprendente. Te animamos a que pases y lo leas por ti mismo.
El Juego
Aun a riesgo de provocar una parada cardiaca a los millones de fans que, humildemente, estaréis leyendo este texto, tenemos que decir que el paso de conquista histórica, construcción y gestión de ciudades al nuevo escenario es cuanto menos radical. “Rise of Legends” estará ambientado en Aio, un mundo fantástico habitado por tres razas jugables de las cuales tan sólo hemos podido probar dos (la tercera permanece en secreto de sumario): los Vinci y los Alim, aunque ya os avisamos que el nombre final para esta última seguramente no acabará siendo ése. De los primeros os podemos contar que deben su nombre al genial científico renacentista. Tanto es así que la multitud de edificaciones que podrás construir se parecen más a adefesios mecánicos que a verdaderos artilugios de guerra. Porque el lema fundamental de esta raza reside en eso: la guerra.
Casi todas las unidades que tendrás a tu disposición, ya sean de tierra o de aire, tendrán una clara vocación ofensiva que permitirá arrinconar rápidamente a casi cualquier rival. Y por si no es suficiente, podrás construir maquinaria pesada capaz de dejar en ridículo a la orgullosa armada estadounidense (un ejemplo: el cañón de largo alcance es casi tan grande como lo pueda ser tu edificio principal). Por el contrario, los Alim, una estirpe de clara inspiración árabe, responden a un perfil más pacífico (por lo menos al principio) pero serán demoledores si consigues desarrollar con algo de tiempo el amplio elenco de magia y artes oscuras del que dispone. Así que como puedes imaginarte, las batallas se antojan realmente épicas.
Precisamente una de las bazas principales del título será la distinta jugabilidad que proponen ambas facciones. El nivel táctico que puedas utilizar dirigiendo una u otra raza cambiará de manera fundamental dependiendo de la inclinación bélica por la que sientas una especial preferencia. De este modo, atacar demasiado pronto con los Alim traerá las mismas consecuencias que lanzarse al vacío con un paracaídas pinchado. También será fundamental conocer al dedillo la conducta de tus unidades, pues algunas muestran una predilección por el gatillo fácil fuera de lo normal mientras a otras les cuesta horrores preparar el ataque (ahora bien, despejan la zona de enemigos que da gusto). De entre todo el posible abanico de unidades destacarán sobretodo los héroes, una serie de personajes (en concreto tres para cada raza) entorno a los cuales girará el núcleo de la historia, poseedores de un rango de ataque y defensa muy superior al resto, así como poderes especiales propios para cada uno (por ejemplo, hechizos demoledores en el caso de controlar a Sawu, del bando Alim).
Otra diferencia abismal entre lo que conocíamos de “Rise of Nations” y lo que Microsoft nos presentará de aquí a unos meses es la cantidad de recursos necesarios para crear todas esas unidades. Los más veteranos seguramente recordaréis la comida, la madera, los metales, el conocimiento y el oro. Pues tan sólo uno de estos cinco estará presente en la secuela, y por extraño que parezca no es ninguno de los cuatro primeros. Efectivamente, el oro, junto con un nuevo mineral denominado Timonium, serán los únicos dos recursos disponibles en “Rise of Legends”. Además, son muy rápidos de conseguir, ya que las fuentes de este mineral están muy bien repartidas por el mapa (o al menos, por el par de escenarios que hemos tenido oportunidad de probar) y el oro se gestionará automáticamente mediante la construcción de caravanas y rutas de comercio. Así que casi sin mover un dedo podrás centrarte en el siempre divertido arte virtual de recolectar, edificar y conquistar al enemigo. Y si todo sigue viento en popa, te podemos decir casi con total seguridad que la espectacularidad de las batallas está servida.
Por último, comentar un par de aspectos muy interesantes. El primero de ellos será la incorporación de una serie de colonias independientes, a modo de edificaciones neutrales, que normalmente controlan una generosa cantidad de recursos. Sin embargo, a diferencia de títulos como “Final Conquest”, no siempre hará falta recurrir a la fuerza para hacer que se “pasen” a tu bando. También podrás comprarlas si tienes suficientes fondos o comerciar con ellas hasta que decidan pacíficamente incorporarse a tu causa. Añadido a este suculento buffet de estrategia, nos encontramos además con una serie de bonificaciones extra que podrás obtener si cumples con éxito algunos objetivos (tales como conseguir explotar la mayor cantidad de recursos posible) y que podrán darte un pequeño empujón táctico hacia la victoria final otorgándote, por ejemplo, la capacidad de capturar unidades enemigas.
A Nivel Técnico
Conscientes como somos de que en la versión probada aún no se ha llegado a una fase de proyecto muy avanzada, el juego tiene toda la pinta de deslumbrar gráficamente. Todo el escenario ha sido diseñado a lo grande, empezando por el tamaño de las principales estructuras que formarán la base de operaciones de ambas facciones. De hecho, para otorgar una mayor sensación de grandeza y esplendor, tu ciudad crecerá alrededor de un núcleo central, añadiendo poco a poco nuevas divisiones, hasta alcanzar unas dimensiones tan desproporcionadas como tú quieras, así que esperemos que el rendimiento del juego no se resienta en exceso. En cierto modo, el espíritu de civilización majestuosa tan típico de “Rise of Nations” sigue presente en su secuela, y es que podrás llegar a construir un imperio tan grande como para poner los pelos de punta a cualquiera. Además, dicho imperio resultará, tanto en concepto como en apariencia gráfica, completamente diferente de manejar a una raza u otra: las ciudades Vinci demuestran un aspecto industrial dominante, rodeadas de barracones y cañones de defensa, mientras que el panorama para los Alim cambia a estructuras tecnológicas mucho más estilizadas y parcialmente enterradas en el terreno.
Las batallas multitudinarias también tienen su peso. Tanto es así que la variedad de efectos, ya sean por hechizos, explosiones o impactos de bala, resultan tan llamativos como impresionantes. Si a eso sumamos un entorno lleno de detalles (colinas, montañas, valles profundos,… todo estará recreado con perfección matemática) y una física de partículas (sobre todo la niebla) muy prometedora, el efecto puede ser para quitarse el sombrero, la chaqueta y hasta los calcetines. Aún así, tendremos que esperar a la versión final para evaluar la calidad real del mapeado, entre algunas otras cosas. Pero tranquilos, todo apunta a que en este caso no nos hará falta vivir sólo de ilusión.
Conclusión
Ya lo dijeron los jueces del último E3: mejor juego de estrategia exhibido, así que no esperes mucho menos de él. Dada la renovación tanto conceptual como gráfica, “Rise of Legends” no se parece a su precuela más que un puercoespín a un oso polar. Eso sí, los latigazos de grandeza los seguirá dando igual, para regocijo interior de muchos. Presenta como su mejor baza una radical distinción entre razas, tanto por jugabilidad como por aspecto, estructuras y unidades. Una lástima que nos hayamos quedado con la incógnita de conocer cuál será la tercera facción disponible. Quién sabe, quizá sean mamíferos evolucionados en honor a Darwin (visto lo visto, no nos extrañaría mucho). En todo caso, una pieza de arte presumiblemente exquisita a la que aún le quedan un par de retoques por hacer, aunque nadie duda que los chicos de Big Huge Games sean los mejores alfareros para llevarlo acabo. Brindemos por ello.
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