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Gusanos metálicos, píxeles, y el espíritu de NeoGeo.
Filtros trilineares, millones de polígonos por segundo, bump mapping, Dolby Digital 5.1, 1080p, shaders… hoy en día el mundo del ocio digital que nos rodea está inundado de miles de términos que definen las más diversas tecnologías para intentar acercar cada vez más los videojuegos a la realidad. Sin embargo, todavía existen algunos, aunque cada vez menos, que son capaces de aislarse de toda esa parafernalia y seguir con los gráficos 2D en baja resolución de toda la vida. Entre estos pocos puristas encontramos a SNK, la creadora de una de las plataformas arcade más exitosa de la historia, NeoGeo, en cuyos 15 años de vida hemos visto nacer sagas como “The King of Fighters”, “Fatal Fury”, y la que ahora nos atañe, “Metal Slug”.
Apenas a unos meses de llegar a los salones recreativos "Metal Slug 6", aparece en el mercado doméstico la versión del que hasta el día de hoy es el último de la saga, “Metal Slug 5”. Tras los excelentes tres primeros “Metal Slug” y la bancarrota de SNK, la cuarta versión pasó a manos de Mega Enterprises, produciendo un juego basado casi exclusivamente en refritos de los tres anteriores, reutilizando demasiados elementos y dejando un mal sabor de boca a todos sus fans. Después del batacazo que supuso dicho cambio de desarrollador, “Metal Slug 5” por fin volvió a sus orígenes, siendo programado esta vez por SNK Playmore, lo que a priori nos hacía pensar que, como mínimo, mejoraría el resultado de su antecesor.
Como habréis podido observar al referirnos a “Metal Slug 5”, lo hemos hecho en tiempo pasado, puesto que aunque en PS2 vea la luz en 2006, en realidad es un port prácticamente exacto de la versión arcade de 2003, contando con escasas diferencias sobre las que hablaremos más adelante. Así, comparar el juego a nivel técnico con el resto de productos para Playstation 2 sería totalmente injusto, por lo que el análisis estará principalmente contextualizado con respecto a la plataforma original.
Jugabilidad
“Metal Slug” nunca se ha caracterizado por una trama argumental demasiado definida o extensa, y esta ocasión no es ninguna excepción. Sin embargo, la explicación del argumento en “Metal Slug 5” es aún más escueta de lo habitual en la serie. Solamente si investigamos en su web conoceremos el nuevo guión que sirve de excusa para acabar con las hordas enemigas. En concreto volvemos a tomar el control del escuadrón de los Halcones Peregrinos, Marco, Eri, Tarma y Fio durante su enfrentamiento con el ejército Ptolemaico, el cual ha robado un disco con los secretos de los tanques que dan el nombre al juego, todo ello mezclado con excavaciones arqueológicas y ruinas míticas. El robo de los datos en si, es quizás el aspecto argumental más importante del juego, ya que propiciará que, junto a los tradicionales soldados enemigos (ahora en forma de fuerzas especiales e indígenas), aparezcan una gran multitud de variantes de tanques “Metal Slug”, dando algo de frescura al título, al menos en este aspecto.
Para los que todavía no hayan tenido la fortuna de jugar a ningún “Metal Slug” hay que aclarar que la mecánica de juego en toda la serie es extremadamente sencilla. Básicamente es un juego de plataformas y acción de lo más tradicional. Avanzaremos por los niveles, generalmente en dirección horizontal acabando con los enemigos que vayan apareciendo hasta encontrar un jefe final de gran tamaño al cual deberemos destruir para poder llegar al siguiente nivel. Entre medias de todo esto podremos liberar prisioneros de guerra que nos recompensarán con distintas armas, como ametralladoras, lanzacohetes, escopetas, o lasers. Además de esto, para llevar a cabo nuestra misión contamos, con nuestra simple pero efectiva pistola con granadas, y un cuchillo que resultará bastante útil en las distancias cortas. Por último, tendremos la oportunidad de hacer uso en determinadas ocasiones de vehículos, tanto del propio Metal Slug clásico, como de aviones, submarinos, coches, o el nuevo Slug Gunner, una especie de versión mejorada del Metal Slug original, que actúa como tanque y una especie de robot volador a la vez.
A lo largo de los 7 años que han pasado desde su primera aparición hasta “Metal Slug 5” no puede decirse que la jugabilidad haya evolucionado demasiado, por lo que quizás SNK Playmore en un intento de mitigar el estancamiento en esta área se ha decidido por añadir una nueva característica. Una, y sólo una…la posibilidad de deslizarnos por el suelo, disparando o no para evitar algunos ataques enemigos. Desgraciadamente no es algo que aporte mucho, puesto que el juego apenas crea ocasiones en las que sea necesario usar este nuevo movimiento. Pese a esto, es de agradecer que hayan tenido interés suficiente como para aportar algo nuevo, cosa que no ha pasado con una de las características más importantes que pudimos disfrutar por primera vez en “Metal Slug 3”: los caminos alternativos.
La posibilidad de desviar nuestro camino por rutas alternativas supuso aumentar considerablemente el atractivo del juego tras superarlo por primera vez, y fue recibida con elogios por todos los incondicionales de la saga.
Sin embargo, en “Metal Slug 5” y llevando al extremo la tendencia iniciada en su antecesor, apenas hay caminos alternativos, lo cual reduce drásticamente las posibilidades del juego y hace que rejugarlo se convierta en poco tiempo en algo demasiado monótono en comparación a lo ocurrido en “Metal Slug 3-4”. Especialmente, si tenemos en cuenta la escasez de niveles (sólo 5) y lo cortos que resultarán frente a los que pudimos ver en algunos de sus antecesores . Sin duda, más cortos que los niveles de “Metal Slug 4”, y mucho más escuetos que los de “Metal Slug 3”.
Otro de los aspectos que se echan en falta son las transformaciones que nuestros héroes sufrían al recoger ciertos objetos (convertirse en mono, zombie, momia..), ya que en esta ocasión sólo podremos entrar en el modo “Fat”, y apenas en un par de ocasiones a lo largo del juego. Por último, y lamentablemente teniendo que seguir con los aspectos negativos, destaca la ausencia de una mayor interactividad y sentido del humor que si hacían presencia en otros juegos de la serie, puesto que no podremos destruir la multitud de elementos de los escenarios a los que estábamos acostumbrados ni encontrar apenas las habituales situaciones graciosas de los otros productos.
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