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El conocido shooter aterriza en la Xbox de Microsoft.
Los tiempos están cambiando en el mundo de las consolas. Si antiguamente los FPS eran coto privado de los ordenadores de sobremesa, cada vez son más los títulos que van apareciendo en las distintas plataformas de juego. A pesar de los diversos esfuerzos realizados en los últimos años por los desarrolladores para demostrar que las consolas también pueden ser buenas plataformas para jugar un shooter en primera persona, la reciente historia ha demostrado que muy pocos títulos son los que finalmente han llegado a contentar a la inmensa mayoría, y aún muchos menos los que han llegado a superar a sus hermanos de PC. Tan sólo el juego de Bungie, "Halo", merece estar en el olimpo de los mejores shooters de la historia en cualquier formato.
“Battlefield 2: Modern Combat” es, en realidad, la primera entrega para consolas de una de las sagas más importantes y trascendentes de PC de los últimos años. El título “Battlefield” se ha convertido con tan sólo una entrega (a pesar de sus múltiples expansiones y productos menores como “Battlefield: Vietnam”), en sinónimo de horas de diversión constante para los aficionados al PC. La llegada de la segunda y esperadísima entrega, fue uno de los acontecimientos del año pasado, y afortunadamente para todos sus seguidores, el juego de Electronic Arts no decepcionó a nadie, convirtiéndose en instante en uno de los más jugados en el ranking online de PC, y en todo un superventas.
"Modern Combat" es la historia de un juego básicamente online que se ha visto en la necesidad de incluir un poco atractivo y muy inferior modo Campaña para un jugador. Durante unas 20 misiones debemos alternar entre los dos bandos enfrentados de una utópica tercera guerra mundial, con una ambientación realista y lo más parecida al combate moderno, del que hace gala el título.
La historia nos sitúa entre dos facciones: China por un lado y los americanos por otro, con algunas variantes. Básicamente el juego nos plantea una misma situación observada por dos puntos de vista totalmente enfrentados, comprobando cómo se manipula la verdad dependiendo del bando con el que juguemos. Algunos escenarios y misiones pueden resultar terriblemente parecidas dependiendo del bando al cual estemos manejando, pero siempre ambientadas y desarrolladas según la perspectiva que hayamos adoptado.
Jugabilidad
Decepción para los puristas del juego de PC y posible buena noticia para todos aquellos que vayan a probar el juego por primera vez. El sistema jugable de la saga ha cambiado. Ya no sólo nos vemos abocados a manejar un soldado durante toda la partida, sino que a lo largo podremos “poseer” a cualquiera de los soldados de nuestro pelotón para controlarlo y así entablar combate con distintos tipo de personajes. La sensación de realismo es bastante menor que en su precedente de PC, pero quizás ahora se suma un novedoso aspecto táctico, que propinará que el jugador tenga que discurrir qué soldado y en qué posición queremos jugar. Se pierden los largos paseos de la versión en PC en busca de un vehículo o de algún compañero motorizado y se gana en inmediatez para la acción en combate.
Cada tipo de soldado tiene un diminuto icono sobre su cabeza que indica la clase a la cual pertenece, y obviamente el armamento que posee. Saber combinar acertadamente los diferentes tipos de soldado será vital para la victoria de nuestro bando.
Localizar y usar el bazooka del ingeniero para destruir a los tanques enemigos, practicar misiones humanitarias con el médico o convertirse en un lobo solitario de la mano del francotirador son algunas de las opciones que nos da el juego. Las misiones suelen estar bastante bien estructuradas en cuanto a dificultad, armamento y contenido en el territorio. Quizás el mayor problema de ellas es que tenemos muy poco lugar para la improvisación, puesto que dependiendo del tiempo que consumamos, del numero de bajas que provoquemos o de los cambios de jugador, se nos otorgará una determinada cantidad de estrellas, la cual será la que marque nuestra puntuación final al concluir cada misión.
Aparte de poder rejugar tantas veces como queramos dicha fase, y de las distintas medallas que podemos recibir durante la misma, existen otro tipo de misiones reto que se van desbloqueando paulatinamente. Cada nivel, además de suponer una importante práctica para las misiones de la campaña single player, otorga una serie de estrellas que nos harán subir de ranking personal, desde el soldado raso hasta la posición más alta del ejército.
Para enfrentarnos con el enemigo no solamente contamos con la capacidad de cambiar de jugador, sino también con la posibilidad de poder pilotar hasta treinta clases de vehículos diferentes que encontraremos a lo largo del juego. Podremos desde pilotar un helicóptero y arrasar un poblado entero, algo que sin duda nos llevará horas y horas de práctica, pues su control no es nada sencillo, hasta surcar las aguas con una lancha motorizada mientras esquivamos como podemos el fuego enemigo.
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