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El famoso arcade vuelve actualizado con una nueva entrega.
Probablemente a cualquiera que este 2006 cumpla de 24 años en adelante la sola mención de Gauntlet le emocionará. ¿La razón? El simple hecho de recuperar para la memoria una de las recreativas más jugadas de todos los tiempos, con aquella fabulosa opción de permitir a cuatro jugadores disfrutar de forma simultánea en aquellos laberintos plagados de generadores de monstruos. Unas señas de identidad que lo convirtieron en un hito primero en los salones arcade y a posteriori en las casas de todo aquel que tuviera la versión doméstica. Los nuevos tiempos no podían quedar ajenos al recurso de la nostalgia y ya hace unos años llegó la primera adaptación a las tres dimensiones. Y ahora aterriza "Gauntlet: Seven Sorrows", un título que en esta vorágine de nuevas franquicias habría pasado desapercibido si no fuese por el papel en su desarrollo de Romero, el afamado crear de "Doom", todavía reponiéndose del legendario desastre que supuso "Daikatana".
Es justo reconocerle a esta nueva entrega de "Gauntlet" que sus programadores se han molestado en crear una historia que sobrepase el tópico de acabar con el villano de turno, aunque nadie puede esperar un "Xenosaga" o un "Silent Hill 2", obviamente. Narrada desde la perspectiva del fantasma de un emperador, la historia nos cuenta la deplorable traición de este soberano contra los cuatro legendarios héroes. Aconsejado de forma perniciosa por sus 6 consejeros, lograr arrebatar la inmortalidad de los protagonistas para su egoísta provecho, dejándolos encerrados y aislados de todo contacto con el mundo exterior. Sin embargo, los movimientos de sus consejeros pronto le hacen caer en la cuenta de que sus acciones han sido dirigidas como si él fuese una marioneta, y que el plan de estos últimos es usurpar su poder. Por desgracia, es demasiado tarde como para poner remedio a sus errores y acaba pagándolo con su vida, hecho que los traidores aprovechan para imponer el orden que ambicionaban. Por fortuna, los héroes sobrevivieron y emprenden la búsqueda para poner fin a los desmanes de los consejeros, que han adoptado formas a cada cual más terrorífica. Desgraciadamente, el juego no profundiza mucho en la historia, a pesar de su potencial, y en la beta que hemos probado apenas se ven secuencias que narren el argumento, amén de no haber voces para los protagonistas.
El Juego
Aquel que espere grandes evoluciones de fórmulas pasadas en esta nueva entrega de la saga, ya puede ir desechando esa idea de su cabeza. Básicamente, este "Gauntlet: Seven Sorrows" vuelve a hacer hincapié en una mecánica de hack & slash continua sin ninguna clase de variación. Incluso se experimentan cambios que significan un retroceso frente a sus predecesores. Por citar un ejemplo, en los juegos originales el uso del guerrero, la amazona, el elfo o el mago solía repercutir en la jugabilidad, debido a que cada uno de ellos tenía propiedades de defensa y ataque muy características. Pero en esta ocasión todos siguen patrones muy similares, con un ataque a larga y otro a corta distancia, uno capaz de tumbar a los enemigos protegidos y un último que sirve para elevarlos en el aire. Aunque visualmente sean ataques distintos, en la práctica, por desgracia acaban teniendo una eficacia muy similar, motivando poco al cambio de personaje.
Por otro lado, también han sido incluidos ciertos elementos propios de los RPGs, como la posibilidad de acumular experiencia o ir recogiendo piezas de oro a medida que se van derrotando enemigos. Esto servirá para adquirir nuevas combinaciones de golpes entre las distintas pantallas. Por desgracia, no tiene mucha utilidad y es perfectamente posible completar el juego empleando los combos básicos con los que se comienza la aventura. Aunque es harto probable que el jugador opte por ir adquiriéndolos, debido a que el juego pone toda clase de facilidades, y es inevitable que en el ecuador de la partida ya se disponga de poder adquisitivo suficiente para adquirir todo el catálogo de técnicas. También se recupera la clásica posibilidad de conseguir mejoras en el equipo de los personajes, con especial atención a las armaduras. Pero a diferencia de otras precuelas de la saga, no parece tener mucha incidencia en las propiedades defensivas de los protagonistas, así que cabe cuestionarse si sólo es una mera cuestión estética.
Desgraciadamente, en este título se ha perdido la clásica concepción laberíntica de los "Gauntlet" tradicionales, y que tanto encandiló a las jugadores en el pasado. El desarrollo sigue unas pautas muy lineales, con una mecánica consistente en ir desde un punto a otro, haciendo frente a los enemigos que surgen al paso del personaje y procurando destruir los clásicos generadores de monstruos que antaño tanto traían de cabeza a los jugadores.
Ni siquiera el combate supone grandes quebraderos de cabeza, debido a que la inteligencia artificial de los rivales es bastante escasa, pudiendo deshacerse de grandes contingentes enemigos con los golpes básicos, y más contando con unos ataques especiales abusivos que en su camino pueden incluso destruir los generadores. Esta mecánica acaba conllevando un desarrollo monótono, en el que el papel del jugador consiste básicamente en abrirse camino de forma repetitiva con la única motivación de ver en qué consiste el jefe final correspondiente. Por fortuna, por lo menos existe una gran variedad de lugares donde se desarrolla la acción, por lo que no resulta tan cansino como podría llegar a ser. Pero todos siguen pecando del gran lastre del juego: su excesiva linealidad, incluso para los estándares de los beat em ups actuales.
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