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Remake en GBA de la tercera parte de las aventuras de los famosos gorilas.
Primero, Donkey y Diddy tuvieron que buscar el tesoro de plátanos robados por el malvado Rey K. Rool. Luego, Diddy y su amiga Dixie fueron a rescatar a Donkey, raptado por el mismo villano que anteriormente se había llevado el tesoro. Y para completar la trilogía, Dixie tendrá que ir a buscar a dos miembros desaparecidos de la familia Kong... Donkey y Diddy. Por supuesto, contará con la ayuda de otro familiar, esta vez su primo Kiddy, para explorar una nueva isla, habitada por otra familia, en este caso de osos, e infestada de montones de nuevos Kremlins.
Así comienza la última aventura de los Kong, historia que ya pudimos ver en Super Nintendo en su momento, y que obtuvo unas puntuaciones muy altas (incluso algún 100 en determinada revista). Esta nueva versión ha sido mejorada notablemente gracias a la inclusión de nuevos minijuegos y algunos detalles especiales, al igual que ocurrió en las otras dos versiones de las dos partes anteriores. Sin embargo, en esta ocasión el juego en conjunto no parece tan mejorado como, por ejemplo, "Donkey Kong Country 2". A continuación veremos qué es lo que hace de esta tercera parte un juego algo inferior a su precuela.
Jugabilidad
El sistema básico del juego no ha cambiado con respecto a la segunda o la primera entrega. Manejamos a una pareja de Kongs, cada uno con ciertos detalles que los hacen únicos. En esta ocasión, manejamos a Dixie y Kiddy, y cada uno tiene sus puntos fuertes y débiles. Dixie repite habilidades con respecto al anterior juego: puede usar su coleta para volar y llegar a sitios inaccesibles, pero en contraposición, es bastante lenta. Kiddy, por su parte, es una especie de Donkey Kong vestido de azul. Sus habilidades consisten en su enorme fuerza (que se reduce a poder eliminar a los enemigos más grandes saltando sobre ellos), su habilidad para dar volteretas (mucho más útil que el remolino de Dixie), y en poder rodar por encima del agua (un movimiento extremadamente complicado de realizar y totalmente inútil). Además, ambos Kong podrán cogerse el uno al otro y lanzarse, pudiendo ocurrir dos cosas distintas. Si es Dixie quien lanza a Kiddy, podrá tirarlo hacia arriba para que al caer al suelo rompa determinadas grietas, y si lo tira contra una pared, luego podrá subirse encima como si fuera un barril de metal para eliminar a los enemigos que atropelle. Estos dos movimientos pueden sonar interesantes, pero la realidad es que tan sólo son necesarios en un par de ocasiones. Si es Kiddy quien lanza a Dixie, podremos hacer como en el anterior juego, y alcanzar algunos sitios demasiado altos, siendo especialmente útil para encontrar todos los secretos escondidos en los niveles. Una vez conocidos los movimientos, podéis imaginaros lo que encontraremos en el juego: un plataformas clásico y bastante largo, muy similar a los dos juegos anteriores.
Otros detalles que podremos ver en este producto son los compañeros animales, quienes han sufrido una importante renovación de plantilla. Tan sólo permanecen Enguarde, el pez espada, Squawks, el loro, y Squitter, la araña. Nuevos son Ellie, el elefante, Parry, el pájaro paralelo, y la versión morada de Squawks. Los tres primeros son igual que en las anteriores entregas: Enguarde es la mejor protección bajo el agua, Squawks nos lleva por los aires mientras lanza nueces, y Squitter sigue siendo la maestra en colocar telarañas plataforma. Ellie, por su parte, es una especie de Rambi, pero sin su fuerza bruta. Su mejor cualidad es la de poder absorber barriles desde lejos, y almacenar agua para dispararla con la trompa. Parry es un compañero extraño, ya que en vez de protegernos, tendremos que protegerle a él. Este animal vuela encima de nosotros a una altura fija, y si conseguimos llevarle hasta el cartel de “prohibido Parry” obtendremos algún bonus en forma de vida extra o de barril de fase secreta. La versión morada de Squawks, por su parte, no puede lanzar nueces, pero es capaz de levantar barriles y lanzarlos, protagonizando además algunas fases de lo más complicado.
La verdad es que con todos estos datos, el juego tiene muy buena pinta, ya que parece ofrecer una variedad muy interesante, sin ser demasiado diferente a los otros productos de la serie. El problema es que quizás la mecánica del juego se ha explotado demasiado, y "Donkey Kong Country 3" no es tan fresco como debiera. La pareja formada por Dixie-Kiddy no es tan buena como lo fueron Donkey-Diddy o Diddy-Dixie, y echaremos de menos algún personaje más ágil para determinados momentos. Los compañeros animales carecen del carisma de los famosos Rambi y Expresso, y el juego abusa de las fases en las que nos convertimos en ellos. Si bien en el primer y segundo juego la mayor parte de sus apariciones las hacían como monturas, en esta tercera parte encontraremos demasiadas fases protagonizadas exclusivamente por Squawks o Enguarde. Y hablando de exceso de fases, llegaréis a aborrecer los niveles submarinos. Ahora las fases en que manejamos a los Kong nadando por las profundidades se han multiplicado, siendo realmente los niveles más aburridos: lentos, complicados, y la única diferencia entre los dos Kong en estas fases se reduce a su forma y color, ya que bajo el agua se mueven a idéntica velocidad.
El otro aspecto negativo es la forma de introducir los secretos y elementos ocultos en este juego. En el primer "Donkey Kong Country", lograr el 101% del juego era una tarea realmente ardua, debido a la falta de indicadores. El segundo "DKC 2" arreglaba esto, puesto que nos informaba de cuándo teníamos todas las fases de bonus ocultas, así como las escondidas monedas DK. En esta ocasión, tenemos aún más cosas que buscar. Además de las fases de bonus “ocultas”, tendremos que localizar a Koin, un Kremlin que usa la moneda DK como escudo en cada nivel, y además encontrar a los 20 pájaros banana. Estos pájaros son la mayor novedad, estando dispersos por todo el mapa del mundo, en cuevas secretas que nos ofrecen retos al estilo “Simon dice”, o en manos de alguno de los personajes secundarios que pueblan la isla de los osos. Tendremos que hacer de recaderos para estos osos, quienes nos pedirán objetos determinados que obtendremos a base de ayudar a otros osos, formando una cadena más o menos interesante de completar. El problema es que esta cadena es, a veces, demasiado simple. En un par de ocasiones se limita a conseguir monedas oso (el equivalente a las monedas plátano de "DKC 2"), comprar un objeto, y dárselo a quien corresponda.
Además, los niveles de bonus cada vez son más fáciles de encontrar. Si hemos jugado a los anteriores episodios de la saga, encontraremos más de un 90% de las fases de bonus tan sólo en la primera pasada que le demos al juego. La mayoría están a la vista, y se basan en apartarnos un poco del camino con un salto más largo de lo normal. Las monedas de bonus que conseguiremos en estas fases secretas serán la entrada a los niveles especiales del mundo perdido, los cuales pierden bastante comparados con los niveles secretos diseñados para "Donkey Kong Country 2".
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