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Analizamos un nuevo y atractivo juego creado en España.
En un país como el nuestro crear una empresa de videojuegos tiene su encanto. En general, montar cualquier cosa requiere un esfuerzo, pero algo tan novedoso como los videojuegos tienen una carga extra. A pesar de la cantidad ingente de dinero que manejan (sólo en España se movieron 21 millones de euros) mucha gente cree que es cosa de niños. Por eso apoyamos iniciativas como la de Novarama, una compañía de Barcelona creada con la idea de hacer juegos.
Su primer juego completo es el que nos ocupa, un producto realizado con la idea de ser un reflejo de batallas épicas desde una perspectiva de tercera persona, siendo a los videojuegos lo que "Braveheart" es al cine. Tras 2 años de desarrollo, y después de aparecer de feria en feria de la mano de Planeta DeAgostini Interactive y la línea On Games, por fin podemos probar la versión final.
La historia de "Fallen Lords: Condemnation" nos coloca en un hipotético más allá un tanto bélico. Como si la guerra entre ángeles y demonios se hubiese extendido después del inicio de los tiempos, en el más allá un ángel desahuciado por sus superiores se encuentra en el frente encargado de la defensa de las tropas celestiales para detener al ejército del señor del mal. Mientras tanto, un grupo de almas perdidas se juntan para organizar una resistencia frente a la dominación divina o demoníaca.
Jugabilidad
La idea de "Fallen Lords: Condemnation" no está nada mal. En consolas ya han aparecido juegos parecidos, como la saga "Dinasty/Samurai Warriors" o "Kingdom Heroes Under Fire" (la antigua versión de ordenadores no), mientras que para PC tenemos solamente a "Juana de Arco", en un futuro "Dynasty Warriors", y si no pasa nada "Rise&Fall". Por lo tanto, entrar en este mercado ha sido, sin duda, una buena idea. Su realización no podemos decir que sea ni mucho menos floja, pero sí aseguramos que nos ha sorprendido.
Si bien en este tipo de juegos todas las pantallas suelen ser del mismo estilo, de batallas con muchísimos protagonistas tanto en pantalla como por nivel, en "Fallen Lords: Condemnation" la cosa es diferente. Estos niveles comparten protagonismo con otros estilos de juego, desde fases que nos recuerdan mucho a productos de acción en tercera persona como "Blade" (de Rebel Act), hasta pantallas de aprendizaje del entorno que nos rodea. En general, el producto está dividido en 3 campañas, dependiendo de la raza que decidamos controlar. Como hemos dicho en la introducción, las razas son los ángeles, los diablos y las almas perdidas. Mientras que los dos primeros no necesitan presentación, los últimos son las almas de todos aquellos que no han sido ni buenos ni malos en vida. Este detalle nos parece muy positivo, no sólo por la originalidad que plantea algo totalmente neutro, sino porque de esta manera se rompe la dicotomía típica en los juegos del género, donde todos son buenos o malos. Así, cada uno pelea por su propia piel, pudiendo ver, entre otras cosas, unos ángeles muy humanos.
Una vez elegida raza comenzaremos la partida. En los tres modos de Campaña empezaremos desde abajo, aunque en el único en el cual se nos guía de verdad es en el de los ángeles, de hecho, el tutorial opcional está basado en el ejército de esta raza. Los 3 ejércitos tienen más o menos las mismas tropas, si bien, como era de esperar, cada uno cuenta con sus propias características. Empezamos con las tropas de infantería ligera (nephtali en el caso de los ángeles, kodesh para los demonios, y ghouls en las almas perdidas), las cuales ofrecerán su cara más débil en el ejército de las almas perdidas. En general todas suelen ser bastante rápidas, con poca energía, pero con posibilidad de usar escudo, armas de cuerpo a cuerpo y arcos. Las tropas de infantería pesada son nuestro siguiente paso, llamándose eprhaim entre los ángeles, tumularios en las almas perdidas, y shezmu entre los demonios. Aguantan bastantes golpes a la vez que son capaces de levantar enemigos de un sólo ataque.
Posteriormente nos podremos hacer cargo de algún “mago”, ya que con esta denominación se encuentran los personajes capaces de realizar magia. Los ángeles tendrán a los elegidos (ya podrían haberlos llamado querubines), los demonios a un ser bastante desagradable llamado Szetesh (en las instrucciones viene el proceso de su creación y da algo de asquito), y en el bando de las almas perdidas estarán las archiconocidas banshees (o espíritus gimientes). Los magos son seres bastante curiosos, y una muestra muy poco común de manejo para los tiempos que corren. Además de los golpes normales, pueden emplear hechizos gastando puntos de maná, pero para realizar estos hechizos se debe hacer un movimiento en el momento en que empleamos los puntos de maná. La gracia es que en las instrucciones sólo nos dan un par de hechizos, con lo que tenemos que practicar para investigar cómo hacer todos los demás.
Finalmente, cada una de las razas tiene un campeón, un arma viviente que es el que nos guía durante la partida y que representa claramente a cada legión. El campeón de las almas perdidas es Dracus, el de los demonios Baal, y el de los ángeles el desterrado Saddiel. Además, pueden invocar a sus protectores, quienes no pueden estar mucho tiempo en pantalla, pero tienen poderes ilimitados, y su sola presencia intimida. Saddiel puede invocar al arcángel Gabriel, Baal se encuentra bajo la protección del rey Hamma, y Astarté es la protectora de Dracus.
Como os hemos dicho, en cada una de las campañas tendremos la posibilidad de jugar a diferentes niveles, teniendo cada uno de ellos una mecánica distinta. Comenzaremos con fases de aprendizaje o iniciación, para después pasar a misiones de escolta, de exploración, alguna misión controlando a un mago, y en último lugar niveles de batallas épicas.
En estas misiones tendremos a nuestro mando a varias unidades, siendo en algunos casos muchas para lo que un producto de este tipo suele manejar. Se las dirige con el ratón, como si hablásemos de un juego de estrategia en tiempo real, y la verdad es que el sistema, aunque es sencillo, no está del todo bien explicado ni tiene la profundidad que se le podría haber dado. Por otro lado, en alguna de las misiones antes comentadas existirá la posibilidad de montar en alguna de las bestias disponibles (cada raza tiene caballería ligera y pesada, behemoth y kraal por los demonios, shais y mastodontes de la estepa helada por los ángeles, y mambas y wyverns por parte de las almas perdidas).
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