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Serious Final Payne.
En 2003, el "Dead to Rights" original, primero en Xbox y posteriormente en otras plataformas, obtenía calificaciones bastante decentes por parte de la gran mayoría de las publicaciones del sector, gracias a la acción a raudales que lo caracterizaba, una gran multitud de minijuegos, y unos gráficos y sonidos buenos para la época.
Ahora, cercano ya 2006, y siguiendo con la tan en boga moda de sacar precuelas que invade casi todos los medios de entretenimiento hoy en día, Namco de la mano de WidesScreen Games nos vuelve a poner en la piel del aguerrido agente Jack Slate para conocer los hechos ocurridos con anterioridad al juego original.
En "Dead to Rights II" volveremos a ser un duro agente de policía de Grant City. En esta ocasión durante la investigación del secuestro de un juez amigo descubrirá una trama de corrupción y traiciones. La verdad es que el argumento, por otro lado totalmente estereotipado, es sólo un pretexto para justificar lo que realmente importa en el juego: la acción pura y dura, ya que disparar, y golpear a nuestros enemigos ocupará el 95% de nuestro tiempo mientras avancemos por Grant City. Y es que "Dead to Rights II" podría definirse como una combinación de "Final Fight", "Max Payne" y "Serious Sam". En el primer caso por el concepto de “yo contra el barrio”, en el segundo por el tiempo bala acompañado de armas de fuego, y en el tercero, además de por la actitud de Slate (frases como “Jack para todos”, “Soy Jack Slate Cabrón”, etc..), por la incesante horda de enemigos que no nos dejarán respirar ni un sólo momento. Aunque si hay algo que caracteriza a "Dead to Rights II" es el toque arcade a lo años 80-principios de los 90 presente en casi todos los aspectos del juego.
Jugabilidad
La jugabilidad en "Dead to Rights II" alterna entre dos modalidades bien diferenciadas a lo largo de los 8 niveles en los que se divide el juego, por un lado el shooter en tercera persona, y por otro los niveles en los que la lucha cuerpo a cuerpo será la protagonista. En las fases con armas de fuego, la manera de acabar con los enemigos será mediante un sistema de puntería automático. Esto es, al pulsar R1 el enemigo más cercano aparecerá señalado con un círculo, pudiendo mediante el stick analógico derecho alternar entre todos los que pueblen nuestra pantalla en cada momento. El color del círculo variará en función del daño que podamos infringirle según la distancia a la que nos encontremos, por tanto, la precisión a la hora de apuntar cede su importancia al saber elegir rápidamente el blanco adecuado en cada momento. Además, a expensas de la barra de adrenalina de Jack podremos desarmar a nuestros enemigos de formas bastante espectaculares, usarlos como escudos humanos o realizar saltos en tiempo bala a la vez que disparamos. Respecto a ese tiempo bala, la verdad es que su abuso en otros juegos, a veces de forma innecesaria, hace que la manera tan clásica en que "Dead to Rights II" lo emplea resulte simplemente una anécdota en el conjunto del juego. Por último podremos cubrirnos en esquinas y otros elementos del entorno para disparar desde posiciones seguras, o hacer uso de cualquier objeto susceptible de explotar en nuestro beneficio (bidones, coches, motos…).
En cuanto a las fases de combate cuerpo a cuerpo, basta con imaginarse una versión en 3D de títulos como el ya mencionado "Final Fight", o "Streets of Rage". De hecho, “casualmente” uno de los movimientos de Jack en este modo, es exactamente igual al golpe más característico de cierto personaje principal del arcade de Capcom. Respecto a la mecánica de juego de estas fases, digamos que los “machaca-botones” estarán totalmente en su salsa, ya que simplemente deberemos pulsar repetidamente el botón de patada o puñetazo para ir acabando con el esbirro de turno que se nos ponga por delante. Quizás lo más destacable de estos niveles sean los movimientos especiales aprovechando las armas que tengamos equipadas en cada momento: bates de baseball, cuchillos, botellas rotas, etc…
Aunque Jack se desenvuelve bastante bien, contará además con la ayuda de su perro Shadow. Desgraciadamente en esta ocasión su papel es algo menor que en el primer "Dead to Rights", limitándose de forma exclusiva a lanzarse contra los enemigos recuperando de paso su arma para nosotros al pulsar L2.
En resumen, haciendo uso de las habilidades comentadas arriba, deberemos avanzar a lo largo de distintos niveles, compuestos en su mayoría por una poca inspirada sucesión de pasillos y esquinas a cuya vuelta nos esperan grupos de enemigos. La verdad es que la jugabilidad de "Dead to Rights II" es en resumen bastante sencilla, quizás incluso demasiado. Y es aquí donde encontramos las similitudes más importantes con los arcades clásicos, puesto que las fases son total y absolutamente lineales. Sólo en algunas ocasiones tendremos que desviarnos del camino principal para activar algún botón, o recoger una llave que nos permita acceder al siguiente nivel, tarea que se repetirá una y otra vez a lo largo del juego.
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