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Aunque con retraso, finalmente Northland ha llegado a España.
Hoy analizamos un juego del año 2002. Pero no, no estamos en la zona de Retrogaming, sino que ahora este producto llega a nuestras tiendas a través de los chicos de Ludis Games. Después de los dos primeros "Cultures", esta tercera parte desarrollada por Funatics Software (los creadores de otro “éxito” llamado "Zanzarah") nos vuelve a poner en la piel del héroe vikingo Bjarni, sus amigos (o más que amigos) Hatchi y Cyra, y su tribu de vikingos. Cómo no, deberán enfrentarse a peligros que hacen temblar el reino de los Dioses para poder seguir sus apacibles vidas, ya que Hatchi ha pedido socorro a Bjarni en el retorno a sus tierras.
Jugabilidad
Lo primero es una queja. Vale que el juego sea del año 2002, pero desde mucho antes el scroll con el ratón ya existía. Es bastante infumable el tener que clickear todo el rato en el minimapa para poder ver qué hacen nuestros pequeños.
Una vez superado este escollo, vemos que "Northland" es un juego, que por así decirlo, mezcla la estrategia en tiempo real con juegos como "Los Sims". No es la primera vez que se hace, ya que productos como "Knights and Merchants" o "Beasts and Pumpkins" también mostraron un concepto similar, incluso el clásico "The Settlers". Así que no sólo tendremos que darles órdenes a nuestros personajes, sino que también deberemos hacer lo posible por que sean felices, tengan una familia, su trabajo se adecue a sus preferencias, etcétera.
Así, nosotros deberemos hacer lo posible para que cada vikingo sea lo más profesional posible. Según lo bien que esté realizando su labor, nuestro vikingo irá ganando puntos de experiencia que le permitirán desarrollarse en su especialidad. Cuando llegue al máximo podrá dejar su trabajo y comenzar otro dentro de la rama de trabajos que poseen, de manera que al final tendremos unos verdaderos currantes.
Es necesario que cada vikingo tenga una profesión para poder continuar con nuestro avance en el juego, y para ello podemos decirles a los vikingos que no realizan ninguna obra a qué se deben dedicar. Normalmente, cada profesión tiene un edificio asociado, siendo el del herrero la herrería, el granjero la granja, el panadero la panadería, etc… Como tenemos todos los edificios disponibles al principio, sólo es cuestión de construirlos y usarlos sabiamente para que nuestros vikingos los aprovechen de una manera notable.
Un detalle que podría hacer saltar las alarmas es que en este juego, salvo excepciones como Cyra la arquera, las mujeres son mujeres de casa. Esto quiere decir que no pueden realizar trabajos, profesiones o similares, y su única obligación es cuidar la casa, hacer la comida y tener hijos. No haremos más comentarios, puesto que para eso están las columnas de opinión de los periódicos.
Además de cuidar la población otorgándoles trabajos, también deberemos defenderla de ataques hostiles, y de vez en cuando tendremos que atacar a otros lugares. Aquí se hace especialmente relevante la tarea del héroe, un personaje con más energía que el resto, mejor capacidad de ataque, más visión, que no necesita ni comer ni dormir (la verdad es que estos héroes son verdaderos campeones), pero que si muere provoca que la misión se termine ahí mismo. Junto a estos héroes contaremos con guerreros elegidos entre los distintos civiles que tenemos por ahí diseminados. Necesitamos un cuartel para poder emplearlos, y una vez ya formados, podremos asignarles el cometido que van a realizar mediante la especialización. No es lo mismo un escuadrón formado para acabar con otros infantes a uno especializado en derribar edificios.
Por si esto fuera poco, el juego cuenta con varios tipos de partidas, desde el magnífico tutorial, que nos pondrá las cosas mucho más fáciles, hasta la posibilidad de hacer partidas sueltas, pasando por un modo multijugador bastante aceptable.
En resumidas cuentas, podemos decir que "Northland" es un juego bastante entretenido, siempre y cuando disfrutes de la microgestión, ya que es lo más destacado de este juego. Eso de poder personalizar de tal manera a cada uno de tus vikingos tiene su encanto. Por desgracia, el ritmo del juego es bastante lento, y no hay casi desafíos. Aun así, tenemos la posibilidad de acelerar las partidas al usar el modificador de velocidad, lo que nos permitirá jugar el triple de rápidos. Pero el ritmo en general sigue siendo bastante pausado.
Gráficos
La verdad es que dan un poco de pena. Sinceramente, hasta los gráficos de "Warcraft 2" eran bastante mejores. Eso sí, rebosan simpatía por todos los costados, pero en los tiempos que corren jugar a un juego de estrategia con gráficos 2D y una resolución poco elevada no es demasiado de recibo.
Los personajes están más o menos bien diseñados (clásicos vikingos graciosotes), y tienen el detalle de sufrir los avances del tiempo y de la profesión que les hagamos elegir, mientras que las animaciones están bastante logradas. Los edificios no acaban de guardar las proporciones respecto a los personajes, y son notablemente más pequeños de lo que deberían ser.
La introducción tampoco es para tirar cohetes, pero bueno, al menos hay algo.
Música & Sonido
La música es uno de los apartados fuertes del juego, y es que las melodías que acompañan a la partida son realmente emotivas, e incitan a no dejar de jugar sólo por seguir escuchando esas tarareables composiciones que nos transportan a otra época donde juglares y trovadores invadían los caminos y pueblos para contar historias a todo aquel que quisiera escucharles. Los sonidos no son ni muy buenos ni muy malos, cumplen y ya está. Y el doblaje, pues está en castellano, pero tampoco hablan mucho. Por suerte, sí que hay textos y están perfectamente traducidos.
Conclusión
Dejando de lado el bajo precio, no hay demasiadas razones por las que preferir "Northland" a otros juegos. Sí, es un producto de calidad, pero ya tiene mucho tiempo, y si quieres un juego estilo "Los Sims" ya tienes "Los Sims 2" y sus expansiones, mientras que en gestión de civilizaciones o batallas hay productos mucho mejores. Pero si lo vuestro es la cultura vikinga, aquí tenéis un simpático juego con el que disfrutar mucho tiempo.
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