|
El Action RPG de Climax aparecido en Xbox ya disponible en PC.
Al igual que el resto de cosas de la vida, los videojuegos están sujetos a interpretaciones. Para unos los juegos de conducción se pueden entender como divertidos arcades al estilo de “Out Run 2” o “Ridge Racer” mientras que para otros el coche virtual sólo se disfruta en “Gran Turismo” o “GTR”. En el caso del rol la diferencia está aún más polarizada. Por un lado tenemos el rol occidental, con sus raíces hundidas en el PC y densas historias de fantasía pero con estilo realista, y por el otro el rol oriental, dominador en el mundo de las consolas y al que todo hijo de vecino asocia hoy en día con las últimas encarnaciones de “Final Fantasy”, es decir mucho combate por turnos y unas historias situadas en mundos oníricos. Resumiendo, el rol en PC es largo y oscuro mientras que en consola es lento y colorista.
¿Qué pasa cuando unes los dos estilos? Pues que en consola te puedes encontrar un título tan soporífero como “King's Field IV” o en PC rol con colorines como “Sudeki”, el juego que nos ocupa. Y es que aunque a primera vista no lo parezca, los creadores de “Sudeki” son los británicos de Climax, conocidos por sus “Moto GP” para PC y Xbox o su clásica serie “Runabout”, tan divertida como técnicamente prescindible. ¿Han sido capaces estos ingleses de capturar la esencia del RPG oriental o nos encontramos ante otra prescindible conversión de consola a PC?. La respuesta como siempre en los siguientes párrafos.
Jugabilidad
De entrada “Sudeki” empieza bien. Antes de comenzar el juego nos recibe una preciosa introducción donde mediante una voz en off y un teatro de sombras chinas se nos va explicando la historia del mundo en el que transcurre la acción. El contenido no es para tirar cohetes: resulta que se creó el mundo y un dios muy poderoso se sentía triste porque no tenía igual, así que creó un hermano que resultó ser un poco malvado y al que hubo que derrotar con la ayuda de los humanos a costa de que el mundo quedara dividido en dos. Pero como estas cosas nunca acaban fácilmente, los siervos del hermano malo están invadiendo las luminosas tierras de Ilumina, provocando el caos por todo el mundo. ¿Hora de mandar al ejército? Mejor buscar un pequeño grupo de valientes aventureros para que se encarguen del problema.
Así es como acabamos manejando a los cuatro protagonistas de “Sudeki”. Primero conocemos a Tal, un joven guerrero de Ilumina que se encargará de repartir las tortas a los enemigos. Después se nos unirá Ailish, hija de la reina y la maga del grupo, pero cuyo principal objetivo es el de enseñar toda la carne posible sin llegar a montar un escándalo. Los últimos en incorporarse al grupo serán Buki y Elco, una mujer gata de marcadas creencias religiosas y una especie de científico que cuenta con un brazo mecánico respectivamente. A estas alturas es el momento de hacer un repaso: historia con buenos y malos, grupo de héroes estereotipados, chica que enseña chicha, tipo con espada, científico y religioso. Vamos que tenemos lo básico para crear un RPG al más puro estilo japonés. Ahora falta el sistema de combates, punto donde “Sudeki” se separa del planteamiento habitual y nos regala enfrentamientos en tiempo real en vez de los clásicos combates por turnos.
El funcionamiento es muy simple y posiblemente le suene a todos los que han jugado alguna vez a “Phantasy Star Online”. Nuestro grupo entra en una zona, esta se cierra y empiezan a aparecer enemigos de forma aleatoria a los que debemos derrotar para poder continuar. Para enfrentarnos a ellos contamos con dos tipos de combate, el cuerpo a cuerpo y el ataque a distancia. Los encargados de repartir mandobles y puñetazos son Tal y Buki, los cuales pueden lanzar todo tipo de golpes además de realizar diversos combos de ataque cuando combinamos correctamente las series de golpes, mientras que Ailish y Elco son los encargados de atacar desde la distancia gracias a una cámara que nos permite controlarlos en primera persona como si de un shooter se tratara. A la hora de la verdad el sistema funciona perfectamente y los combates de “Sudeki” son bastante más entretenidos que tener que navegar en un mar de menús; aun así hay un par de peros. El primero es el sistema de apuntado, el cual no es demasiado preciso, pero el más importante es la debilidad de la IA. Cuando entramos en combate, nosotros tan sólo controlamos directamente a uno de los personajes, mientras que los otros tres del grupo se rigen por unas reglas muy básicas de comportamiento como son atacar, defenderse o huir, aunque desgraciadamente nuestros compañeros suelen tener tendencia a usar una cuarta regla: quedarse atascados. Y es que muchas veces si nos descuidamos veremos cómo alguno de nuestros personajes empieza a recibir más palos que una estera, y nos es necesario ir saltando de uno a otro constantemente, lo cual unido a que durante la batalla el acceso al inventario no pausa el juego, hace que algunos combates sean totalmente caóticos.
En cuanto a la otra parte importante del desarrollo: los puzzles, “Sudeki” deja bastante que desear. En general podemos decir que a lo largo de la partida encontraremos dos tipos de puzzles, los que necesitan la habilidad de algún personaje y los desafíos lógicos. Aparte de combatir, Tal puede aprovechar sus músculos para mover rocas, Ailish tiene la capacidad de hacer desaparecer objetos invisibles, Buki puede escalar y Elco cuenta con un jetpack que le permite volar, habilidades que se nos irán haciendo necesarias en algunos puntos para seguir avanzando. Por su parte, los puzzles lógicos son demasiado evidentes como para ni siquiera considerarlos puzzles, es más en muchas ocasiones tenemos la solución en el mismo lugar donde se nos plantea, lo cual hace pensar si realmente estos aportan algo al desarrollo del juego o se crearon para que el conjunto no quedara en un simple mata-mata.
Envolviendo todo esto queda la historia, parte fundamental en un juego de rol que se precie. La de “Sudeki”, aunque arquetípica y bastante trillada, se deja jugar, e incluso en algunos momentos tiene destellos de brillantez, pero estos tardan bastante en aparecer. Hasta que no llevamos un buen rato jugando el desarrollo no empieza a ponerse interesante, pero una vez llegados a este punto ya nos queda poco juego y tras haberlo completado no sentimos la necesidad de que hubiese durado unas cuantas horas más.
Gráficos
Viajar por los paisajes que componen el mundo de “Sudeki” es una delicia para los ojos. Exuberantes y coloristas, los gráficos del juego nos muestran un mundo que tan sólo por su belleza ya dan ganas de recorrer. Tanto las texturas como los efectos son de gran calidad y convierten a “Sudeki” en uno de los RPG de PC más bonitos de jugar. Desgraciadamente, si dejamos de mirar los escenarios y nos fijamos en los protagonistas la magia se desvanece, ya que los diseños de estos son repelentes. Es como si el encargado de crearlos no hubiese tenido claro qué clase de aspecto quería darles y hubiese optado por mezclar diferentes estilos, con la desgracia de que el resultado no fuera lo mejor de cada uno. Además la animación no es especialmente fluida, pero comparado con los protagonistas es un detalle que no tiene mucha importancia.
Música & Sonido
En el apartado musical la banda sonora de “Sudeki” es bastante variada, con algunas pistas realmente buenas y en general acorde con el desarrollo del juego. En cuanto a los efectos y las voces lo más destacable es la mezcla de idiomas, ya que por ejemplo la introducción está completamente narrada en castellano, pero una vez en el juego todos los personajes hablan en inglés. No es que el doblaje sea especialmente bueno, además de que hay cientos de lineas de diálogo para traducir puesto que prácticamente todos los personajes con los que nos cruzamos nos dicen algo, pero el efecto es cuanto menos extraño.
Conclusión
Tras unas treinta horas de juego la magia de “Sudeki” se apaga totalmente. Estas treinta horas son más o menos el tiempo que necesitamos para completar el juego con todas las aventuras y misiones alternativas que se nos proponen aparte de la trama principal. El juego no es malo, podemos decir que en la parte teórica la gente de Climax ha sabido comprender las bases de un RPG oriental, pero le falta algo muy importante: personalidad. Mientras avanzamos por “Sudeki” no tenemos la sensación de introducirnos en la historia o identificarnos con los personajes, todo es demasiado genérico y lo hemos visto en demasiadas ocasiones como para que nos interese. A falta de carisma, el producto se torna en un entretenido juego de acción en el que vamos subiendo niveles, con lo que es comprensible que en treinta horas o menos ya hayamos visto todo lo que nos interesaba y el juego pase a la estantería sin pena ni gloria.
|