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La trilogía de Sly se cierra con un título de aventuras y plataformas en la línea de sus antecesores.
Durante el próximo otoño llegará a las tiendas el nuevo capítulo de la serie “Sly” que completa la trilogía del mapache ladrón. Pese a nacer con cierto aire de secundario, este personaje se ha ganado un respeto entre el público y compañías gracias a su calidad y buenos resultados en ventas. “Sly 3: Honor among thieves” volverá por los mismos caminos que sus predecesores aunque con algunas novedades. Sus desarrolladores, Sucker Punch, son aún una compañía joven y no debe ser el momento de correr riesgos innecesarios cuando todavía esta licencia parece tener mucha vida. A sus espaldas únicamente quedan las dos primeras entregas también en PlayStation 2 y “Rocket: Robot on Wheels” para Nintendo 64. Como detalle, el juego se pondrá a la venta con unas gafas de 3D con las que recorrer algunos niveles especiales, una idea divertida y original para participar en el cómico mundo de Sly. Estará en las tiendas a partir de octubre.
El Juego
Después de detener los planes de Clockwerk al final de “Sly 2”, las repercusiones fueron irreversibles: Bentley lesionado en silla de ruedas y Murray ha dejado la banda por su sentimiento de culpa hacia la situación de Bentley. Ahora tiene una vida tranquila y placentera. Mientras tanto, Sly sigue investigando y da con una fortaleza familiar en cuyo interior aguarda la fortuna de la familia Cooper. Sin embargo, alguien más parece estar detrás de ése golpe. No tardarán en volver a reunirse para trazar un plan a la altura de las circunstancias. Bajo esta línea argumental el desarrollo del juego será bastante tradicional con numerosas misiones y escenas de vídeo que muestran tu avance en la historia. Para ofrecer una estructura más variada se ha comenzado por incluir nuevos personajes jugables. Algunos de ellos son viejos conocidos, como Carmelita Fox, Dimitri el lagarto de la segunda parte o bien el Koala shaman. Por supuesto tienen características distintas, ya que Carmelita va armada con una pistola y el Koala tiene especial facilidad para controlar la mente o camuflarse. Todas estas incorporaciones se extienden lógicamente al conocido trío de ladrones que también ve ampliadas sus posibilidades. En el caso del protagonista, Sly, es capaz de llevar nuevos disfraces que faciliten su tarea además de mejorar sus técnicas de combate. Por su parte, Murray ejecutará movimientos mucho más potentes. Ya conocemos la lesión de Bentley, pero eso no será un problema, puesto que su silla de ruedas no es nada normal e incorpora varios artilugios interesantes que junto con su intelecto nos ayudarán a resolver varios puzzles. Si al final de cada misión vendemos todo lo que hemos conseguido podemos invertir esa cantidad en mejorar los movimientos de alguno de ellos. Dentro del empeño de Sucker Punch por ofrecer un desarrollo variado de la historia se encuentra la inclusión de niveles en 3D. Como hemos dicho antes, obtendremos unas gafas con una lente roja y otra azul que nos permitirán ver todo con un impresionante efecto tridimensional. Si por alguna razón no nos parece tan atractivo o bien resulta incómodo siempre podemos desactivar la opción.
El tercer elemento para dar variedad al juego tras los personajes y las gafas 3D está en algunos niveles en los que en lugar de la clásica mecánica de plataformas tenemos que pilotar algún tipo de vehículo. Entre ellos destacan un coche, un barco o bien un avión al estilo Barón Rojo. También en cada una de estas misiones habrá objetivos distintos, en este último caso el de eliminar un número determinado de enemigos. El principal ‘gancho’ de estos escenarios está en que posteriormente podemos participar en ellos en el modo multijugador a pantalla partida consiguiendo una experiencia tremendamente divertida. Una de las pruebas más divertidas de las que hemos probado es la batalla naval, en la que giramos nuestro buque con los botones superiores intentando alinearnos con nuestra rival. Mientras, nos movemos por la cubierta del barco reparando las zonas dañadas y accionando las hileras de cañones. Otra opción es perseguir a Sly tomando el control de Carmelita. Un multijugador que ni por asomo tendrá el protagonismo de la historia, pero que sí cumple con creces y alarga la vida del juego en compañía de algún amigo.
A Nivel Técnico
Como ya ocurriera en la segunda parte, Sly vuelve a protagonizar un título con un apartado visual muy cuidado. En este caso la técnica del cel-shading se ha exagerado mucho más con la definición de contornos al estilo cómic obteniendo grandes resultados. Los escenarios no tienen esta estética tan marcada, pero sí se han ambientado con numerosos detalles. De ellos destaca principalmente la amplitud, tanto hasta donde alcanza la vista como por encima de nuestras cabezas, ya que siempre hay elementos donde agarrarse o saltar sigilosamente, algo que forma parte de la naturaleza de Sly. Las animaciones de los personajes destacan por su fluidez, principalmente cuando posan como espías. Mención aparte merece la inclusión de algunos escenarios en tres dimensiones en los que pese a perder el colorido habitual del juego se pueden conseguir interesantes sensaciones. Respecto al audio, contaremos con una banda sonora coherente con lo visto en las entregas pasadas y que combina las melodías propias de la acción con otras dedicadas a rodear de suspense la situación.
Conclusión
Sucker Punch sigue manteniendo el mismo esquema en esta tercera parte del universo Sly. Esto le obliga a incluir componentes menores que sigan rodeando la historia y que ayuden a ofrecer un producto más completo. Una muestra de ello es la aparición de minijuegos para competir con algún amigo o bien los nuevos personajes. Novedades que no revolucionan, pero que sí pueden justificar su compra teniendo además en cuenta que no ha perdido calidad respecto a su antecesor. Otro ejemplo de ello es la posibilidad de jugar con nuestras gafas 3D, interesante aportación de uso opcional. Un desarrollo marcado por la sencillez y asequibilidad del género plataformas adecuado para jugadores noveles pero también para quienes gusten de las aventuras sin compromiso.
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