|
Toshio Iwai nos ofrece una nueva obra maestra que combina la vista, el tacto y por supuesto, el oído.
Las originales cualidades de una consola como Nintendo DS pueden dar para mucho más que para simples juegos similares al del resto de plataformas portátiles. Esta máxima la debió ver Toshio Iwai mucho más clara que nadie a la hora de proyectar “Electroplankton”. El artista japonés visionario de las artes visuales ha conseguido conjugar el que fuera su gran sueño: un videojuego como medio de expresión musical. Una experiencia completamente distinta al resto con la que disfrutar de un elemento multimedia como DS sin más pretensiones. Definir “Electroplankton” es una tarea harto complicada y no se acaba de entender hasta que se prueba de primera mano. No se trata de un juego musical tipo ‘Dance Dance Revolution’ ni un “Band Brothers”, es un producto de puro entretenimiento y plasticidad. Lo pudimos probar recientemente de la mano de Nintendo y se puso a la venta en Japón el pasado día 7 de abril. De momento no tiene ningún plan para ser distribuido en nuestras fronteras, pero dado que su lanzamiento americano sí está confirmado, todo es posible. En cuanto a la versión japonesa, incluye un embalaje luminoso en color azul marino y unos auriculares.
¿Quién es Toshio Iwai?
Se trata de uno de los artistas contemporáneos más reconocidos en Japón y el mundo entero. Nació en 1962 en la prefectura de Aichi, en el año 1981 comenzó a experimentar con cinemáticas que le llevaron a ver los videojuegos como un sistema de música visual. Once años más tarde ya estaba licenciado en Artes Plásticas de la Universidad de Tsukuba y había completado el programa Artist in Residence del Exploratorium en San Francisco. De esta etapa destacan sus obras ‘Well of Lights’ o ‘Music Insects’. Posteriormente inició una serie de trabajos en televisión como el programa científico “Einstein TV” o los personajes diseñados para “Ugo Ugo Lungha” en Fuji Televisión. Desde entonces su reconocimiento no ha cesado, encabezando la expedición japonesa de la EXPO’92 en Sevilla, el Instituto de Imagen Multimedia en Karlsruhe o exposiciones de personajes en Osaka y Ámsterdam.
El Juego
Realmente no creemos que al hablar de “Electroplankton” estemos hablando de un juego. Un juego tiene un reglamente propio, una mecánica y lo más importante: plantea un reto. En este caso no hay más objetivo o reto que divertirse en compañía de estas criaturas musicales hasta que nuestro tiempo y ganas lo permitan. No se trata de una máquina para componer nuestras propias melodías, ya que ni siquiera podrán guardarse. Tampoco de un reproductor convencional, porque no escucharemos más de lo que podamos hacer en pantalla. Ni siquiera es un instrumento, puesto que no posee ciertas particularidades del término. En definitiva, es un título para DS dirigido al entretenimiento multimedia y no sólo a la música como pueda parece en un principio. Una partida de “Electroplankton” arranca con dos simples modos de juego: Performance y Audience. El primero de ellos es el principal, pudiendo en él recorrer cada uno de los diez minijuegos en los que se divide. Cada minijuego tiene un nombre propio de su plankton y una jugabilidad distinta. En el Audience Mode simplemente se ejecutará uno de los diez automáticamente para mostrarnos lo que estas criaturas pueden hacer por su cuenta mientras las observamos. Todo se desarrolla en la pantalla táctil mientras que la superior está reservada a un zoom sobre el plankton que podremos controlar con X e Y. A continuación señalamos el funcionamiento de cada uno de los niveles.
- Tracy: En la parte inferior de la pantalla tenemos una serie de plankton que podremos pinchar y desplazar describiendo una trayectoria. Dicho recorrido lo realizarán continuamente en forma de bucle. Según la longitud del trazo y el sonido del plankton escogido tendrá un compás determinado. La combinación simultánea de todos ellos llena la pantalla de efectos visuales y una melodía compleja resulta de ello.
- Hanenbow: Esta vez la imagen se fija sobre una planta acuática con varias hojas que tienen trazada en su mediana una línea vertical. Esta línea es un soporte en el que rebotan los renacuajos que salen disparados desde el lateral de la pantalla. Moviendo el grado de inclinación de cada hoja podemos conseguir que vayan rebotando de una a otra dejando un agradable sonido en cada golpe y en consecuencia, una melodía. La cantidad de impactos en cada hoja las hará cambiar de color.
- Luminaria: Se forma por una cuadrícula de 36 flechas que pueden marcar cualquier dirección entre horizontales, verticales y diagonales. En las esquinas tenemos 4 plankton que se corresponden con cuatro efectos sonoros distintos que se reproducen al pasar por cada una de las flechas. Dirigiendo el sentido de su recorrido obtendremos unos u otros resultados musicales.
- Sun-Animalcule: Los plankton protagonistas son las burbujas, que al ser pinchadas por nuestro stylus emiten su propio efecto.
- Rec-Rec: En esta ocasión encontramos peces capaces de contener el sonido y emitirlo. El uso del micrófono está asegurado para registrar nuevos sonidos.
- Nanocarp: Estas pequeñas criaturas emiten efectos cuando las corrientes marinas pasan sobre ellas. Las corrientes pueden ser lanzadas con el pad direccional siempre que antes los hayamos colocado en un orden lógico. Para hacerlos formar un determinado orden podemos aplaudir, soplar, tararear canciones o crear un ritmo.
- Lumiloop: Esta vez encontramos cinco plankton con forma de rosquilla que tendremos que hacer girar en ambos sentidos para que emitan sus ondas sonoras. Con el botón Select cambiaremos su entorno.
- Marine Show: 35 plankton dispuestos sobre la pantalla tendrán que ser arrastrados por nuestro stylus hasta otra posición. Intercambiando su lugar conseguiremos nuevas melodías.
- Beatness: Tenemos 5 criaturas con una cola de nueve burbujas cada una dispuestas como si fueran cometas. Reproduciendo el sonido de cada una podremos formar composiciones entre las que destaca la banda sonora de Super Mario Bros.
- Volvoice: Los Volcoice pueden cambiar de forma y absorber el sonido que escojamos.
Las palabras son un difícil instrumento para entender el funcionamiento de cada uno de ellos, así que para verlo en acción sin recurrir a la información recomendamos visitar la web oficial y los vídeos del juego desde aquí.
A Nivel Técnico
No es en este apartado donde “Electroplankton” nos tenga mucho que enseñar. Los gráficos son muy simples pese a que cuentan con multitud de efectos que convierten en un espectáculo visual aquellos momentos en los que nuestra partida se desarrolla con éxito. Los diseños de los niveles y de los plankton en cualquier caso no dejan de ser originales y agradables, sin demasiadas pretensiones. El resultado es simple pero hace de él una experiencia sensorial única en la que la vista, oído y tacto se unen. El sonido es lógicamente el grueso del juego, aunque también depende de nuestra pericia en la interacción con los plankton. La única opción de juego incluida en el producto se refiere a él: la posibilidad de utilizar auriculares o los altavoces de Nintendo DS. En ambos casos la definición es muy buena y sólo en el segundo podemos encontrar un poco de más saturación en los sonidos más graves, nada que nos afecte demasiado.
Conclusión
Con “Electroplankton” aún después de haber probado todos los modos de juego no consigues una palabra con la que definirlo directamente. Los más irrespetuosos con él pueden tildarlo de una “fumada”, pero también deben reconocer que han pasado un buen tiempo pegados a la consola. No es un reproductor, ni un compositor y lo mejor de todo, no es un juego normal y corriente como tantos. La experiencia “Electroplankton” se fundamenta en el ocio y el entretenimiento desvinculado a la competitividad y la acción. Aprovecha constantemente las cualidades originales de la DS como la pantalla táctil o el micrófono y prescinde de difíciles combinaciones de botones para ofrecer una experiencia de juego única. Todo esto está muy bien, pero como siempre no planteamos una pregunta: ¿Estamos preparados para este tipo de productos? Normalmente reclamamos juegos más originales y sorprendentes, pero luego descartamos todo lo que no siga un esquema de juego conocido. “Electroplankton” nos hace ver cómo de amplio es nuestro campo de visión respecto al ocio multimedia.
|