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La saga Oddworld cambia de registro en su entrega más reciente.
La saga “Oddworld” empezó como una de las más ambiciosas que se recuerdan. “Oddworld Inhabitants” (sólo con ver el nombre de la compañía y de los juegos te puedes hacer una idea de lo que te espera), una empresa creada en 1994 por dos veteranos de los efectos especiales y la animación por ordenador como son Lorne Lanning, alma mater del grupo, y Sherry McKenna, tiene como objetivo realizar la “siguiente generación” de entretenimiento interactivo. Por ello, su plan es desarrollar 5 partes de “Oddworld”, siendo la primera “Abe Odyssey”, la segunda “Munch Odyssey” y la tercera la que nos ocupa. Además realizaron “Abe Exodus”, algo así como una continuación de “Abe Odyssey”, pero sin ser una de las cinco partes (están locos estos romanos).
A la hora de hablar de la historia de “Oddworld”, tenemos que decir que esta ocasión nos olvidamos de Abe, Munch y todos los personajes. Esta vez encarnamos a un curioso ser llamado Stranger, un cazarecompensas que podría recordar a Clint Eastwood en “Por un puñado de dólares”. Stranger debe conseguir un “puñado de molas” (el mola es la moneda de Oddworld) para poder someterse a una operación. Y para ello tendrá que dar caza a todos los malhechores necesarios a la hora de hacerse con esta suma de dinero.
Jugabilidad
Es poco común hablar del doblaje en jugabilidad, pero creo que es bastante conveniente en esta ocasión. “Oddworld: Stranger’s Wrath” no ha sido doblado ni traducido al castellano, pero eso no sería demasiado grave si no fuera porque no cuenta con subtítulo alguno, y las voces son muy complicadas de entender. Si, de entender, porque todo en este producto es un homenaje-parodia a los western más clásicos y a la América (entendiendo América como Estados Unidos) más profunda, lo que implica que la voz de Stranger, por ejemplo, es muy grave, y el resto de personajes tienen a cada cual un acento más complicado de escuchar. Si estuviésemos hablando de un juego de acción como “Doom” no sería un problema, pero “Oddworld: Stranger’s Wrath” es una mezcla de shooter con aventura, y posee una historia realmente conseguida, lo que hace que cualquier persona que juegue sin ser casi “yankiparlante” se pierda toda la miga del juego.
Dejando de lado ese gran error por parte de Electronic Arts a la hora de distribuir el producto (algo muy raro, porque EA suele doblar sus lanzamientos, y todos los juegos de “Oddworld” han sido localizados anteriormente), “Oddworld: Stranger’s Wrath” es un juego excelente. Una verdadera obra de arte, para más señas. Como ya sucediese en el infravalorado “Munch Odissey”, aquí el mundo de Oddworld es un mini universo totalmente coherente y vivo, de manera que cualquier acción que realicemos modificará nuestro entorno (bueno, cualquiera cualquiera no, pero sí un buen número de nuestras acciones). Por ejemplo, si llevamos unos cuantos bandidos atrapados, los aldeanos nos mostrarán respeto (algo ya visto en juegos como “Fable”, pero que no deja de ser una demostración de interacción con el entorno).
A la hora de jugar, “Oddworld: Stranger’s Wrath” mezcla primera y tercera persona, siendo la tercera persona el modo más común para desplazarse (atención a la velocidad que puede alcanzar nuestro personaje al ponerse a cuatro patas), mientras que la primera persona nos permitirá usar la ballesta doble que carga en su brazo (en ambos modos podremos dar golpes de cuerpo a cuerpo). Lo de la ballesta es un verdadero puntazo, puesto que no usaremos flechas, sino munición viva. Hay de 8 tipos: los stingbees (avispas) hacen de metralleta, los stunks (mofetas) son como granadas de gas, los boombats como granadas, los chipunk (ardillas) señuelos, los bolamites arañas que atrapan al rival en su red, los fuzzles (viejos conocidos de Munch y Abe) se meriendan a los enemigos, los thudslugs son unas bolas acorazadas que destrozan a los oponentes, y finalmente los zappflies, unos insectos cargados de electricidad que pueden dormir a un rival, activar puertas y demás usos que iremos descubriendo. Excepto estos últimos, el resto tienen munición finita (y pueden mejorarse), lo que implica que deberemos conseguir más para poder usarlos. Esto lo haremos comprándolos en la tienda de cualquiera de los pueblos que encontremos (pueblos al más puro estilo Far West) , o “cazando” nuestra munición con los zappflies.
Una vez hayamos dejado a un enemigo K.O. podemos “absorberlo” como si de cazafantasmas se tratase, de manera que podremos cobrar nuestra recompensa una vez hayamos llegado al pueblo de turno donde nos encargasen esa misión.
Un detalle realmente conseguido de este juego es la manera de tratar los puntos de vida. Tenemos una barra de energía y una de resistencia. La de resistencia se recupera con el tiempo (al descansar), mientras que la de vida se rellena mediante un rito (a lo chimpancé) que realiza Stranger. Este rito se llevará a cabo apretando el botón Y, lo cual gastará la barra de resistencia. Con esto tenemos vida infinita, pero no siempre, ya que tenemos que descansar. Una manera muy elegante de llevarlo a cabo.
Detalles como este hacen de “Oddworld: Stranger’s Wrath” un juego muy completo, que dura una buena cantidad de horas, puesto que no sólo tenemos lo que veis, sino que además guarda en su interior un buen puñado de dol… sorpresas.
Gráficos
Espectaculares. De lo mejor que se ha visto en Xbox (y al ritmo que vamos, que se verá). Los personajes están realizados con todo lujo de detalles, aunque tal vez se repitan un poco “los pollos” (una raza de Oddworld), pero no es algo que moleste, ya que queda más gracioso que repetitivo. Las animaciones están perfectamente realizadas, destacando aún más las de nuestro protagonista. Los decorados son una verdadera delicia visual, con una distancia de dibujado que puede rivalizar con la de “Super Mario Sunshine” o con la de cualquier “Jak” perfectamente. Además, lo que al principio son parajes más o menos vacíos y agrestes se van convirtiendo poco a poco en lugares esplendorosos y llenos de vida. En cuanto a efectos, detalles como las armas vivas, las explosiones o las animaciones faciales demuestran que estamos ante una verdadera superproducción. Y como viene siendo habitual en todos los juegos de “Oddworld”, los vídeos son lo mejor que se ha visto en mucho tiempo (para algunos pueden ser mejor que los de “Onimusha 3”).
Música & Sonido
Aquí tenemos que volver a hablar del doblaje. Técnicamente es una verdadera gozada, con mil y un acentos diferentes, además de la voz de Stranger, doblada por el mismo Lorne Lanning, de manera que recuerda a un temible cazarecompensas como los clásicos del cine (voz grave y adusto semblante). Un detalle maravilloso es el de las armas, que no pararán de hacer ruido, y en el caso de las chipunk, nos comentarán la jugada como si de los pasajeros de “Crazy Taxi” se tratase. Lo malo, como hemos dicho anteriormente, es que no se ha localizado de ninguna manera. Un tirón de orejas muy grande a Electronic Arts por no permitirnos disfrutar de este juego en el idioma que dominamos (directamente, sólo lo disfrutarán los “yankiparlantes”).
La música, por otro lado, está muy conseguida, siendo sensible al contexto en el cual estamos jugando, de manera que variará según lo que estemos “viviendo”. Podéis disfrutar con la banda sonora en formato MP3 en la página oficial del juego pinchando aquí.
Conclusión
Un verdadero juegazo, de lo mejor que hemos podido degustar en lo que va de año. La verdadera lástima es el apartado de doblaje, que impide que los que no dominen la lengua de George Bush puedan disfrutar en su totalidad de este título. A pesar de eso, muy recomendable.
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