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Una nueva entrega del personaje de UbiSoft en modo isométrico.
Allá por 1995 nació de la mano de UbiSoft uno de los personajes que mejor se han asentado en el universo de los videojuegos: Rayman. Este simpático hombrecillo sin brazos ni piernas pero con pies y manos consiguió encandilar a medio mundo con su oferta para los juegos de plataformas en dos dimensiones. Esta oferta incluía unos diseños muy atractivos y un nivel de dificultad que también ponía a prueba a los jugadores más expertos. Hace un par de años llegó al mercado ‘Rayman 3: Hoodlum’s Havoc’. Una aventura de calidad indudable que elevó la serie a la cabeza del género en formato multiplataforma. Ese aterrizaje también alcanzó a Game Boy Advance, cuya condición de portátil la hacía especialmente adecuada para recibir los juegos de Rayman. Ahora, con un título prácticamente similar vuelve a invadir a la más pequeña de la familia Nintendo, un poco de lado tras el lanzamiento de DS. ‘Rayman: Hoodlum’s Revenge’ es la nueva aparición de la saga en el catálogo de GBA y está disponible en las tiendas de la mano de UbiSoft desde este mismo mes.
El Juego
La historia de esta entrega no es demasiado profunda, pero ya conocemos la naturaleza desenfadada y amena que tiene esta serie. Una vez hayamos creado nuestro perfil en la ranura correspondiente (a estilo ‘Zelda’), veremos a través de ilustraciones cómo arranca esta aventura. En una mañana del Bosque Hojaclara, Globox duerme a los pies de un árbol recordando cuando se comió al Señor Dark Lum, Andre. De pronto, se sobresalta por un ruido y desaparece del bosque sin dejar ni rastro. Lógicamente, Rayman no dejará así las cosas y se prepara para rescatar a su compañero a toda costa. A diferencia de su antecesor ‘Rayman 3’, “Rayman: Hoodlum’s Revenge” apuesta por el control en perspectiva isométrica. Sin duda le ha sentado de maravilla ya que cubre las necesidades de evolución de sus seguidores. Pese a ello, Rayman no ha perdido ni una sola de sus famosas habilidades ya que en esta entrega también podremos saltar, planear con nuestro pelo a modo de hélice, repartir puñetazos a distancia o bien trepar por interminables muros. Por ejemplo, con el gatillo superior izquierdo nos podremos agachar y ver parte del mapa que nos rodea, si por el contrario pulsamos el botón R, un objetivo indicará al enemigo que estamos apuntando. Los escenarios se suelen componer de numerosos caminos e isletas sobre los que hay que saltar para seguir avanzando. Si pausamos el juego tendremos una panorámica a escala de todo lo que podemos explorar. Sí, los niveles pueden completarse de forma lineal, ‘pasando’ de los enemigos y sin preocuparnos de recoger los distintos ítems. Sin embargo, además de perder encanto nos quedaríamos sin ver gran parte de lo que el título tiene que ofrecer. En cada escenario tendremos que recoger el mayor número de Lums y puntos posibles, si los conseguimos todos al final del mismo recibiremos unos resultados que decidirán si recibimos o no un Sello Muffy. ¿Qué es? Muy sencillo, una especie de cupón de supermercado que al completarse desbloquea contenidos extra del juego. Además, tendremos que liberar un determinado número de Diminutos encerrados en sus jaulas, estos personajillos están en algunos de los rincones más recónditos del mapa y sueltan alguna línea de texto divertida a modo de agradecimiento.
Por último, están los distintos tipos de Lums que ayudan a Rayman a completar la aventura. Los Lums rojos están relacionados con el nivel de salud y los verdes son puntos de control en los que comenzar si nos eliminan. Sólo tenemos una vida con infinitos créditos así que es bastante importante conseguirlos si no queremos reempezar el nivel desde el principio. Toda esta cantidad de elementos está dirigida a revitalizar el juego una vez completado y alargar así su duración buscando el 100% de retos escondidos. En ‘Rayman: Hoodlum’s Revenge’ no sólo tomaremos el control de Rayman sino que algunas misiones están protagonizadas por Globox en un intento desesperado por escapar de sus secuestradores. Una opción por lo menos entretenida.
A Nivel Técnico
La gran novedad visual de ‘Rayman 3: Hoodlum’s Revenge’ está en el salto del típico scroll lateral bidimensional a la perspectiva isométrica. El acabado es muy satisfactorio, al menos para la potencia tecnológica que ofrece la consola, que es la forma adecuada de valorarlo. Los únicos problemas los encontramos en las esquinas que pueden llegar a impedir la visibilidad, aunque sus desarrolladores no han tenido tan mala idea como para hacer relevantes estas zonas ‘muertas’. Los personajes están bien definidos y sus diseños responden a los clásicos de la serie que vimos en sus antecesores. Las fluidas animaciones del protagonista están emplazadas en escenarios muy coloristas, en ocasiones casi agobiantes por la cantidad de colores chillones simultáneos. Al menos es así en algunos niveles situados en los típicos bosques de Hojaclara característicos de Rayman. En cuanto al apartado sonoro, encontraremos las típicas melodías de juego de plataformas divertido. Acompañarán y variarán según los niveles pero siempre tendrán ese tonillo entre simpático y repetitivo que nos impulse a desactivar el audio para dar descanso al oído. A su lado estarán los efectos de sonido que se corresponderán a cada acción de la pantalla. Sin embargo, para evitar que el salto o el puñetazo suenen igual el 100% de las veces, en algunos casos también escucharemos la voz del protagonista. A menos es un comienzo para quienes estén cansados del típico “¡Boing!”.
Conclusión
Esta parte de Rayman en GBA llega a la sombra del aterrizaje del personaje de UbiSoft en Nintendo DS pero lo hace en principio con un buen nivel. Por un lado es un paso adelante serio por seguir haciendo de la saga un emblema del género de plataformas dando el salto a las tres dimensiones limitadas por la capacidad de Game Boy Advance. Además, ha sido estructurado de forma ideal para las partidas casuales que dan sentido a una plataforma portátil. Frente a ello, el típico sabor clásico de este personaje que parece incombustible. En definitiva, un juego duradero de dificultad media-alta que justificará su compra para todos los aficionados al género. Y, ¿quién sabe si será uno de los últimos grandes lanzamientos a tener en cuenta para la veterana portátil de Nintendo?.
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